JULIANA SÁNCHEZ TRUJILLO

No tengo tiempo para innovar, ¿y ahora?

Encontrar tiempo para innovar pareciera imposible, pero con buen uso de la creatividad se pueden viabilizar estos espacios. Aquí algunos ejemplos.

Juliana Sánchez Trujillo, Juliana Sánchez Trujillo
5 de diciembre de 2018

Una de las dificultades más grandes que enfrentan las empresas a la hora de innovar es encontrar el tiempo y los recursos para hacerlo. El día a día demanda atención y en ocasiones pensar en añadir tareas adicionales al día a día resulta prácticamente imposible.

Sin embargo, es importante tener presente que, si queremos tener resultados de innovación sostenibles, se debe necesariamente encontrar el espacio para hacerlo.

Aquí, hablo además de tiempos realistas, pues pretender sacar un proyecto disruptivo con tan solo 2 horas de dedicación a la semana, no solo tardará demasiado tiempo, sino que cuando se logre por fin implementar la solución, lo más probable es que ésta ya no sea relevante.

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Lo cierto es que no conozco a ninguna organización que se enorgullezca porque tiene tiempo de sobra, pues la realidad es que eso es lo que no tenemos. Sin embargo, frente a este tema se pueden asumir dos posiciones: o nos victimizamos con el fin de excusar nuestra falta de iniciativa, o buscamos soluciones creativas que nos permitan habilitar los espacios requeridos para innovar.

Algunas posibilidades que pueden funcionar son las células de innovación, en donde un equipo recibe una dedicación exclusiva por unos cuantos meses y se dedica a trabajar con metodologías ágiles para sacar el proyecto adelante.

Este foco permite concentrar los esfuerzos y ver resultados en un menor tiempo, pues la metodología se basa en explorar, crear e iterar en el menor tiempo posible con el fin de hacer ajustes en tiempo record y poder así, generar capacidad de reacción frente a las demandas del mercado.

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Por otro lado, existen las hackathones, un espacio contrarreloj, que, en un lapso de entre 24 horas y una semana, busca desarrollar soluciones de software y en ocasiones de hardware. En cualquier caso, se convierten en espacios colaborativos muy útiles para la búsqueda de soluciones digitales y sociales, en una corta ventana de tiempo. Como resultado de las jornadas, se obtienen prototipos funcionales que permiten probar las soluciones.

Muy de la mano de las hackathones, se encuentran los bootcamps, término acuñado de campamentos de entrenamiento militar, pero enfocados a la innovación y emprendimiento, son también ejercicios intensivos que promueven el emprendimiento e intraemprendimiento, haciendo pasar a los participantes por las diferentes etapas del proceso de innovación desde la identificación de oportunidades, pasando por la generación de ideas y finalizando con un prototipo o modelo de negocio validado.

Los eventos mencionados son espacios cargados de adrenalina, colaboración, conocimientos multidisciplinares y con un objetivo puntual. Sin embargo, cuando se requiere de más tiempo o trabajar en iniciativas más complejas, una nueva tendencia que ha venido creciendo es la de otorgar proyectos de innovación a practicantes, quienes a lo largo de seis meses tienen como objetivo principal sacar este proyecto adelante. Para hacerlo, reciben capacitaciones, mentoría de su jefe directo y exposición a una gran variedad de stakeholders que les posibilitan cumplir con su propósito.

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Como vemos, es posible encontrar caminos para superar las excusas para innovar. Lo importante es tener clara la meta y poner a trabajar la creatividad para encontrar estos espacios.