Opinión

  • | 2018/11/28 00:01

    Las mentiras de la licitación de Transmilenio

    Son completamente rebatibles los argumentos dados por la gerente de Transmilenio a la opinión pública. Los bogotanos una vez más engañados. Entre tanto, Cali y Medellín sí sacaron sus procesos adelante.

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No deja de sorprender la reciente licitación de buses en Bogotá, en la que se quedaron por fuera los eléctricos, como por arte de magia. Por fortuna no en todo el país es igual, pues pronto Cali contará con 126 que se incorporarán al MIO en 2019; Medellín recién abrió una licitación para comprar 55 que harán parte de Metroplus. Se espera que a Cali lleguen entre 80 y 120 más, fruto de una licitación que va a realizarse en noviembre y que prioriza los buses de estas características.

Pero, ¿por qué en Cali y Medellín se puede y en Bogotá no? Evidentemente, por voluntad política. Los mandatarios de Cali y Medellín han tenido la conciencia que la administración de Bogotá no, pues han decidido pensar en las generaciones futuras, lo cual claramente no hicieron las autoridades de la capital del país.

María Consuelo Araujo, gerente de Transmilenio, ha salido a capa y espada por todos los medios de comunicación defendiendo la licitación y su resultado. Uno de los principales argumentos que usa es el que resulta bastante más oneroso para la ciudad la compra de buses eléctricos que de buses que usan diesel o gas. Este es un argumento que se cae solo, pues los gastos que la contaminación del sistema genera en los bogotanos con cargo al sistema de salud, con el tiempo saldrían sobradamente compensados.

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También afirma que los buses eléctricos en el transporte público europeo no superan el 2%; sin embargo, no tiene en cuenta que la tecnología allí implementada es Euro VI y no Euro V, con lo cual la contaminación emitida en Europa es bastante menor y por lo tanto, mucho menos el humo que se comen los europeos. La tecnología Euro V está prohibida en Europa; aquí por cuenta de la legislación vigente, la gerente de Transmilenio dice que está cumpliendo con su deber legal, pero, en Cali y Medellín también.

Asimismo, afirma que se priorizó otro tipo de flota pues la carrocería se montaría en el país, lo cual generaría empleo y dinamizaría la economía. Esto es cierto, pero también lo es que en Londres están utilizando café como combustible para algunos buses públicos. ¿No podría hacerse lo mismo en Bogotá, teniendo en cuenta que somos de los principales productores de café a nivel mundial y de paso damos ejemplo?.

Asegura también que esta administración le apostó a la renovación de la flota, lo cual le debía a la ciudad la administración anterior. El que la administración de Petro no hubiera hecho el cambio de buses por otros más modernos y necesarios para la ciudad, no hace que tengamos que aplaudir al actual alcalde por hacerlo, pues es una obligación para con los bogotanos. Si el parámetro es ese, en un futuro debemos entonces dar las gracias porque no nos roben (es su deber legal no robarnos, aunque muchos no se lo tomen en serio; lo mismo es el cambio de flota, pues el alcalde fue elegido para que esta ciudad fuera mejor y además sostenible).

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Peor aún fue el espectáculo que se dio en redes sociales, por un tweet de la Alcaldía de Bogotá que descalificó a los buses adquiridos por MetroCali, en lugar de resaltar sus beneficios. Entre mandatarios locales siempre ha existido un colegaje, solidaridad y respeto básicos. En Bogotá parece que se olvidó eso.

Recientemente, el gobierno español anunció que para el 2040 no podrán matricularse vehículos que tengan motores que requieran diesel o gasolina. La compañía automotriz Porsche, anunció hace pocos días que para 2025 la mitad de los automóviles que vendan serán eléctricos. En esta misma línea están Audi y Volkswagen. En la actualidad, Tesla supera la cotización en bolsa de General Motors y Ford por cuenta de los eléctricos.

Esta es una tendencia mundial, de la que las ciudades no pueden escapar, pues el rol de estas en la implementación del Acuerdo de París y en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es fundamental. La Estrategia Colombiana de Desarrollo Bajo en Carbono, implementada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, promueve un transporte público bajo en emisiones, eficiente y moderno. En el Distrito parecen desconocer esta estrategia.

También parece que excluyen un documento del PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) titulado “Movilidad Eléctrica: oportunidades para América Latina”, que indica que solo cambiando el 25% de la flota de buses de Bogotá a vehículos eléctricos para 2030, se evitarían 1.055 muertes, se ahorrarían US$20.200 millones en combustible (que servirían para un sinnúmero de programas sociales) y se evitarían 3,6 millones de toneladas equivalentes de CO2.

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