| 8/23/2007 12:00:00 AM

Padres, al colegio

Que hoy en día si no se es al menos bachiller no se es nada, dicen unos, que ser bachiller hoy en día ya no es nada, dicen otros, que lo mejor que se puede hacer en la vida es estudiar y que el estudio es lo único que se debe dejar a los hijos, dicen la mayoría …verdades todas absolutas, aún en un país como el nuestro donde mucha gente adulta no es bachiller, aún.

Sin embargo, suena paradójico que a pesar de que ahora la cobertura de la educación en Colombia es mayor, tanto para básica como para media y que las políticas del gobierno han procurado proveer mejor a los planteles e incluso construir unos nuevos y desarrollar nuevas estrategias como los colegios en concesión, pareciera que los estudiantes están, ahora, menos interesados en ser bachilleres que antes.

Digo menos interesados, no porque no vayan al colegio o sus padres no hagan esfuerzos ingentes porque lo hagan, sino porque aunque los estudiantes van al colegio todos los días, su desempeño académico no es el mejor y su interés por estudiar tampoco, a pesar de que se intentan muchas estrategias pedagógicas y nuestro sistema educativo favorece la aprobación de los grados sin muchos esfuerzos.

Hablo de la educación que subsidia el Distrito en los colegios en concesión, en donde he tenido la fortuna de servir como docente estos últimos años en población de estratos dos y tres.

Realmente amo enseñar matemáticas y formación empresarial en bachillerato, pero debo reconocer con gran preocupación que cada vez es más difícil hacerlo en un ambiente en donde los estudiantes están más interesados en muchas otras cosas distintas a aprender. Ellos creen que estudiar no es necesario y que no les va a servir para nada en la vida, que lo importante, dicen, es trabajar y ganar dinero para poder comprar muchas cosas y ayudar a sus familias, además ven la posibilidad de acceder a la educación superior como muy lejana para ellos.

En medio de mi trabajo he podido conversar con muchas de las familias de mis estudiantes y comprobar que, tal vez, es ahí donde radica el problema de la falta de interés de los niños y adolescentes por el estudio.

La gran mayoría de los padres y madres de familia de estos estratos deben trabajar muy duro y muchas horas diariamente para poder proveer a los hijos de lo necesario para vivir, incluido estudiar. Realmente los veo esforzarse por ofrecer a los niños los útiles y uniformes necesarios, con la firme esperanza de que ellos aprovechen el tiempo, rindan académicamente y se “porten bien”. Sin embargo, en varias ocasiones he tenido que darles muy malas noticias sobre el desempeño académico y sobretodo, comportamental de sus hijos en el colegio. La indisciplina, el irrespeto por la autoridad, la irresponsabilidad y la rebeldía son las actitudes normales que los estudiantes adoptan diariamente en la institución.


Son definitivamente niños y adolescentes que han crecido sin padres o mejor dicho, con padres pero ausentes, que no han podido, por lo tanto, enseñar a sus hijos los valores y principios que solo se aprenden en el hogar con la diaria convivencia y el ejemplo. La responsabilidad y el compromiso con una meta de vida como es ser bachiller y profesional solo se aprende en un hogar con padres presentes, que tengan expectativas y proyectos propios de vida y con tiempo ofrecido con calidad.

No se trata de dejar de trabajar (eso es imposible en nuestro medio), pero sí de ofrecer a los hijos en el poco o mucho tiempo que se comparte con ellos, el afecto y armonía suficientes para que crezcan con la convicción de que son una bendición para sus padres y no una carga que deben sobrellevar.

Con este panorama, el futuro de nuestro país no es muy promisorio, dónde están los nuevos líderes, los nuevos empresarios, los nuevos padres de familia comprometidos con la educación de los hijos, dónde están los proyectos de vida, las metas que deben marcar las motivaciones de estos niños y adolescentes. Así las cosas, tal vez los que deben estudiar no son los niños sino los padres.

Personalmente creo que en Colombia deberíamos ofrecer 4 días de clases para los niños y jóvenes y un día semanal para los padres, donde se les eduque en la tarea de ser padres y sobretodo se les instruya en la de vivir, a través de escuelas de padres. Los padres de familia debemos aprender (me incluyo porque también soy madre) a ser padres en medio de las dificultades y la estreches económica y sobretodo aprender a convivir con los hijos como nuestra primera responsabilidad y compromiso, ofreciéndoles, más que cosas, nuestro cariño, buen trato y ejemplo de vida: mostrarles cómo se construyen metas para el futuro y se trabaja con disciplina para conseguirlas, siendo mejores personas cada vez.

No es un camino que podamos emprender los docentes solos, pero es una alternativa de solución a un problema muy grave que afecta directamente el futuro de nuestra sociedad y del que nos debemos ocupar todos, pero especialmente, los estamentos del gobierno distrital y nacional para poder alcanzar la meta de convertir a Colombia en un país realmente libre y desarrollado.




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