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| 10/31/2019 7:14:00 AM

Por estas razones están protestando los futbolistas en Colombia

Los futbolistas profesionales piden varias reivindicaciones sensatas. Pero los equipos también tienen sus razones. Una negociación compleja.

Hasta hace poco, los futbolistas profesionales en Colombia tenían condiciones bien precarias. Si bien algunos cuantos lograban grandes contratos, otros recibían prestaciones laborales desiguales y limitadas: sin aportes a seguridad social, la informalidad predominaba. Como si fuera poco, en la negociación de sus derechos deportivos, prácticamente terminaban como simples espectadores de las decisiones que otros adoptaban sobre su futuro. Con frecuencia ni siquiera le consultaban a un profesional si quería ir a jugar a un equipo o no. Además, el valor que les reconocían por su traslado no era claro y dependía del capricho de los dueños de los equipos.

Esto significó para la mayoría, al llegar a la edad de retiro (que en el caso del fútbol no suele ir más allá de los 35 años), no contar con protección social ni con un panorama claro sobre su futuro económico.

Pero los jugadores han venido ganando terreno en la lucha por mejorar sus condiciones laborales y el respeto de sus derechos. De acuerdo con Luis Fernández, abogado de temas deportivos, actualmente en Colombia la relación entre un jugador y un equipo ya constituye un contrato de trabajo. Hoy en el país ningún equipo puede incluir en su nómina a una persona con la que no tenga contrato laboral. Este es un avance innegable frente a las condiciones de hace años.

"La segunda reivindicación es que se consiguió que los clubes no tuviesen deudas mayores a dos meses de salarios con los trabajadores. En seguridad social también ha habido mejoras. Hemos avanzado mucho, inclusive comparados con la región, porque en otros países como Ecuador o Paraguay nada de eso existe", señaló Fernández.

Pero todavía hay camino por recorrer. Así lo deja en claro el anuncio de cese de actividades que hicieron los jugadores agremiados en la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro). Ellos presentaron un memorial con 12 peticiones a la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor). Allí hay puntos como la exigencia de que los deportistas participen de la confección del calendario y reciban parte de los derechos televisivos, hasta que puedan obtener mayores ingresos de las transferencias entre equipos, entre otros.

Dura negociación

El profesor de economía de la Universidad de los Andes Jorge Tovar se ha especializado en los análisis con enfoque económico del mercado del fútbol.

Tovar reconoce un cambio en las condiciones contractuales de los futbolistas, que muestran alguna mejoría. Y destaca que muchos clubes tienen mejores prácticas de contratación. Para él hay peticiones lógicas, como la de participar de la redacción del estatuto del futbolista, un tema sensible que inclusive ahora mismo causa debate en la liga femenina de España.

"Lo del estatuto del jugador me parece una petición más que razonable. Lo mismo que los ajustes al código disciplinario. Ellos no tienen que decir cómo deben quedar esas normas, pero sí deben participar del proceso", explicó el economista.

Insistió en que el país está ante una negociación y que se debe analizar desde esa perspectiva: unos trabajadores que tienen unas demandas justas, pero que deben negociar con los dueños de esas empresas llamadas equipos de fútbol.

Aquí hay un matiz importante y queda en evidencia que el país está ante un proceso sui generis. En efecto, los jugadores presentaron sus peticiones a la Dimayor, que no es más que otro gremio. Es decir, se trataría de una negociación entre gremios: uno de trabajadores y otro de empresas. Esto se podría asimilar a unas condiciones de sindicato de industria, donde una parte de la fuerza laboral presenta unas propuestas para que se apliquen a todas las firmas del sector.

A manera de ejemplo, es como si los sindicatos de trabajadores industriales negociaran con la Andi un pliego de peticiones general: desde los aumentos de salarios, las primas, los seguros médicos, etcétera. Y que ello se aplicara a todas las manufacturas del país.

Según la abogada laboralista Saida Quintero, en Colombia pueden existir sindicatos de industria, pero no existe legalmente la negociación colectiva por industria. Así que si los jugadores quieren negociar, tendrán que presentar sus pliegos de peticiones directamente a sus empresas; es decir a cada club.

Este tema es sensible desde la perspectiva de la estrategia para lograr acuerdos entre las partes. Los empresarios del fútbol tienen claro que la negociación de industria no tiene cabida en Colombia. Ejemplo de ello es que el Atlético Nacional expidió un comunicado para señalar que "es fundamental tener presente que la figura de la negociación sectorial o gremial no existe como tal en nuestra legislación laboral colombiana".

Pero también es claro que los jugadores están en desventaja para lograr reivindicaciones y por eso les ha tocado acudir a una agremiación como Acolfutpro. que no está constituida como sindicato. En las actuales circunstancias, establecer sindicatos por equipos es muy difícil, pues en Colombia el contrato laboral para jugar en un equipo de fútbol no va más allá de tres años. Así que hay poca estabilidad para los jugadores.

Es claro que los futbolistas tienen peticiones justas y que los equipos como empresas tienen la sartén por el mango. Las campañas de los jugadores han logrado mejorar las condiciones para los profesionales de esta rama del deporte y eso se destaca inclusive a nivel regional. Pero es necesario encontrar un punto de diálogo para que la situación en el país siga mejorando. Lograr acuerdos enviaría un gran mensaje no solo a los aficionados a este deporte sino en general al clima laboral en Colombia. Seguir con la disputa y no ceder podría significar un verdadero autogol.

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