| 2/7/2014 6:00:00 AM

Bondades y riesgos del teletrabajo

Fedesarrollo elaboró un informe sobre las ventajas y desventajas de la implementación de esta modalidad en el país.

La galopante evolución de la tecnología está modificando rápidamente las formas en que se desarrollan los distintos quehaceres de la sociedad. El mercado laboral no es ajeno a este fenómeno, viéndose impactado a través de fenómenos como el incremento en las productividades laborales o la redefinición de los parámetros de sustitución capital-trabajo.

Una de las recientes transformaciones del mercado laboral por cuenta de la tecnología es la asociada a la reubicación de cierto tipo de labores, desembocando en una tercerización de funciones cuyo alcance es incluso transfronterizo.

Asimismo, mediante el uso de las TIC, los trabajadores pueden cumplir con sus responsabilidades
estando físicamente por fuera de la oficina, modalidad laboral que se conoce como teletrabajo y que ha generado gran interés entre los investigadores, no solo por sus implicaciones microeconómicas en las empresas y trabajadores que lo adoptan, sino por el conjunto de externalidades positivas crecientemente documentadas para la sociedad en su conjunto.

A nivel mundial, la cantidad de teletrabajadores se ha cuadruplicado en lo corrido del siglo XXI, alcanzando, de acuerdo con el Ministerio de las TIC, los 40 millones de personas.

Bondades y riesgos del teletrabajo

Las bondades de una modalidad de trabajo de carácter no presencial y apoyado en las TIC son múltiples tanto para los trabajadores como para las empresas y la sociedad en su conjunto.

Para los teletrabajadores, esta modalidad trae consigo un positivo ambiente de trabajo con menores niveles de estrés debido principalmente a tres factores: i) mayor flexibilidad horaria y espacio para la planificación del trabajo propio, ii) mejor conciliación de la vida laboral y familiar, y iii) ahorro en tiempo y costo de la movilidad hasta la oficina.

Para las empresas, el principal beneficio viene de dado por un potencial aumento en la productividad de los teletrabajadores, producto de un entorno de trabajo más cómodo.

En efecto, a comienzos del siglo XXI, la mayoría de estudios estimaban un incremento entre el
20% y 35% en la productividad de los trabajadores que adoptaron el teletrabajo (Doherty et al., 2000).

Ahora bien, cálculos más recientes sugieren que la expansión podría ser incluso superior al 40% (Ozcelik, 2010). Finalmente, las firmas se favorecen de los ahorros en los costos de espacios físicos de oficina y pueden acceder a contratar personal altamente cualificado independientemente de su lugar de residencia.

Por su parte, las bondades de la difusión del teletrabajo en la sociedad se concentran esencialmente a través de tres mecanismos: i) promoción del uso y la apropiación de las TIC, lo cual acelera el crecimiento de la economía; ii) reducción de demanda de transporte, con su consecuente efecto positivo sobre la movilidad y el medio ambiente; y, finalmente, iii) facilita el acceso laboral formal a los discapacitados físicos y a la red de apoyo familiar de las personas dependientes (adultos mayores, niños o discapacitados).

Por el lado de los teletrabajadores, asumir esta modalidad de trabajo puede disminuir la comunicación con sus compañeros de trabajo, lo cual afectaría eventualmente su curva de aprendizaje. En adición, movilizar el trabajo al hogar puede difuminar la barrera entre la vida familiar, laboral y el ocio, al tiempo que puede impulsar el sedentarismo.

Finalmente, otro de los principales riesgos de esta modalidad de trabajo está en la posibilidad de cargar laboralmente en exceso a los teletrabajadores.

Con respecto a las empresas que implementan el teletrabajo, la mayoría de estas ofrecen dichos empleos en los sectores de servicios (42%), comercio (30%) e industria (24%). Por tanto, al comparar estos resultados con las cifras del DANE sobre la distribución del total de ocupados para dichos sectores económicos en Colombia1, la equiparación sugiere que las actividades de servicios, comercio e industria exponen una mayor predisposición a contratar teletrabajadores, siendo notoriamente superior la preferencia en el sector de servicios, el cual suele hacer un uso intensivo de las TIC.

En contraste, la menor inclinación del sector de la construcción al teletrabajo resulta bastante intuitiva toda vez que el grueso de su fuerza laboral son obreros.

Por otro lado, de acuerdo al tamaño de las empresas y como intuitivamente se esperaría por la mayor cantidad de firmas de menor tamaño, los teletrabajadores se concentran principalmente en las empresas pequeñas (75%), mientras el 20% laboran en las medianas y el 5% en las grandes empresas. No obstante, en Colombia las compañías grandes generan más empleos que las pequeñas y las medianas, respectivamente.

EDICIÓN 544

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