Opinión

  • | 2015/11/19 00:05

    Steve Jobs: Luces y sombras de un CEO. Parte 1

    Como todo líder, Steve Jobs tenía virtudes y defectos, entre ellos su temperamento colérico, explosivo y déspota. Sin embargo, este artículo tiene el propósito de ahondar en aquellas habilidades de Jobs como CEO, que lo llevaron a convertir a Apple en una de las empresas más reconocidas del mundo.

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Jobs como arquitecto de la visión 

La visión de Jobs era simple, sencilla y se entendía en pocas palabras. En los años 80 Jobs soñaba con que en cada hogar hubiera un computador, en una época en la que estos equipos estaban reservados para las grandes corporaciones. Por ejemplo, su primer trabajo fue para la empresa Atari, precursora de los video-juegos en los años 70s y 80s. Allí descubrió la importancia de la simplicidad de los juegos de esta compañía, porque no requerían manual de instrucciones y, por el contrario, eran simples y divertidos. 

Luego se enamoró de la belleza y el concepto estético de los electrodomésticos Cuisinart y Braun cuya principal característica era el diseño. Pues bien, la visión que tenía Jobs consistía en descifrar la intersección entre el arte y la tecnología. Este concepto fue el común denominador de todos sus productos. En adelante, todas sus decisiones pasaban por el prisma de estos dos imperativos frente a cada producto que diseñaba.

Jobs pasó un tiempo en India y allí trató de llevar una vida ascética como la de los santos. Este hecho lo llevó a simplificar su visión de las cosas. Por ejemplo, en el campo empresarial, describió que la principal tarea de un CEO era la de un jardinero que debía podar permanente sus manzanos para que crecieran fuertes. Jobs, a este respecto, afirmaba que “decidir qué es lo que no se debe hacer es tan importante como decidir qué se debe hacer” (Isaacson 2012: 424). Por tal razón descartaba muchas ideas, pero una vez se decidía en una dirección no había dudas o atajos y, mucho menos, vuelta atrás.

Es muy usual creer que Jobs desde el principio tenía una visión clara. Nada más falso en el desarrollo del pensamiento estratégico que pensar que las ideas geniales son fruto de un momento de inspiración

Jobs llegó a la primera visión del computador personal gracias a su amigo de la infancia, Steve Wozniak. La primera vez que Jobs vio el invento de Wozniak lo convenció para que lo vendieran y formaran la empresa Apple porque la idea original de su socio era simplemente un computador con los códigos abiertos para todas las personas del mundo de la informática.
 
La visión del iPod fue gracias a su fascinación por cantantes como Bob Dylan y The Beatles, así como, la admiración de Jobs por la compañía Sony que había inventado el Walkman. Al unir ambas pasiones surgió la idea de un reproductor de música en el que se pudieran oír más de mil canciones.

Pixar, la reconocida empresa de animación de películas como Toy Story y Cars, en un comienzo, fue una empresa de hardware y software en el diseño gráfico. Hasta cuando uno de los creativos produjo un cortometraje y, gracias a esto, la compañía ganó un premio. Como consecuencia, Jobs y los creativos de Pixar descubrieron el mundo de la animación. 

Estos ejemplos nos muestran que la visión de futuro de una persona y de su organización no es fruto de una mente iluminada sino que es el resultado de la interacción entre muchas personas, la ocurrencia azarosa de hechos y acontecimientos y la existencia de las más variadas situaciones y vivencias que conectadas generan productos geniales. Por ejemplo, las interfaces gráficas de Apple surgieron de haber conocido por dentro la empresa Xerox, que era la pionera en este campo. Luego, Jobs logró avanzar más rápido que Xerox a tal punto que fue el primero en presentar las pantallas de colores y el mouse. 

En resumen, la vida de Steve Jobs nos ayuda a desmitificar algunas situaciones que vive el CEO, quizás la más importante, es que construye la visión de una manera dinámica y constata su visión con la realidad y con lo que pasa en sus equipos y en el resto de empresas. Esta idea se resume en una metáfora descrita por Emerson: “el río va construyendo sus propios márgenes”. Por esta razón, la visión, la estrategia y los modelos de negocios no pueden ser ni estáticos ni teóricos, por el contrario, deben estar bien asentados en la realidad y en el sentido común. 

En los dos próximos artículos presentaremos la facetas de Steve Jobs como líder de la organización y como líder personal.

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