| 8/5/2016 12:00:00 PM

El río Bogotá agoniza: ¿Cuánto ganaríamos si lo salvamos?

Más de US$57.000 millones es el valor de los bienes y servicios que se están desaprovechando por el estado de contaminación del afluente de río Bogotá, lo equivale al 15,25% del Producto Interno Bruto nacional (PIB).

El afluente del río Bogotá, reconocido como el segundo más importante del país, aporta el 31,7% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y se estima que para el 2025 en su zona de influencia viven alrededor de 12 millones de personas, según planteó una reciente investigación de la Universidad de La Sabana.

¿El río Bogotá es un problema? así lo considera la mayoría de los bogotanos, quienes además relacionan a esta cuenca hídrica como una fuente de contaminación, de malos olores y un foco de inseguridad.

Como si fuera poco, el río Bogotá se convirtió en la principal fuente de contaminación del río Magdalena. “Según la Fundación Al Verde Vivo, son 835 toneladas de sólidos en suspensión que la cuenca más grande del país recibe del río Bogotá, cantidad de material suficiente para llenar 30 volquetas grandes”, planteó el profesor de Educación Ambiental y autor del informe, Jefferson Galeano.

¿Cuánto representa su contaminación social y económicamente?

La Corporación Autónoma Regional (CAR) ha retirado cerca de 6 millones de toneladas de basura que 8 millones de bogotanos han arrojado a sus aguas.

Según el informe, la Controlaría de Bogotá ha invertido más de $1,8 billones para descontaminar el río, sin embargo, si se pretende evitar la disposición final de residuos en la cuenca, este valor asciende a los $9,71 billones (lo que representa alrededor del 58% del presupuesto distrital).

A pesar de su elevado nivel de contaminación, consecuencia de los cerca de 6 millones de toneladas de basura que se le han arrojado en los últimos años y los cientos de desperdicios de fábricas y empresas mineras que se encuentran en su zona de influencia, el río Bogotá actualmente ofrece servicios ecosistémicos como agua para el consumo doméstico, la agroindustria y la generación de energía que se están desaprovechando.

“Es evidente que la cuenca está siendo subutilizada, su potencial económico y social es enorme, más si se tiene en cuenta la proyección de la región para los próximos 15 años”, agregó Galeano.

Se calcula que su zona de influencia se consolidará gracias al crecimiento del clúster empresarial que llegará en los próximos años, compañías del sector de prestación de servicios y con amplio reconocimiento por su actividad industrial.

Según el análisis, el desarrollo económico de toda la región del río Bogotá (desde Villapinzon, donde nace su cauce, hasta Girardot donde termina) crecería en por lo menos un 12% si se pudiera aprovechar todos los servicios que ofrece la cuenca.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), reconoce en US$57.711 millones el valor que representan los bienes y servicios que no se pueden demandar por su estado de degradación actual, “este valor representa el 15,25% del PIB nacional”, señala Galeano.

Bienes y servicios desaprovechados en el Río Bogotá

De acuerdo con la con la investigación, en primer lugar, sobresale la utilización del agua para el consumo humano y para uso de actividades agroindustriales. En la cuenca alta es posible hacer uso del agua del afluente para el consumo doméstico y agropecuario, no obstante, los costos de tratamiento por metro cubico son bastante elevados.

En la cuenca media y baja el consumo de agua con fines domésticos no es posible, solamente en el último tramo algunos cultivadores lo usan para actividades agropecuarias, pero no es recomendable.

En segundo lugar, por la geografía de su recorrido, la cuenca presenta gran diversidad de climas y ecosistemas que pueden resultar atractivos para incentivar el turismo, donde  caminantes, deportistas, campistas y viajeros podrían aprovecharlo.

En tercer lugar, se destaca la generación de electricidad que, si bien ya se realiza en la cuenca baja, el costo es alto porque la infraestructura tiene un desgaste mayor por los contaminantes químicos, físicos y solidos con los que diariamente está en contacto.

¿Qué se necesita para salvar el río?

Los rubros que los municipios, la nación, el departamento de Cundinamarca y el distrito destinan para compensar los efectos negativos que generan los residuos de los ciudadanos son millonarios.

Según la investigación, continuar con las obras técnicas y dar celeridad a la construcción de Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (Ptar) en Bogotá y en los demás municipios de la cuenca, es una solución por donde el distrito y las autoridades ambientales podrían iniciar.

“Pero lo elemental es transformar la percepción que tiene la gente del río, eliminar el imaginario social que lo define como una cloaca y empezar a identificarlo como un sistema vivo”. Para esto, son fundamentales los procesos de educación no solo en las instituciones educativas sino en todos los escenarios que involucren la participación masiva de las comunidades.

Este proceso educativo será exitoso en la medida que los responsables de las decisiones comunales definan unas reglas básicas de utilización del río y unos principios de organización territorial que especifiquen la responsabilidad de cada actor; es primordial que no dependa del funcionario de turno.

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