| 6/14/2012 10:20:00 AM

Latinoamérica llega con cauta esperanza a Rio + 20

Los gobiernos de la región confían en alcanzar un consenso sobre un modelo de desarrollo sustentable para el mundo en las próximas dos décadas cuando gobernantes de más de un centenar de países se congreguen la próxima semana en Brasil en la cumbre Rio + 20.

La cita de gobernantes, celebrada 20 años después de la histórica cumbre Eco 92 que puso el desarrollo sustentable en la agenda de los países, aspira a renovar los compromisos de aquella cita y preparar el terreno para nuevas metas para las próximas dos décadas.

Pero a una semana de la fase presidencial de la cita, del 20 al 22 de junio, el documento final titulado "El futuro que queremos" tiene menos de 20% de consenso mientras el resto del texto presenta objeciones de diversos países.

Con la presencia de más de 50.000 personas entre autoridades de gobiernos, activistas, indígenas y empresarios, Rio + 20 se perfila como la mayor conferencia organizada por las Naciones Unidas en su historia.

Persisten las discrepancias en torno al financiamiento necesario para la ejecución de las metas de desarrollo sustentable, que apuntan a aliviar la pobreza, mejorar las condiciones de salud, educación y adoptar formas de producción ambientalmente sanas.

"La ejecución (de las metas) es siempre un tema crucial, especialmente en un momento que los donadores tradicionales atraviesan dificultades financieras y económicas y por lo tanto están menos dispuesto a cumplir compromisos", comentó a periodistas el negociador brasileño en la cita, Luiz Alberto Figueiredo, en una referencia a los países industrializados golpeados por la crisis global.

Destacó que los países latinoamericanos junto con otros integrantes del Grupo de los 77 países en desarrollo propusieron crear un fondo de desarrollo sustentable con contribuciones por un total de 30.000 millones de dólares por año y esa iniciativa está dentro de las negociaciones.

Entre las iniciativas está la reforma del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente para darle más poderes de acción en la futura agenda ambiental o bien crear una institución nueva con nuevas atribuciones.

En este tema, el director de Ambiente de la cancillería ecuatoriana, Daniel Ortega, se pronunció por una acción colectiva capaz de atacar los problemas ambientales internacionales y al mismo tiempo conducir la adopción de un modelo de desarrollo sustentable.

Defendió "una gobernanza que no sólo ponga orden y coherencia en todas las organizaciones internacionales, sino que nos permita avanzar en la toma de decisiones precisas para dar solución a los problemas que nos agobian: cambio climático, pérdida de biodiversidad y desertificación".

En ese sentido, Guatemala se pronunció por el fortalecimiento de la institucionalidad actual en lugar de crear un organismo nuevo, según un correo electrónico enviado a The Associated Press por la oficina de prensa del Ministerio del Medio Ambiente y los Recursos Naturales del país centroamericano.

En el centro del modelo de desarrollo sustentable, los negociadores discuten el concepto de "economía verde", que incorpora disposiciones de protección al medio ambiente dentro de los sistemas productivos. Ejemplos de políticas de economía verde son la restricción de otorgar créditos públicos a empresas depredadoras de la naturaleza o que los gobiernos den prioridad en sus compras a productos elaborados con respeto al medio ambiente.

No obstante, el canciller chileno Alfredo Moreno escribió en un reciente artículo publicado en el diario El Mercurio que ese modelo no debe servir para bloquear el comercio o poner imposiciones a países en desarrollo.

"Chile ha sido enfático en señalar que (la economía verde) no debe permitir barreras al comercio ni la imposición de condiciones en materia de ayuda a las naciones en desarrollo. Por el contrario, debe transformarse en una oportunidad para profundizar la integración económica, aumentar la cooperación y transferencia tecnológica y reducir presiones sobre los recursos naturales del planeta", escribió Moreno.

Igualmente, Guatemala pidió que la economía verde "no sea vista como un proceso que favorezca inversiones internacionales en desmedro de los procesos productivos nacionales", según el texto del ministerio.

Por su parte, el ecuatoriano Ortega defendió el derecho de cada estado de definir el modelo de desarrollo sustentable que pretende seguir, en lugar de adoptar un modelo trazado desde arriba como norma.

En ese sentido, el secretario brasileño de Asuntos Internacionales del Ministerio de Hacienda, Carlos Marcio Cozendey, admitió la dificultad de alcanzar metas de desarrollo sustentable debido a las particularidades de las economías en los países industrializados y en desarrollo. En su lugar, adelantó que la cumbre podría concluir con metas genéricas sin intentar fijar metas comunes para todos los países.

Aún así, representantes latinoamericanos manifestaron su confianza en que la cita tendrá resultados concretos con un impacto positivo para el futuro del planeta.

"Vamos con toda la buena voluntad y estamos llenos de expectativas y esperanzas de que vamos a alcanzar resultados concretos y hacer de Rio + 20 un hito histórico. Sin embargo, reconocemos que las negociaciones atraviesan una etapa muy frágil que refleja la crisis del sistema multilateral", manifestó Ortega.

AP

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