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| 2/7/2020 5:33:00 AM

Medimás: ¿no futuro?

Mientras los entes de control revelan la preocupante situación, que incluso podría llevar a su liquidación, representantes de la EPS afirman que la compañía es viable y los problemas son subsanables.

El próximo 28 de febrero vence la prórroga de la vigilancia especial a la EPS Medimás. Se trata de la tercera ampliación desde que la Superintendencia de Salud tomó la medida preventiva en octubre de 2017 para que sus directivos tomaran decisiones que permitieran salvarla. Pero hoy sigue la preocupación por el futuro de la EPS. Por un lado la Procuraduría y otros entes de control han insinuado que lo que procede es su liquidación. Dicen que la situación de la prestadora de salud va de mal en peor en términos de sostenibilidad financiera y de calidad del servicio y que su continuidad en el mercado amenazaría el bienestar de los más de 3,1 millones de afiliados.

Pero Medimás se defiende y ha dicho que desde que la nueva junta directiva asumió en mayo del año pasado han mejorado todos los indicadores y por ello espera que la Supersalud levante la medida de vigilancia. Además, atribuyen buena parte de las dificultades financieras a la expedición de la medida preventiva. ¿Qué viene para esta EPS?

La situación es compleja y no es claro qué podría ocurrir. Si la Supersalud toma la decisión de liquidar a Medimás, los efectos sobre el sistema de salud colombiano son impredecibles. Expertos consultados por Dinero coinciden en afirmar que esa sería una decisión catastrófica, pues las EPS restantes no estarían en capacidad de absorber tal cantidad de afiliados. Pero si continúa su operación, los entes de control temen que la situación empeore.

Las preguntas son varias. ¿Cómo se llegó a esta situación? ¿Por qué se convirtió en una papa caliente? se preguntan algunos. Otros, por el contrario, cuestionan: ¿Los entes de control han encendido las alarmas donde no era necesario? Estas dudas están por resolverse. Lo cierto es que este fue un negocio que surgió para evitar una debacle en el sistema de seguridad social y garantizar el derecho a la salud de los millones de afiliados de Cafesalud. Pero hay dudas de si fue peor el remedio que la enfermedad.

Un camino con tropiezos

Tras medio año de negociaciones entre el consorcio Prestasalud y los liquidadores de Cafesalud, el primero de agosto de 2017 nació Medimás, que se haría cargo de los afiliados de la EPS intervenida. Un mes después los problemas comenzaron para esta prestadora de salud. En septiembre de 2017 el Procurador Fernando Carrillo solicitó a la Supersalud la inmediata intervención administrativa de Medimás, debido a las “demoras en la atención o en las consultas médicas especializadas, retrasos para la programación de cirugías, no entrega de medicamentos, entre otras omisiones, que suman más de 10.000 quejas ante la misma Superintendencia”.

Frente a esa acusación, los directivos argumentaron en ese momento que, si bien lamentaban las quejas, era necesario entender que Cafesalud había dejado muchas deudas por pagar a sus proveedores y ninguno de estos quería contratar con Medimás hasta que no les pagaran los saldos en mora. En este sentido, dijeron que estaban negociando con sus acreedores para normalizar su operación.

Pero un mes después Medimás sufrió la primera medida administrativa: el 19 de octubre de 2017 la Superintendencia de Salud adoptó la vigilancia especial por seis meses. Durante este periodo la entidad debía adoptar un plan de acción para subsanar las fallas a la atención de sus afiliados.

De ahí en adelante vino una cascada de resoluciones que pusieron en entredicho la viabilidad de esta prestadora de salud. En abril de 2018 se prorrogó la vigilancia especial durante un año más. Un mes después, la Superintendencia removió al revisor fiscal y nombró a la firma SAC Consulting “como contralor para la medida preventiva”.

Ante los supuestos incumplimientos de los compromisos por parte de Medimás y a raíz de las quejas de los usuarios en algunas regiones, este órgano de vigilancia creó, en julio de 2018, una instancia de seguimiento a los indicadores de operación de la EPS; en septiembre se le prohibió recibir nuevas afiliaciones y aceptar traslados; y en abril de 2019 se le le revocó parcialmente la autorización de funcionamiento en Chocó, Cesar y Sucre, que sumaban cerca de 58.000 usuarios. En medio de estos reveses, la Supersalud, por medio de dos resoluciones, prorrogó la medida de vigilancia especial hasta el 28 de febrero de este año.

A comienzos del año pasado la situación de Medimás se complicó más cuando el Tribunal Administrativo de Cundinamarca profirió dos sentencias, el 10 de abril de 2019. La primera le ordenó a la EPS redistribuir sus afiliados a otras que “estuvieran en condiciones de prestar adecuadamente el servicio de salud de sus afiliados”. En la segunda dispuso suspender el contrato de venta de Cafesalud a Medimás. Los dos fallos se encuentran suspendidos hasta que el Consejo de Estado tome una decisión al respecto.

¿Crisis insalvable?

Buena parte de las decisiones de la Supersalud y de los pedidos de intervenir a Medimás por parte de la Procuraduría se basan en las inspecciones de vigilancia, las auditorías de la Contraloría y los estados financieros reportados por la misma EPS. Según estos documentos, habría motivos para preocuparse por la suerte de esta institución.

De acuerdo con una presentación hecha por Medimás a la Delegada para Medidas Especiales, el 15 de octubre de 2019, cuyos apartes conoció Dinero, aunque en el periodo agosto de 2017 a agosto de 2019 los activos crecieron de $1,57 billones a $1,79 billones (14%), los pasivos también lo hicieron pero de una manera más pronunciada al pasar de $1,59 billones a $2,82 billones (77%). Eso significó que su patrimonio tuviera un aumento negativo pues pasó de $-19.943 millones a $-1,03 billones.

En cuanto a su estado de resultados, los ingresos de la EPS registraron un aumento sustancial. Mientras en agosto de 2017 Medimás reportó ingresos por $340.246 millones, dos años después estos ascendieron a $3,2 billones. Sin embargo, los gastos y costos crecieron por encima de los ingresos, lo que produjo un resultado negativo. La EPS comenzó con gastos de $23.303 millones, que en agosto de 2019 alcanzaron los $213.074 millones. Y en el mismo periodo, los costos pasaron de $355.556 millones a $3,86 billones. El cruce de cuentas deja ver que, mientras en agosto de 2017 el resultado fue $-38.613 millones, en agosto de 2019 pasó a $-868.389 millones.

Dinero conoció apartes del informe de seguimiento a la medida de vigilancia especial a Medimás hecho por SAC Consulting, con corte agosto de 2019, en el que se dice que el fondeo de las reservas técnicas se encuentran en 4,76%, cuando deberían ser de 30%. Además, afirma que la EPS no estaría cumpliendo en un 80% los indicadores de seguimiento impuestos por la Supersalud.

Por ejemplo, la meta de recaudo de cartera debía llegar al 46,32%, pero Medimás al parecer solo alcanzó a recuperar 14,72%. Lo mismo sucedió con la legalización de los anticipos, indicador que llegó a 3,13%, mientras el ente de vigilancia le había exigido 30%.

A esos datos se suma el informe de auditoría de cumplimiento realizado por la Contraloría General de la Nación en diciembre de 2019 y en el que identificaron “33 hallazgos administrativos, de los cuales 12 corresponden con alcance fiscal en cuantía de $635.655‘152.264; 26 de posible alcance disciplinario; uno con posible incidencia penal y 20 con otras incidencias”. Entre otras cosas, el órgano de control encontró el pago de servicios prestados a pacientes afiliados ya fallecidos por $3.695 millones, así como a usuarios no afiliados por una suma superior a $44.000 millones. También reportó que de 25.575 medicamentos con precio regulado, 13.015 los pagó con un sobrecosto entre 0 y 20%; 8.834, entre 20 y 100%; 3.284, entre 100 y 500%; 314, entre 500 y 1.000%; y 128 con precios superiores a 1.000%. Para el vicecontralor Ricardo Rodríguez Yee, “esta auditoría podría explicar en parte los estados financieros de Medimás”.

Por estas razones el procurador Fernando Carrillo pidió, en diciembre del año pasado, la liquidación de Medimás. “Esta EPS no puede seguir manejando el sistema de salud con la inercia que los ha caracterizado sin las garantías de los derechos a la salud de sus pacientes. Están dadas las condiciones para que se aplique la ley con el propósito de intervenir y liquidar la EPS”, dijo a Dinero.

La defensa de Medimás

Si bien los voceros de la EPS reconocen que su operación financiera no pasa por el mejor momento, explican que la raíz de este problema se encuentra en la temprana medida de vigilancia especial que les impuso la Superintendencia de Salud. “Es muy difícil obtener los mejores resultados y las metas propuestas cuando a los dos meses y medio te imponen una medida que entorpece tu operación”, dijo a Dinero Elemir Pinto, gerente de auditoría interna de Medimás.

Pinto asegura que las resoluciones de la Superintendencia y todas las trabas legales, como las dos demandas ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, han generado un pánico que se ha reflejado en la reducción de afiliados y en la dificultad de encontrar socios inversores. De hecho, desde el inicio de su operación en agosto de 2017 y hasta diciembre de 2019, Medimás perdió 1‘799.188 afiliados, equivalentes a 36,64% del total. Esta situación, dice, explica buena parte de los estados financieros de la compañía.

Respecto a la calidad de prestación de servicios y al cumplimento de los indicadores impuestos por la Superintendencia, los voceros de Medimás explican que desde que se cambió la junta directiva en mayo de 2019 la gestión ha mejorado. “Tenemos índices de prestación de servicio superiores a la meta y al promedio nacional. Por ejemplo, en le régimen subsidiado el tiempo de inicio para el tratamiento del cáncer nosotros lo iniciamos en 36,6 días, en promedio, y la media de las EPS es de 63,6 días. Y pasamos de 53 indicadores buenos a 64, lo que representa una mejora de 11% en la gestión". También señalaron importantes reducciones en el número de tutelas y PQR radicadas, así como la disminución de la sinestralidad.

Medimás ya radicó ante la Supersalud un Plan de Renovación Institucional a 10 años, con el que se busca que se le levante la restricción de afiliaciones, la vigilancia especial, planea encontrar socios inversores y llegar a su punto de equilibrio en 2023.

Si les aprueban esa propuesta, los accionistas de Medimás estarían dispuestos a capitalizarla con $100.000 millones dentro de los 4 meses siguientes a que sea levantada la medida especial.

El 28 de febrero la Superintedencia debe tomar una decisión sobre la suerte de una de las más importantes empresas del sistema de salud colombiano. Tanto la EPS como los entes de control concuerdan que este limbo se debe acabar. Dinero buscó la opinión del ente de vigilancia pero al cierre de esta edición no obtuvo respuesta.

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