Opinión

  • | 2018/07/12 00:01

    Sinergias innecesarias entre el DNP y el Minhacienda

    Tenemos una nociva fragmentación entre los presupuestos de inversión y funcionamiento, profundizando el crecimiento inercial del gasto. Debemos migrar hacia un presupuesto por programas.

COMPARTIR

Hace varias décadas el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) se convirtieron en las entidades con mayor proporción de funcionarios técnicos en el Estado colombiano. El DNP y el MHCP se han posicionado como instituciones que representan la tecnocracia del país. Incluso muchos de sus empleados se mantienen a pesar de los cambios en el poder ejecutivo.

Lo anterior no quiere decir que todo lo que se hace en el DNP y el MHCP sea perfecto. Incluso, algunos procesos que hacen conjuntamente están alejados de las mejores prácticas internacionales. Un ejemplo con oportunidades para mejorar es el proceso de planeación presupuestal.

El Plan Nacional de Desarrollo- documento preparado por el DNP, que presenta cada gobierno nacional al Congreso y luego se convierte en ley- es la principal herramienta de planeación presupuestal, porque tiene un plan plurianual de inversiones relacionadas con las metas del gobierno. Sin embargo, el proceso presupuestal en Colombia tiene una vigencia anual, cada año según el Estatuto Orgánico de Presupuesto se planea, diseña, aprueba y ejecuta el Presupuesto General de la Nación (PGN).

Puede interesarle: Antídoto contra la polarización

Como es de esperarse, el DNP y el MHCP tienen labores en la elaboración del PGN. No obstante, la división de tareas es bastante particular: el primero se encarga de diseñar el presupuesto de inversión y el segundo tiene como tarea elaborar el de funcionamiento. ¿Se imaginan cómo evaluar un programa social si sus recursos – funcionamiento e inversión- están divididos? Sin duda debe ser una tarea titánica.

De hecho, esa dualidad del proceso presupuestal es poco común en otros países. Normalmente el proceso de diseño presupuestal está unificado. Si bien su localización algunas veces cambia, en Estados Unidos la función es de la Oficina de Gestión y Presupuesto de la Presidencia, dicha función usualmente está en el Ministerio de Hacienda.

A propósito del tema, el informe de la Comisión del Gasto e Inversión Pública señaló varias desventajas de la fragmentación en la elaboración del presupuesto: i) dificulta la coordinación para alcanzar los objetivos de política del Gobierno, ii) Limita el seguimiento de la función integrada del sector público, iii) genera incertidumbre sobre el futuro de los gastos de funcionamiento de proyectos, iv) impide evaluar integralmente los resultados de una política o programa.

Adicionalmente dichas desventajas se profundizan en nuestro país porque se repite la dualidad de presupuesto en el orden regional. Como si fuera poco, a todas estas desventajas se le debe añadir que el Sistema General de Regalías (SGR) tiene un sistema de planificación presupuestal diferente. Incluso temporalmente distinto, ya que es bienal y no anual.

Recomendado: Sobre el proceso de repartir la torta

Con este panorama, la pregunta es: ¿hacia dónde debe moverse el proceso presupuestal en Colombia? Debemos promover un sistema de presupuestos por programas. La principal característica de dicha aproximación es que vincula el financiamiento con los resultados, lo cual está demostrado mejora la eficiencia y la efectividad del gasto público.

Los presupuestos por programas se clasifican por servicios y objetivos, en lugar de hacerlo como en los presupuestos tradicionales por insumos (salarios, gastos generales, equipos y otros).  Esto facilita la comparación de costos y beneficios. Lo cual, sin duda, es más adecuado para la rendición de cuentas.

No se puede negar que en Colombia hemos tenido avances en el proceso presupuestal, tales como metas identificadas en el Plan Nacional de Desarrollo, implementación de indicadores de desempeño clave de los proyectos de inversión y evaluaciones de impactos de algunos programas.

Sin embargo, mantenemos una nociva fragmentación entre los presupuestos de inversión y funcionamiento, hecho que profundiza el crecimiento inercial del gasto y dificulta la evaluación de programas.

El país debe migrar hacia un presupuesto por programas. Si bien el presupuesto de 2019 será igual que el de todos los años, con su característica dualidad, sería deseable que el país incluya dentro de sus reformas eliminar sinergias innecesarias entre el DNP y el MHCP durante el proceso presupuestal. Eso redundaría en un mejor gasto público en el mediano plazo.

Lea también: Al César lo que es del César, no más de eso a la Ocde

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 550

PORTADA

Ranking de las 1.000 Pymes más grandes del país

Las Pymes siguen fuertes como base de la economía. En el país son más de 96% de las unidades empresariales y responden por cerca de 80% del empleo. Dinero presenta las mil más grandes, medidas por sus ventas de 2017.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en DINERO Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 550

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.