Opinión

  • | 2018/05/24 00:01

    Mi voto: en busca de coherencia

    Es precisamente aquí, en este punto, ese en donde debería coincidir mi visión de la Colombia del futuro, con la experiencia, las capacidades, los valores y la personalidad de cada candidato, en donde he tenido conflictos profundos para decidir mi voto. Así que haciendo uso de una sencilla matriz de riesgos les comparto mis reflexiones...

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Le he dedicado parte importante de los dos últimos meses a escribir sobre modelos de liderazgo: Las 6 capacidades del líder, Matriz para escoger líderes, Liderando desde los valores y Trampas comunes al escoger un líder. Mi preocupación, detrás de estas reflexiones, es que estamos ad portas de elegir presidente y más que un programa, que seguro variará en el camino (todos se ajustan), cuando se elige un líder, al final de lo que se trata es de su modelo de liderazgo, de su visión de país, de quienes lo acompañan y de los valores que este representa.

No creo haber presenciado en mi vida democrática como colombiano una campaña más interesante. Realmente creo que se está haciendo historia. Si los expertos están en lo cierto, más de 18‘000.000 de personas saldrán a votar, siendo esta una cifra récord en nuestro país. Los candidatos han llenado plazas, recorrido cada rincón del país, expuesto sus ideas y programas y acuñado una cantidad de seguidores que a veces con tino, a veces no, se han apalancado de las redes sociales para hacerle barra al de sus preferencias. Democracia que ilusiona cuando nuestros vecinos la pisotean.

Tenemos información de sobra para armar nuestra decisión. Las encuestas, dependiendo del ciclo, han mostrado con excepción de De la Calle a todos de punteros en algún momento, lo que es bien diciente de que nuestra intención de voto ha sufrido profundos cambios a lo largo de esta larga campaña, para seguramente tomar decisiones finales en esta última semana en la que logremos poner en sintonía nuestra cabeza y nuestro estómago alrededor del que más nos guste, del que mejor nos represente.

Y es que a pesar de la variedad de estilos y propuestas, cuando se escoge presidente nos llenamos de romanticismo. Queremos ponerle el voto a aquel que llene todos y cada uno de nuestros deseos y visión propia de país, pero sobre todo encarne, con su forma de liderar, a ese “primer magistrado de la nación”, al gran maestro, una guía verdadera de lo mejor de nosotros mismos, de nuestros más arraigados valores, de nuestras mejores virtudes, de lo que queremos ser.

Visite: Matriz para escoger líderes. Primera parte

Es precisamente aquí, en este punto, ese en donde debería coincidir mi visión de la Colombia del futuro, con la experiencia, las capacidades, los valores y la personalidad de cada candidato, en donde he tenido conflictos profundos para decidir mi voto. Así que haciendo uso  de una sencilla matriz de riesgos les comparto mis reflexiones:

  • Me gusta Duque, aunque mi candidata siempre fue Marta Lucía. Es un tipo serio, preparado, estudioso, carismático, con un buen discurso y se sabe conectar con el elector. Ha hecho la tarea a la perfección y viene de demostrar en el Congreso que ha sido capaz de asumir la vida pública con disciplina, seriedad y juicio. Sin embargo en Duque veo dos riesgos que no son menores: su inexperiencia como líder y que representa un proyecto de país que se aleja de muchos de los valores en los que creo. Fui uribista, hace mucho tiempo. Después de su primer Gobierno sin embargo, todo lo que Uribe ha hecho por permanecer vigente me desilusionó. Hoy me preocupa. Su caudillismo, su obsesión de poder, los enredos de corrupción de gran parte de sus colaboradores, su política del miedo, su irresponsabilidad al atacar, su falta de humildad para pedir perdón, sus constantes conflictos con los otros poderes. Uribe es pasado no futuro. Me cuesta mucho ver a Duque desmarcándose de su jefe y de su equipo (Ordoñez, Vivian, Jose Obdulio, Maria Fernanda Cabal,etc). El riesgo con Duque es volver al pasado.

  • Con Petro todo es riesgo. Demostró en Bogotá su incompetencia. Construye castillos en el aire con un discurso mesiánico en donde él y solo él es el elegido. Tiene, eso sí, un discurso articulado y ha hecho una campaña inteligente. No creo en el ‘castrochavismo‘ del que se le acusa, aunque me preocupa mucho su modelo económico totalmente inviable, como casi todo lo de él. Su modelo de liderazgo ya lo ensayamos: no escucha a nadie, divide y nunca fue capaz de armar equipo en la Alcaldía. Lo que sí rescato es su presencia en la política colombiana: hace mucho bien. Colombia necesita tanto el discurso de izquierda como la movilización y el control político que este representa. Hará un magnífico papel en el Congreso, si queda de segundo. El riesgo con Petro es su incompetencia.

  • De la Calle es serio, trabajador, articulado, coherente, ético. Un prohombre de los que necesita este país. Me gusta también su fórmula vicepresidencial. Hacen buen equipo en la defensa de un proyecto en el que yo particularmente, a pesar de sus errores, sigo creyendo: el de la paz. La historia le reconocerá su esfuerzo. Se equivocó a mi juicio en dos cosas: tenía que haber armado una alianza de centro y le falto la sagacidad que le sobró a Vargas Lleras para comprometer a su partido y al Gobierno con su proyecto. No va a llegar (espero que pase el umbral).

  • No me gusta Vargas Lleras: Es un patán. Razón suficiente para no tener mi voto. No creo en los líderes que lo son a pesar de sí mismos, que no lideran: mandan y cuyo mensaje es el de que el fin justifica los medios. Nadie le quita su preparación y su capacidad de trabajo. Además de contar con un programa de gobierno muy estructurado. Vargas Lleras representa, políticamente hablando, todo lo que este país debe abandonar. El riesgo con Vargas es avalar la corrupción.

  • Finalmente está Fajardo, que es de esa generación que aprendió a hacer política en la calle, con la gente. Es un político limpio y a diferencia de los otros partidos, no solo me gusta el grupo que armó y que lo rodea, me encanta lo que representan: Una Colombia incluyente, diversa, educada, sensible frente a la inequidad y la desigualdad y con una lucha frontal frente a la corrupción. Su campaña ha estado plagada de errores. Se creyeron los números, minimizaron el impacto de una consulta y no construyeron una alianza con De La Calle que era obvia. No es el mejor ante los medios, le ha faltado profundidad y cifras en algunos temas y por caminar por el medio le falta asumir posiciones. Con todo y eso representa un modelo de liderazgo que oxigena, un proyecto de país libre de corrupción y, experiencia y equipo para tener las conquistas sociales que tanto necesita Colombia. Tiene además una coequipera de lujo. Mi voto está con él.

Lea también: Las 6 capacidades del líder Segunda parte

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