| 4/1/1995 12:00:00 AM

Magia negra

Es indispensable tener un smoking propio. Debe ser sobrio y negro. Nada de corbatines de colores.

Dicen que nada se ve más alquilado que una mujer alquilada o que un smoking alquilado. Esto sin lugar a duda es cierto, pero si usted es muy joven no debe avergonzarse de alquilar una por una noche, siempre y cuando la devuelva sin mancha y piense más adelante conseguir una propia. Se puede decir lo mismo de un smoking. Las invitaciones de corbata negra pueden intimidar porque cuando de trajes de etiqueta se trata, es fácil acabar sintiéndose como un tonto al usarlos. Durante cien años los hombres han temido confundir "el que bebe el coctel con el que lo sirve". Pero cuando usted lleva el traje de etiqueta adecuadamente, tendrá la sensación de una elegancia que no pasa de moda, sensación que no sentirá con ninguna otra prenda de vestir.

"Con frecuencia se le criticaba por su aspecto sombrío", dice una historia de la moda masculina refiriéndose al traje de noche, "no obstante también con frecuencia se ha elogiado por servir de escenario para los lujosos y coloridos vestidos del sexo bello, un galante homenaje a la belleza femenina".

Pero el inmenso placer de llevar un traje de etiqueta va mucho más allá de simplemente ofrecer un elegante telón de fondo a las mujeres con traje de noche. La ropa de etiqueta es la única oportunidad que el hombre tiene de sentirse verdaderamente elegante. Y es casi imposible sentirse verdaderamente elegante con vestidos que se han alquilado por una noche.

En Europa y Estados Unidos es común comprar de segunda mano en lugar de alquilar. Quien esto escribe compró su primer smoking por 30 libras esterlinas en el mercado Canden de Londres. Era de lana, negro, con saco cruzado, con una etiqueta desteñida de la Quinta Avenida, que seguramente dejó de existir hace una generación. Pero a diferencia de otras prendas de segunda mano, no es probable que el saco del smoking se gaste. No importa qué tan viejo sea, es probable que se haya usado muy rara vez.

El traje de noche presenta innumerables oportunidades para equivocarse, debido a la tentación de jugar con la forma tradicional. La tentación -especialmente para hombres menores de 30- es inyectarle un poco de diversión al traje formal. Corbatines rojos. Coloridos chalecos. Sacos en tonos pastel. Cuidado: esta es una tentación que debe ser resistida a toda costa.

Cuando uno se equivoca con el traje de etiqueta, se equivoca de verdad. Es absolutamente impensable llevar otro

color diferente al negro, azul oscuro, o quizás gris. Si usted usa smoking tropical (con saco blanco) los otros invitados le pedirán un trago. Si lleva saco azul oscuro o de terciopelo, toda la noche le pedirán que toque música.

Naturalmente el problema del smoking no termina con el saco. El saco debe ser parte de un traje completo. Los zapatos deben tener esos lacitos, aunque el calzado es ciertamente la parte menos importante del uniforme. Tengo una debilidad por las camisas de cuello de pajarita, aunque los expertos aconsejan algo más sencillo. El corbatín, por supuesto, nunca debe ser fijo, aunque usted no pueda atarlo. Parece que todas las mujeres saben hacerlo. "No se preocupe si no puede atarlo", aconseja un experto. "Úselo suelto, con el cuello abierto. Dará la impresión de haber estado divirtiéndose de lo lindo durante tres noches seguidas".

El traje de etiqueta ha sido considerado como una manera de distinguir a los muchachos de los hombres. "El traje de noche", escribe un experto, "es algo con lo que las clases altas se las tienen que arreglar". Los hombres de clase alta generalmente tienen su propio smoking. Lo han usado desde su juventud, de manera que está viejo, algunas veces bastante (si es heredado o comprado de segunda mano), pero clásico. El problema es que también les queda, bastante apretado.

Los expertos también insisten en que el saco adecuado del smoking debe ser de lana, cruzado, de corte recto, con solapas de falla, no de satín. Pero mi querido smoking Palzileri es espléndido y no es cruzado y, si bien es cierto que existen ciertas reglas para los trajes de etiqueta, no están escritas en piedra.

Vale la pena recordar que el primer smoking se usó en 1866 como un gesto de rebeldía cuando (en el mundo de la moda masculina es equivalente al estudiante que agarró una pelota de fútbol y salió corriendo, inventando el rugby), Griswold Lorillard lució uno en un baile de gala en el Tuxedo Park Club de Nueva York (de allí el nombre americano de "Txedo"). Los tradicionalistas despreciaron este traje de Lorillard, considerándolo demasiado informal, demasiado parecido a un traje de calle corriente para ser un traje de noche; pero a pesar de esto, el smoking se impuso.

Y para quienes nos criamos en la era de las películas de James Bond, el smoking siempre tendrá un glamour peligroso. La capacidad

de Bond para llevarlo bien fue una parte esencial de lo que Anthony Burgess describió como la apreciación del 007 por "los placeres íntimos de la vida": el carro rápido, la receta correcta para un martini de vodka, una comida y una partida de bridge en el famoso Casino Blade, las mejores marcas de artículos de tocador y, por supuesto, una muchacha bonita". Y él nunca se las ingenió para dar la impresión de fanfarrón.

Debemos aprender a disfrutar de esas noches cuando nos vemos obligados a llevar ropa de etiqueta. Durante los últimos cuarenta años, la cultura de la juventud ha penetrado todos los rincones y grietas de nuestras vidas, pero el traje de etiqueta es un área en donde la juventud no se impone. La corbata negra es donde, finalmente, el hombre moderno se atreve a verse como adulto.
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