| 8/29/2007 12:00:00 AM

Brasil no renunciará a soberanía en plan en frontera con Bolivia

El jueves pasado el canciller de Bolivia David Choquehuanca, de visita en Brasilia, se reunió con Amorim para discutir dudas del gobierno de La Paz sobre el plan brasileño de levantar dos plantas en el Río Madeira, en una zona cercana a la frontera con el país andino.

Brasilia.- Brasil está abierto y entregará a Bolivia toda la información que ese país necesite sobre un plan de construir dos hidroeléctricas en una zona cercana a la frontera, pero no renunciará a su soberana decisión de llevar a cabo el proyecto en su territorio, indicó el jueves el canciller Celso Amorim.

"Brasil no renunciará a su soberanía en ese tema", dijo el canciller al hablar ante la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, que le interrogó sobre el caso de las hidroeléctricas, entre otros asuntos. "Continuamos abiertos para aclarar cualquier duda...(pero) no hay (riesgos de) inundaciones en territorio boliviano" por las hidroeléctricas, agregó.

Consultado sobre los riesgos de un aumento de mosquitos que propagan la malaria. respondió: "No sé si habrá o no, pero creo que debemos ayudar de cualquier manera en un programa de erradicación de la malaria" en el vecino país.

Tras el encuentro, Choquehuanca manifestó que salía "tranquilo" y reiteró que su gobierno no podía pedir la suspensión del proyecto debido a que era una decisión soberana brasileña y que la preocupación de Bolivia era el impacto de ambas construcciones en su territorio.

El Instituto Nacional del Medio Ambiente brasileño (Ibama) otorgó en julio a las hidroeléctricas --que estarían ubicadas a entre 80 a 190 kilómetros de la frontera con Bolivia-- la primera de las tres permisos o licencias, que por ley, precisa aquí un proyecto con eventuales impactos ambientales.

Ese primer permiso abrió el camino para que el gobierno llame a una licitación para construir las dos plantas, proyectadas para el Río Madeira, en el estado amazónico de Rondonia, en la frontera con Bolivia. Las dos hidroeléctricas, con un costo estimado de 20.000 millones de reales (unos 10.300 millones de dólares), comenzarían a construirse en 2008 y estarían generando de forma conjunta 6.400 megawatts para cuando entren en operaciones, a partir del 2012.

 

 

 

AP

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