Opinión

  • | 2018/04/28 00:01

    Persiguiéndonos la cola en las pensiones

    Igual que una mascota que se persigue la cola, se ha abordado el problema pensional proponiendo alargar la edad de jubilación, sin plantear soluciones al problema estructural del empleo.

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Las pensiones, que son algo muy importante porque el Estado emplea $40 billones de los $235 que tiene el presupuesto nacional para asumir su pago, y porque lamentablemente, a pesar del esfuerzo fiscal la cobertura es bajísima, y está concentrada en las pensiones más costosas. Pero las soluciones que se han planteado son del estilo de patear el problema hacia adelante. Proponer alargar la edad de jubilación cinco años más hasta llevarla a 62 años para las mujeres, y 67 para los hombres, no soluciona el problema, y en cambio priva de la posibilidad de disfrutar del retiro pensional en algún momento de la vida. Luego de trabajar más de treinta años lo mínimo que se espera es disfrutar de la jubilación un tiempo prolongado.

Asumir el asunto pensional como un problema de edad de retiro, pretendiendo retrasar el momento en que se deja de ser aportante, y se pasa a ser beneficiario, es como las mascotas que se dedican a perseguirse la cola, y lo único que logran es marearse. La presión fiscal que causan las pensiones no es un problema de edad, el problema estructural está en dos aspectos.

Primero, en el caso de las elevadas pensiones por las que responde el Estado que muchas veces alcanzan la cota de $19 millones mensuales, la mayoría de quienes acceden a esas cuantiosas jubilaciones, son altos exfuncionarios públicos. Esas elevadas mesadas de acuerdo a la comisión de gasto público se están llevando el 86% de los subsidios que el Estado aporta al sistema pensional y solo cubren a un escaso 24% de jubilados. La conclusión es muy fácil, de cada $100 que aporta la Nación para pensiones, $86 son para pagar las pensiones más altas, las pensiones más bajas solo reciben el 0,01% de lo que aporta la nación. Luego la solución no es aplazar la edad de jubilación.

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La solución, por un lado, es legislar para que las mesadas que paga Colpensiones, (con aportes del Estado) tengan un tope muchísimo menor que el actual de 25 salarios mínimos, reducirlo a máximo 12 o menos, es una medida justa con los cotizantes actuales, correcta en términos de progresividad en la distribución del ingreso y apropiada para la sostenibilidad de las finanzas públicas. Por otro lado, hay que avanzar en la creación de un impuesto a las pensiones de mayor tamaño, que debe ser causado y pagado en el momento del pago, y no constituirse como adelanto del impuesto a la renta, solamente descontable de la base gravable. De esa manera el Estado puede recuperar una parte de los subsidios que destina a pagar onerosas pensiones de trabajadores que no cotizaron suficientes años y dinero para merecer semejantes pagos. Por supuesto la tarifa de ese impuesto debe ser progresiva, gravando con mayor tarifa las mesadas más costosas, no es lo mismo una mesada de $19 millones que otra de $12.

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Segundo, aceptar que el problema pensional también está relacionado a la calidad del empleo, en Colombia el desempleo no ha logrado mantenerse por debajo del 9%, la informalidad laboral es del 50%, el subempleo afecta al 38% de los trabajadores o cerca 8,5 millones de personas, y de los 22 millones de ocupados el 82,6% son trabajadores por cuenta propia, obreros y empleados particulares, como lo reveló este viernes el Dane. Además, la rotación junto con los periodos de desempleo prolongado son una constante en los trabajadores, especialmente en las mujeres, los jóvenes, y en los de menor nivel de educación, y para los mayores de 45 años a quienes les es más difícil reincorporarse en el mercado laboral.

A eso se agrega que el Estado como mayor empleador a través de ordenes de prestación de servicio, se inventó el truco de que los trabajadores independientes (contratistas) puedan cotizar a pensiones y salud, sobre el 40% de su salario, lo que a la larga es una trampa para el trabajador, porque durante su vida laboral termina renunciando al 60% de sus ingresos para pensión, puesto que su mesada será liquidada sobre la base salarial que cotizó, si es en el régimen de prima media; o sobre lo que haya ahorrado, que evidentemente será 60% debajo de los ingresos esperados, si es en el régimen de ahorro individual.

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