| 4/28/2015 5:00:00 AM

Endeudamiento externo de países emergentes genera reflexiones

Los señalamientos y reflexiones por el endeudamiento de los países emergentes tras la crisis del 2008 están aumentando entre reconocidos expertos y analistas.

Experiencias del pasado como las de México, Asia y Rusia, en las cuales altos niveles de endeudamiento y vulnerabilidad externa conllevaron a ajustes económicos importantes, parecen no haber sido tan asimiladas si se mira el ritmo de endeudamiento externo de años recientes..

El creciente endeudamiento de las empresas de países emergentes ya encendió las alarmas. El fortalecimiento del dólar frente a las distintas monedas de esas naciones ha hecho que la deuda, medida en las monedas locales, se haga mayor y se teme que pronto aumente el porcentaje de empresas en impago de intereses o que no consigan la renovación de créditos vencidos.

Esto ya se presentó en crisis anteriores. En América Latina en la década del 80, específicamente en México, durante el “Efecto Tequila de 1994. Posteriormente en Asia en el 97 y un año después en Rusia. El temor no radica exclusivamente en que se repitan estos hechos, sino que en esta ocasión su impacto por algunos factores podría ser mucho mayor.

De acuerdo con el Banco Internacional de Pagos, los créditos en dólares otorgados a entidades no bancarias domiciliadas fuera de Estados Unidos han aumentado en un 50%, pasando de US$6 billones a US$9 billones en años recientes.

Brasil, India y China son los países que mayor deuda acumulan. Puntualmente las empresas de China son responsables de cerca de US$1 billón. Otros países asiáticos, así como las economías financieramente más abiertas de América Latina, entre ellas Colombia, también tienen deudas en moneda extranjera cada vez más altas.

El ex Ministro de Finanzas de Chile, Andrés Velasco, opina en Project Syndicate, que a pesar de que el comunicado de la última reunión de la FED fue más mesurado, por lo cual el dólar perdió algo de terreno, es claro que dado el probable diferencial de tasas de interés entre Estados Unidos y otras economías avanzadas (especialmente la eurozona y Japón), junto con una recuperación económica más robusta en Estados Unidos, es de esperarse un dólar fuerte - y, casi por definición, debilidad en las monedas emergentes -. A su juicio la fortaleza dólar llegó para quedarse.

Algunas de las empresas endeudadas en dólares pudieron haber contemplado el fortalecimiento de la moneda, pero pese a las mejores tasas que se ofrecían por fuera, optaron igual por engrosar su deuda en moneda extranjera. Ahora dependerá de que la devaluación de las monedas locales sea igual o inferior a la diferencia en tasa ofrecida en el préstamo inicial lo cual es poco probable o que hayan adquirido coberturas cambiarias. De lo contrario terminarán sintiendo el impacto de la recuperación del dólar en sus niveles de endeudamiento.

Velasco concluye que la envergadura final de estos problemas va a depender de factores muy difíciles de predecir, entre ellos las respuestas de los mercados a los futuros ajustes que emprenda la Reserva Federal de Estados Unidos y a las conmociones políticas (por ejemplo, el escándalo de Petrobras en Brasil), que sacuden la fe de los inversores en los mercados y las políticas nacionales.
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