| 6/5/2011 11:00:00 AM

“Colombia es el campeón de la desigualdad en América Latina”

Por qué la desigualdad disminuye en todos los países de Latinoamérica y aumenta en Colombia. Qué tienen que ver el funcionamiento del mercado laboral, la educación y el poder político con esto. Qué se debe hacer para reducir la desigualdad. Entrevista con Alejandro Gaviria.

“La gente sigue contratando con base en el origen social, por el apellido, por dónde vive”, dice el decano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, Alejandro Gaviria. Es apenas una de las prácticas que entorpecen la movilidad social en Colombia y con ello se perpetúa la desigualdad en el país más desigual del continente.

César Augusto Pabón, Emilio Wills y Sofía Salas, miembros de la Escuela de Periodismo de Negocios de Dinero.com entrevistaron al economista sobre este problema.


¿Cuál es la causa principal de la desigualdad en Colombia?
Yo dividiría la respuesta en dos partes. Primero, Colombia tiene unos índices de desigualdad muy grandes. Tal vez Colombia hoy en día es el campeón de la desigualdad en América Latina y creo que hay dos elementos importantes. El primero, entender qué ha pasado en la última década: por qué la desigualdad comienza a disminuir en todos los países de Latinoamérica y no disminuye, sino que aumenta en Colombia. Entender la causa de ese fenómeno que es más coyuntural.

Yo creo que está relacionado con distorsiones de nuestro mercado laboral, en particular con el crecimiento del empleo informal, y en particular con el crecimiento del empleo informal de los trabajadores no calificados. Uno podría decir que la desigualdad tiene como causa principal que la economía o la sociedad colombiana se está dividiendo en dos: un sector moderno donde se emplea los trabajadores con educación superior y un sector informal donde se refugian los trabajadores sin educación superior. Los dos tienen diferencias muy grandes no solamente en los salarios, sino en otras cosas que afectan los salarios reales de los trabajadores como capacitación, innovación, tamaño de los negocios.

Los dos sectores son muy distintos y eso tiene consecuencias. En los últimos 15 años no se ha generado un solo empleo asalariado para los trabajadores sin educación superior, esto quiere decir que hay barreras muy grandes de entrada, una segmentación muy grande de nuestro mercado laboral. Y eso es tal vez la principal causa de lo que está pasando.

Hay otras causas mucho más profundas y más complicadas. Tienen que ver con el legado colonial. Con la falta de igualdad de oportunidades y en especial, con la falta de acceso a la educación de calidad. También tiene que ver con los factores típicos de una sociedad latinoamericana, donde hay una elite - el 15% ó 20% de la población -, que tiene acceso a las mejores oportunidades, a los mejores colegios, al crédito, que tiene mayores oportunidades de beneficio económico, una cosa que está negada para el otro 80%. Las causas de eso son políticas e históricas, más difíciles de combatir.

Pero vale la pena dividir la pregunta en dos partes: una es el problema coyuntural que creo que es el más interesante, y la otra, es una sociedad que por razones que tiene que ver en última instancia con ese legado colonial de una elite que se beneficia de los mejores bienes públicos y del acceso al poder político, tiene acceso a las mejores oportunidades económicas y ahí hay una buena parte de la población de está excluida.

¿Cuáles serían las dos mejores soluciones para erradicar este problema en el largo plazo?
Diría que debemos resolver el problema de segmentación de nuestro mercado laboral. Tenemos que conseguir un mercado laboral que genere trabajos de buena calidad para los trabajadores que no han tenido la oportunidad de acceder a la educación superior de calidad. Eso pasa necesariamente por disminuir algunas de las barreras artificiales. La discusión de siempre, la de los altos costos laborales no salariales de Colombia - que son muy altos en el contexto latinoamericano - es muy importante. También lo es la discusión sobre la grandes distorsiones de nuestro mercado de trabajo y entender muy bien esa segmentación de sectores. Hay que romper con esas segmentaciones en el corto plazo. En el mediano plazo yo creo que tenemos que empezar a pensar temas como mayores tasas de acceso a la educación superior, temas de educación de la calidad, las diferencias de la calidad de educación secundarios. Temas como acceso al crédito, titulación de tierras, creo que también podrían jugar un papel importante en estas soluciones.

¿Y un plazo más largo?
Creo que si uno logra un mercado laboral que funcione mejor, si uno logra que la gente con talento, independientemente su origen social, llegue a una buena calidad de educación secundaría y universitaria, si uno logra que las barreras artificiales que existen al crédito se eliminen, puede empezar a solucionar estos problemas no solo en el corto plazo sino en el mediano plazo.

Hay cosas difíciles de romper. Barreras sociológicas que muchas veces impiden el avance social y tienen que ver con estos temas de desigualdad. Un ejemplo es que la gente sigue contratando con base en el origen social, por el apellido, por dónde vive. Hay gente que tiene problemas de inserción en el mercado de trabajo únicamente por esa exclusión laboral. Yo creo que eso también es importante: romper esos mecanismos de exclusión y barreras.

El tema de la distribución incluye al poder político. Creo que también es importante, aunque Colombia ha hecho avances, pues si uno ve, la renovación de los caciques políticos es grande. Es importante decir que reducir la desigualdad va a ser imposible. Si ustedes miran los planes de desarrollo de Colombia desde el primero, que se hizo en el año 49, todos han traído algo para reducir la desigualdad, que se repite en el plan de desarrollo del presidente Juan Manuel Santos. Puesto así , es como una ilusión que se ha repetido mucho y se repite tanto en la retórica que comienza a parecer vacía. Creo que en el fondo las metas podrían ser más de corto plazo, más puntuales y más aterrizadas. Creo que Colombia lo que debe hacer es plantearse la meta de dejar de ser el país más desigual en 10 años. Tener un Gini de 0,5 en vez del 0,6 actual es un objetivo razonable.


¿Qué propondría para disminuir este índice en los próximos cinco años?
Si no cambiamos la forma como estamos financiando nuestra seguridad social, por ejemplo, con base en impuestos al trabajo. Si no nos preocupamos por darles, por ejemplo, a las empresas más incentivos para contratar gente. Si seguimos poniendo el énfasis en proteger el capital pero nunca en generar incentivos por la generación de empleo, va a ser muy difícil resolver este problema.

 

Nada tendrá efectos inmediatos. Si ustedes lo miran históricamente el Gini no se mueve. Creo que un tema importante es que la meta de reducción en la desigualdad no puede ser meta anual sino tiene que ser en el mejor de lo casos metas o por periodos presidenciales de cuatro años, quinquenales o incluso decadales. Es un fenómeno de larga duración que no cambia de manera inmediata. Muchas veces hay problemas de interpretación, cae el Gini o sube el Gini de un año, para mí esas son en últimas, distorsiones estadísticas. El tema de la desigualdad es diferente al tema de la pobreza. En pobreza si hay elementos coyunturales, si hay cosas que uno puede hacer rápido para resolver el problema. Usted le sube el precio de los alimentos y tiene un aumento inmediato de la pobreza, o si entra en una recesión económica, la pobreza sube 10 ó 15 puntos porcentuales. La desigualdad es un fenómeno distinto, es un fenómeno de mediano y largo plazo, con causas estructurales donde hay que tener paciencia que es lo que generalmente no entienden los políticos. Lo que se haga ahora tendrá consecuencias en cinco ó diez años. Entonces lo que propongo es hacer algo pero con objetivos aterrizados. No podemos pensar que Colombia va a tener un Gini de 0,4, ni siquiera en 20 años.

¿Cree que al reducir la desigualdad aumentaría el crecimiento?
Hay una relación entre desigualdad y crecimiento muy compleja. Hay estudios que muestran una cosa y que muestran la otra. En economía hay dos tipos de argumentos teóricos y los dos tipos de argumentos teóricos tienen estudios empíricos que de alguna manera les dan algún tipo de respaldo. Hay unos que dicen que la desigualdad es buena para el crecimiento por un argumento de incentivos. Cuando hay mayor desigualdad es mucho más lo que tiene que ganar una persona si logra estar arriba que si está abajo. Entonces eso incentivará a la gente a trabajar más duro, a hacer más cosas y eso tendrá un efecto positivo sobre el crecimiento y sobre otras cosas incluidas una supuesta ética del trabajo.

 

Otros dicen que cuando un país es muy desigual se pierde mucho talento. Talento en la sociedad básicamente que queda atrapado en trampas de pobreza, y eso tiene efectos sobre el crecimiento tarde o temprano. Tenemos razones teóricas para decir una cosa o decir la otra. Lo más complejos es que tenemos estudios empíricos que muestran una cosa y que muestran la otra. Porque la evidencia no es fácil.

 

En los 90, la mayor parte de los estudios parecerían mostrar el primer argumento, o sea, un efecto positivo de la desigualdad sobe el crecimiento. Es un argumento muy gringo por decirlo de alguna manera. Estados Unidos en el ámbito de los desarrollados ha sido el país más desigual y también es una economía muy dinámica. Esa era la historia de los 90 con las tecnologías de comunicación, internet y todos esos argumentos sirvieron para racionalizar o justificar la desigualdad allí. Algunos estudios han revisado recientemente unos estudios de páneles entre países, muy complicados, dijéramos la econometría no es fácil: las especificaciones econométricas si uno mete o saca una variable realmente dan resultados que no son muy robustos, todo puede cambiar.

 

Los más recientes muestran, aparentemente, lo contrario y es que la desigualdad es dañina para el crecimiento y eso se ha justificado o se ha utilizado para decir que en un país como Colombia es un buen negocio reducir la desigualdad porque aumenta el crecimiento económico.

 

La verdad a mi ese no me parece un debate muy interesante. Yo creo que existen razones de equidad, de justicia distributiva, razones suficientemente poderosas para decir: a una sociedad le conviene tener ciertos niveles de igualdad. Cuando uno ya tiene un Gini de 0,3 y lo va a bajar a 0,2 uno puede decir que eso afectará el crecimiento. Es bueno tener cierta tensión en la sociedad, es bueno no tener un país completamente igualitario porque todo el mundo se va a dormir. En un estado asistencialista como Noruega todo el mundo sabe que tiene poco que perder. Se levantan todas las mañanas y no se están jugando la vida; les va a ir igual independientemente de lo que pase y el éxito no va a ser retribuido de ninguna manera.

 

En Colombia no estamos en ese caso y aquí creo que puede haber alguna conexión, pero no me parece la clave. La clave está en que con estos niveles tan altos de desigualdad uno sí está desperdiciando talento pero sobre todo que es por razones meramente fortuitas como el origen socioeconómico. El azar determina nuestras posibilidades de la vida y yo creo que eso es una cosa que uno no quiere tener en una sociedad hacia el largo plazo.

 

Incluso yo creo que los argumentos más poderosos son argumentos políticos. Niveles altos de desigualdad tarde o temprano generan equilibrios políticos ineficientes que pueden traerle problemas al crecimiento y que pueden traer otro tipo de fenómenos desde violencia hasta criminalidad. Entonces uno puede sumar argumentos políticos, de justicia o económicos para disminuir la desigualdad. Los económicos son unos más en esta lista y no van a cambiar la decisión.

 

Si mañana alguien escribe el último paper donde logró convencer a todos, de que allí está la econometría definitiva y demuestra que efectivamente no hay ninguna conexión entre desigualdad y crecimiento económico, para mí eso no debe cambiar las prioridades.

 

Debemos seguir poniendo énfasis en el tema de desigualdad por otro tipo de razones. Los argumentos económicos no me parecen los definitivos en la hora de cambiar las prioridades en las decisiones políticas.

 

Pero está de acuerdo que existe una relación
Estoy de acuerdo. Creo que puede existir alguna relación en el sentido de que la desigualdad es un obstáculo para el crecimiento en algunos momentos. Pero creo que el énfasis o ese objetivo de reducir la desigualdad no puede estar basado en esa relación. Tenemos argumento de otro tipo, incluso más poderosos que nos llevan a preocuparnos por la desigualdad, así no sea un lastre para el crecimiento económico.






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