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Opinión

  • | 2020/02/03 10:05

    ¿La Universidad Distrital definirá su futuro?

    En un hecho sin antecedentes la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, acompañada de la secretaria de Educación, Edna Bonilla, presidió en su primer mes de gobierno dos reuniones del Consejo Superior de la Universidad Distrital, con inusitado éxito por sus logros y sobre todo por el mensaje de la alcaldía a los jóvenes, ellos serán escuchados y sus demandas y propuestas tendrán respuestas efectivas desde el gobierno distrital.

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En este caso, por iniciativa de la alcaldía, se empezó a transmitir en directo las sesiones del Consejo Superior de la Universidad Distrital, por diferentes redes sociales de la Alcaldía de Bogotá y de la Universidad, así como por la emisora de esta última ¿se puede exigir mayor transparencia? Acá nadie puede cañar, ni exagerar con sus propuestas u obstaculizar el desarrollo de iniciativas que convienen a la Universidad. 

Otro hecho significativo es que el gobierno nacional y el de Bogotá se comprometieron desde la primera sesión del Consejo Superior, presidido por la alcaldesa, en apoyar la creación y el funcionamiento de la asamblea universitaria, que era la principal exigencia de los estudiantes para retornar a clases. La ministra de Educación, María Victoria Angulo, asistió a la primera reunión del consejo y expresó su apoyo a la propuesta de poner a funcionar dicha asamblea.

En la segunda reunión, una comisión accidental, que coordinó la Secretaría de Educación, presentó al Consejo Superior la propuesta para crear y convocar la asamblea universitaria, decisión aprobada por unanimidad. Destacó que la asamblea no será cogobierno, se aceptó que esta cumpliera funciones de analizar, estudiar y recomendar políticas y planes de mediano y largo plazo y reformas a los estatutos de la Universidad al Consejo Superior, órgano que mantiene su función de valorar y aprobar o rechazar los acuerdos de la asamblea; luego no se rompe la institucionalidad de la educación superior y se atienden las funciones que la Ley 30 de 1992 otorgó a los consejos superiores de las universidades. A los estudiantes se les reconoce que la asamblea universitaria surge como el máximo órgano de participación de la comunidad educativa.

La asamblea universitaria quedó conformada por 40 estudiantes de pregrado y posgrado, 40 profesores, 10 funcionarios del personal administrativo de la universidad y 10 egresados; todos serán elegidos en forma directa a partir de candidatos que se inscribirán de manera unipersonal, no hay planchas con varios candidatos. La primera responsabilidad de estudiantes y profesores es participar y elegir a los asambleístas, quienes en el fondo tendrán el reto enorme de pensar y diseñar una propuesta de política institucional para que la Universidad responda en esencia a ser un centro académico y científico y no un centro de acuerdos clientelares y de favores electorales para asegurar su gobernabilidad, como ocurre hasta ahora, pero sobre todo acciones para eliminar nuevas posibilidades de corrupción.

Este ejercicio se puede convertir en ejemplo para otras universidades públicas y privadas, el país necesita universidades e instituciones de educación superior más transparentes, con sistemas de información abiertos, para que la comunidad educativa y la ciudad conozcan sobre el uso de los recursos, los resultados de las labores académicas e investigativas de los profesores, así como indicadores de la gestión administrativa y académica. 

Los futuros asambleístas deberán reconocer que los adolescentes y jóvenes de Bogotá necesitan a la Universidad, ella de entrada ofrece 25.000 cupos que son utilizados por jóvenes,  en su mayoría de estratos 2 y 3; además la Universidad Distrital debe ser la base para ampliar la oferta universitaria pública de buena calidad, para los más de 30.000 bachilleres que egresan de los colegios distritales y que cada año se quedan sin educación superior, en este gobierno se podrían crear entre 5.000 y 7.000 cupos en pregrado y proyectar una universidad para que a futuro atienda cerca de 40.000 estudiantes, este proceso requiere gradualidad y nuevos recursos para no afectar el desarrollo de la universidad; en este sentido, el proceso de descentralización debe continuar y se debe fortalecer, ¡qué bueno que la universidad ampliará programas y sedes en localidades como Engativá o Suba!, por años los líderes sociales de estas localidades y sus habitantes, con poblaciones cercanas al millón de habitantes, han reclamado la construcción de sedes de la Universidad Distrital. La alcaldesa y la secretaria de Educación han mencionado el incremento de recursos para aumentar la oferta de la educación superior para los estudiantes de los colegios distritales, situación que puede favorecer a la Universidad Distrital.

Los bogotanos deben reconocer los avances de la Universidad Distrital en permanencia y calidad; pero también la universidad debe reconocer que Bogotá requiere de una universidad más pertinente a sus problemas sociales, políticos, ambientales y culturales, así como con las necesidades de desarrollo económico. 

Otro hecho valioso para la Distrital es que los representantes del Consejo Superior aprobaron la contratación de una auditoría integral a los procesos administrativos, financieros, presupuestales y de contratación que durante los últimos cuatro años realizó la universidad; esta auditoría la realizará una institución experta y externa y se constituye en un indudable triunfo de la administración distrital para buscar las raíces de la corrupción, ya que la auditoría otorgará información relacionada con las denuncias de corrupción o de ineficiencias en la gestión de la institución, ojalá la asamblea universitaria alcanzara a conocer los primeros resultados de dicha auditoría y propusiera acciones estructurales para corregir el camino. 

A partir del 10 de febrero se acordó el regreso a clases de más de 25.000 estudiantes de los programas de pregrado y posgrado, además durante este primer semestre deberá estar funcionando la asamblea universitaria y definiendo en parte el futuro de la Universidad Distrital, en este caso se impuso la sensatez y el talante de la alcaldesa que avaló la participación de los jóvenes y de la comunidad universitaria para ayudar a definir el camino a seguir, respetando la institucionalidad, sin afectar las funciones del Consejo Superior de la universidad. El balón quedó en la cancha de la comunidad universitaria, gran reto.    

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