Opinión

  • | 2012/05/28 09:00

    Nacionalización: práctica con antecedentes en Latinoamérica

    Las expropiaciones pueden definirse como adquisiciones forzadas de empresas extranjeras por los gobiernos de los países en donde tienen operaciones. Estas operaciones, en donde los negocios internacionales son intervenidos y apropiados por Estados anfitriones, obedecen a razones tanto políticas como económicas. Opinión de Maria Alejandra Gonzalez-Perez.

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En el año 2008, hubo en Venezuela y Ecuador nacionalizaciones en los sectores extractivo, telecomunicaciones, bancario, electricidad, alimentos, entre otros; y en las últimas semanas hemos sido testigos de los casos de la nacionalización de Transportadora de Electricidad (TDE) en Bolivia, y de YPF en Argentina. Sin embargo, la agencia internacional de calificación crediticia Moody’s, descarta que esto sea una tendencia en América Latina, pero sí asocia esto a una debilidad de los marcos regulatorios de estos países.

En el año 1976, Robert G. Hawkins, Norman Mintz y Michael Provissiero publicaron un artículo en el Journal of International Business Studies en donde analizaban 170 casos de expropiación a empresas Estadounidenses operando en países extranjeros, y observaron que las adquisiciones forzadas por parte de los gobiernos anfitriones había aumentado de manera constante, y la mayoría de estas nacionalizaciones habían tenido lugar en países Latinoamericanos, y en compañías dedicadas a actividades extractivas (petróleo y minería).

En estos casos estudiados, se demostró la importancia de negociaciones y renegociaciones internacionales de los contratos. También fue analizado por estos investigadores que, aunque las razones para nacionalizar son diversas, cerca de la mitad de las expropiaciones eran asociadas con cambios recientes hacia gobiernos de izquierda, mientras que un porcentaje más bajo obedecía a posiciones ultranacionalistas de extrema derecha, buscando ambos “escapar de la dominación extranjera”; y el otro porcentaje significativo es atribuido a motivaciones económicas. Estas motivaciones económicas son asociadas ya sea a buscar el control estatal de la explotación sobre los recursos naturales nacionales, o a una percepción de que la apropiación tiene como consecuencia un beneficio económico neto para el país (aumentar ganancias, aumentar la cantidad de empleos, etc.).

En los casos analizados en los años setenta, se observó que las nacionalizaciones tuvieron consecuencias negativas tanto para estas empresas multinacionales como para la economía de los Estados Unidos. Pues aunque en el 90 por ciento de los casos de expropiación hubo pagos por compensación por la adquisición forzosa por parte de los gobiernos anfitriones, la valoración de la empresa, las negociaciones del proceso de nacionalización y los pagos de compensaciones son de inciertos; y las estimaciones del verdadero valor de tales absorciones habían sido sólo aproximaciones, sin incluir posibles ganancias futuras. En esos momentos, se analizó que las nacionalizaciones eran una tendencia asociada al nacionalismo y la competencia entre compañías multinacionales que combinados hacen viable la expropiación, y se presentan como opciones políticamente convenientes para los gobiernos anfitriones.

En 1986, Stephen J. Kobrin publicó un artículo en el International Studies Quarterly en donde argumenta a partir del estudio de 70 nacionalizaciones en el periodo 1960-1979 en países con muy bajos niveles de desarrollo económico, que las nacionalizaciones son mecanismos para aumentar el control sobre las operaciones de las compañías multinacionales en estos países, con el objetivo de conseguir control sobre los actores económicos.

Para las empresas multinacionales, el aumentar el número de adquisiciones en el extranjero significa aumentar los riesgos de este tipo de prácticas. Para algunos gobiernos, el aumento incremental de la presencia de compañías multinacionales, incluye limitar la entrada y el rendimiento para los nuevos inversionistas extranjeros.

El “debido proceso” del derecho internacional para las operaciones comerciales transnacionales tiene un papel fundamental en buscar la minimización los riesgos de posibles expropiaciones. Es por ello que para las empresas internacionales, uno de los mayores retos es mitigar el riesgo de ser expropiados. Esto dependerá en gran medida de las relaciones políticas y económicas con los gobiernos y comunidades anfitrionas; además de la capacidad de rápida y estratégica adaptación, y el reconocimiento de la posibilidad de enfrentar nacionalizaciones en las operaciones internacionales.


* Jefe del departamento de Negocios Internacionales
Universidad EAFIT
mgonza40@eafit.edu.co

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