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Opinión

  • | 2019/02/28 00:01

    ¡Me robaron por dar papaya!: Momento de cambiar el lenguaje en Colombia

    Si esta columna lo coge a usted leyéndola en la calle o en un café, disfrútenla pero ¡pilas, no de papaya y échele ojo a sus pertenencias porque alguien debe andar ahí al acecho!

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Ya van 3 MacBook Airs los que se me han llevado los dueños de lo ajeno en 2 años. Definitivamente es mi culpa por confiado y por haber dado papaya tal y como me lo han dicho varias personas en las tres ocasiones que me ha sucedido.

Voy a comenzar describiendo el hecho para que a usted no le pase y luego continuaré con mi reflexión. NOTA: Si esta columna lo coje a usted leyéndola en la calle, o en un café, disfrútenla pero ¡pilas!: no de papaya y échele ojo a sus pertenencias porque alguien debe andar ahí al acecho.

El escenario ha sido el mismo: Yo, dando una conferencia en donde parto de la base de que los asistentes comparten la misma mentalidad de los temas que trato: sostenibilidad, consumo sostenible, negocios verdes. Bien, dejo mi morral en alguna silla, porque qué voy a dudar del señor encorbatado que está en la segunda silla, o de la señorita joven profesional que está pendiente de mi relato. Me siento entre iguales y por eso confío y dejo mi morral ahí.

Desafortunadamente, esta nueva modalidad de robos finamente desarrollada consiste en eso, en camuflarse detrás de un buen traje, unas gafas o un buen peinado. Quienes van por lo ajeno se hacen pasar por expertos, profesionales, colegas o simplemente personas interesadas en el tema. Estoy hablando de los eventos gratuitos en donde puede entrar cualquiera motivado en escuchar una charla sobre sostenibilidad. En fin, mi recomendación a los organizadores de eventos: afinar los procedimientos de seguridad para que quien asista se sienta precisamente dispuesto para tal fin: seguro.

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Bueno, atrás quedó la anécdota y ahora si me largo con mi reflexión. Por una parte, pedir excusas porque me habían motivado a escribir esta columna sobre economía circular y oportunidades de negocio. Lo siento, se pospone para el próximo jueves. No me puedo amarrar los dedos en este momento que lo que más me emberraca de la anécdota no es la pérdida de mi computador, sino escuchar y tener que aceptar la retahíla que busca que yo termine siendo el culpable por haber dado papaya. Y es que si me pongo a pensar, no hay culpables aquí. No lo es ni el organizador del evento, ni el asistente, ni yo, es más, ni siquiera el caco. Es el contexto que nos ha llevado a normalizar la papaya en Colombia.

Al llegar a casa hice un post en mi cuenta de LinkedIn y la solidaridad de mis contactos afloró. Gracias a todas las personas que me dieron su espaldarazo. No obstante, quiero traer el comentario que Juliana Alonso puso en mi muro y que da en el punto del análisis de esta columna:

“No se qué me molesta más.... ‘el dicho‘ per-se o que un antivalor se convierta o se asuma como parte de la cultura y se vuelva un valor...o mejor, que se vuelva una competencia/habilidad”.

Y es que así es Juliana, ¿cómo es posible que el no dar papaya sea un aspecto positivo que defina una de las características de mi personalidad, en medio de mi interacción con los demás? Hemos llegado a un punto en el cual normalizamos todo y al hacerlo, atenuamos una de las características sociales de la Colombia moderna: La indiferencia ante lo que no es correcto, debido, a lo anormal.

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Me resisto a ir por la calle mirando a todos los lados prevenido del transeúnte de al lado. Ya lo he hecho y me ha significado o un tropezón o una pisada de bollo por prestarle más atención al presunto caco que a mis pasos. Me resta a mí, y a muchos de los que conozco, naturalidad en medio de lo que es natural: interactuar. No me imagino en una siguiente conferencia diciendo “gracias por asistir, gracias por interesarse en el desarrollo sostenible y gracias por no robarme, a todos ustedes, gracias”. Sí, seré más cuidadoso pero nunca prevenido, pero por sobre todo, seré más insistente tal y como lo he aprendido de mis amigos y colegas que trabajan en el mismo sector en el que me desenvuelvo: “Desmantelemos la industria de la desconfianza” (Marcela Velásquez).

Finalizo diciendo que me generó curiosidad encontrar significados sobre el “Dar Papaya” y me encontré con este video que recomiendo ver. Se anotaron un gol USAID, ACDI/VOCA y funcionarios públicos del pasado #Recomendado.

Un abrazo para todos me despido desde Guaviare y hasta el próximo jueves.

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