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| 5/1/2020 7:46:00 AM

Un primero de mayo realmente inédito

Hoy no solo no habrá marchas de trabajadores ni protestas sindicales sino que se conmemorará el día del trabajo en un momento de máximo temor por una disparada del desempleo.

El primero de mayo de 2020, sin duda, es un día del trabajo totalmente inédito. A raíz de las medidas de aislamiento preventivo obligatorio y prohibición de grandes aglomeraciones, será una conmemoración sin sus tradicionales marchas y concentraciones masivas en las diferentes ciudades del país, lideradas por las centrales obreras.

Pero también porque ante la postergación de las medidas de aislamiento para frenar el avance de la covid-19 crece el temor por el crecimiento de la pandemia del desempleo.  La lucha contra el coronavirus tiene al mercado laboral en un punto de quiebre, como lo mostraron las cifras dadas conocer por el Dane.

El desempleo creció durante el mes de marzo y se ubicó en los niveles más altos para este mes en la última década. A la vez el nivel de ocupación se desplomó y mostró la delicada situación de millones de personas ante el confinamiento.

La tasa de desempleo en marzo fue de 12,6%, un repunte de 1,8 puntos porcentuales respecto al mismo mes del año anterior que significan 290.000 nuevos desocupados. Alrededor de 1,6 millones de personas que estaban ocupadas, dejaron de estarlo. Sin embargo, no son consideradas desempleados, pues para que lo sean deben haber hecho una búsqueda activa lo cual no fue posible a raíz de la misma cuarentena. Si no la situación habría sido peor y buena parte de estos habrían pasado a engrosar la fila de los cerca de 2,9 millones de desempleados que hay hoy en el país.

Las cifras de marzo muestran además que la dinámica de estabilización del mercado laboral que se venía presentando en las principales ciudades se revirtió por cuenta de las condiciones de confinamiento. Una situación que está afectando mucho más a las mujeres, según el director del Dane, Juan Daniel Oviedo.

Las proyecciones de Fedesarrollo sobre el mercado laboral son bastante preocupantes. Si la cuarentena va hasta mediados de mayo y la actividad se recupera relativamente rápido, un escenario optimista en forma de “V”, la economía decrecería en 2,7% y el desempleo llegaría a niveles del 16,3%.

Pero si la recuperación del consumo privado es muy débil durante lo que resta del año y los choques de la pandemia y la crisis del petróleo son más duraderos, el país se contraería 7,9% y la desocupación se dispararía a niveles de 20,5%. Un porcentaje similar al que tuvo el país en la gran crisis de finales de los noventas. Salir de aquella situación demoró más de una década. Ese es un escenario pesimista en el que la actividad económica podría ser graficada en forma de “L”: caída y recuperación demorada.

En el escenario medio en forma de “W” donde resolver los problemas tome algunos meses, la economía se contraerá 5% y la desocupación subiría a 18,2%.

Esto significaría que el número de personas sin trabajo podría aumentar entre 1,6 millones y 2,5 millones, algo insostenible.

Para el centro de pensamiento, alrededor de 39% de los ocupados se encuentra en esos sectores prioritarios que en realidad nunca pararon pues debían atender la emergencia como salud, servicios públicos y abastecimiento. El 20% está en actividades que se pueden realizar a distancia mediante teletrabajo como profesionales y actividades de apoyo administrativo.

Otro 20% son estos “nuevos sectores” que comenzaron a reabrirse como la construcción y la industria. Para Cristina Fernández, investigadora de Fedesarrollo, este grupo tiende a mostrar bajos niveles de ingreso y altos niveles de informalidad, lo que es positivo desde el punto de vista de generación de ingresos, pero negativo desde el punto de vista de control del virus.     

Finalmente, está el 21% que trabaja en actividades comerciales y servicios que requieren una interacción más cercana como comerciantes y vendedores, trabajadores de hoteles y bares y prestadores de servicios como plomeros y hasta peluqueros. Este es el sector más afectado porque en su mayoría se compone de trabajadores independientes y con frecuencia informales.

Mientras que en los primeros grupos lo clave es garantizarles buenas condiciones de salubridad, conectividad y movilidad, en este último se van a requerir grandes ayudas pues son sectores que se van a tardar más en volver a arrancar. 

El estudio afirma que, para el caso de Bogotá, en el primer grupo hay solo alrededor del 25% (porque no hay trabajadores agrícolas) pero que hay alrededor de 33% de la fuerza laboral que puede teletrabajar. Además, el nivel de formalidad es mayor lo que puede hacer ligeramente más sostenible el confinamiento. 

El tipo de vinculación laboral también juega un papel importante a la hora de evaluar los efectos. Por ejemplo, la mayor parte de los trabajadores independientes tuvieron que dejar sus actividades casi de manera inmediata; los trabajadores informales, si aún no han perdido su trabajo están en alto riesgo de perderlo y, por último, si el confinamiento se extiende, es de esperar que se afecten los trabajadores con contrato a término fijo e, incluso, los trabajadores con contrato a término indefinido.

Según un estudio de Asofondos, de la población ocupada alrededor de 13,5 millones de personas (61% de los ocupados) viven del diario, no cuentan con algún tipo de mecanismo formal de protección y lo más probable es que, en tiempos de cuarentena, no estén recibiendo ningún ingreso.  Este informe identifica 7,2 millones de personas con empleos que son altamente vulnerables frente a la coyuntura actual porque pertenecen a microempresas (1-10 trabajadores), son informales y están en un sector altamente golpeado por la crisis.

Por tanto, de no tomarse las medidas necesarias podríamos estar ante una debacle de la economía y del mercado laboral sin precedentes.

Esta crisis coge al país muy mal parado en el frente laboral. A pesar de la recuperación de la economía el año pasado, el mercado del empleo no había respondido y el número de ocupados había caído ante la poca dinámica de creación de puesto de trabajo en el país. El desempleo alcanzó el año pasado 10,5% en promedio. En el arranque del año había visto una leve estabilización en las principales ciudades, pero todo se paralizó y ya empezó a cambiar en marzo. Si se permite que la economía se desplome y el desempleo se dispare, el país tardará varios años en recuperarse. 

Es necesario actuar rápidamente y de manera coordinada: empresas, trabajadores, sindicatos, gobierno nacional y entes territoriales, todos deben aportar para que las próximas celebraciones del día del trabajo vuelvan a ser multitudinarias.

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