Opinión

  • | 2016/12/16 00:01

    La muerte de la globalización

    La llegada de Trump al poder ha aumentado la preocupación por el comercio mundial.

COMPARTIR

La inquietud sobre la situación del comercio mundial no es algo nuevo. Recientemente, el FMI analizaba las razones detrás del preocupante enfriamiento que han experimentado los flujos comerciales en esta fase expansiva. Desde 1985 a 2007, la incorporación de los emergentes a la cadena de producción mundial (especialmente China) y la caída de los costes de los transportes y de las comunicaciones conformaron la época dorada de la globalización, cuando el comercio mundial crecía, en media anual, el doble que la producción de bienes y servicios (7% frente al 3,5%).

La fragmentación de los procesos productivos favoreció la especialización y explotación de las ventajas competitivas país a país, con claros efectos positivos sobre la productividad. Como resultado, aparecen las cadenas de valor mundiales en las que los productos pasan por varios países en su proceso de fabricación, lo que confiere cada vez mayor importancia a las exportaciones e importaciones de bienes intermedios. Todo este proceso de integración económica se aceleró gracias a la intensa reducción arancelaria que propiciaron los acuerdos de liberalización comercial (regionales o multilaterales). El resultado ha sido muy beneficioso para los emergentes (especialmente para los del sudeste asiático) que han conseguido reducir las distancias en bienestar con la OCDE, gracias a una política industrial con una clara orientación exportadora. Por el contrario, amplias capas de población en los países industrializados se han visto afectadas por la deslocalización de una parte importante (o incluso de la totalidad) de la cadena de valor en el sector manufacturero, con el impacto consiguiente en las diversas consultas electorales celebradas en los últimos meses.

Lea también: China: Impacto en el mundo de su cambio de modelo

Sin embargo, desde el año 2012 algo está cambiando, pues el crecimiento del comercio en términos reales se reduce a menos de la mitad que en las tres décadas anteriores (3%), prácticamente igualando el ritmo de avance del PIB. Además, es un fenómeno bastante generalizado, pues en la muestra de 171 países que utiliza en su estudio el FMI, las importaciones caen en 143 países, especialmente las de bienes de capital, reflejando los efectos de la debilidad de la inversión sobre el comercio. La pregunta es si estamos ante una reacción coyuntural producto de la última crisis o ante un cambio estructural. Un 75% de la moderación de los intercambios comerciales se explicaría por el menor crecimiento global en esta etapa expansiva, debilidad que, además, presenta una elevada sincronización entre áreas geográficas.

No obstante, el FMI reconoce que ni aun recuperando el dinamismo de la actividad se volverá a los registros de comercio de antes de la crisis, lo que refleja la importancia de los factores estructurales. Entre ellos se puede hablar de la transformación del modelo industrial y, por tanto, del desplazamiento de la generación de valor hacia los servicios. Todo ello implicará cambios en los factores competitivos clave, con cada vez más importancia del talento y el conocimiento. La duda es si la terciarización de la actividad puede significar para el ascensor social de los emergentes lo mismo que ha supuesto el modelo centrado en las exportaciones del sector industrial.

Si a todo lo anterior le añadimos el factor Trump, el Brexit o el papel de China como posible contrapeso, en caso de que EE.UU. termine replegándose hacia dentro, lo cierto es que podemos estar ante vientos de cambio en el proceso de globalización. De hecho, los acontecimientos políticos de este año han vuelto a sacar a la palestra el trilema de Dani Rodrik. Según el economista de origen turco, cada vez es más difícil perseguir simultáneamente democracia, soberanía nacional e hiperglobalización, especialmente en el caso de economías pequeñas o de tamaño medio. El problema es que disminuir el grado de apertura de las economías no va a ser inocuo para la productividad ni para el crecimiento potencial.

Lea también: ¿Cómo es su jefe?

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 545

PORTADA

Barranquilla y Cali se disputan el tercer puesto entre las mejores ciudades

El vertiginoso crecimiento de Barranquilla y la recuperación económica de Cali están llevando a estas dos capitales a una guerra no declarada por el tercer puesto de las ciudades más importantes de Colombia. Reportaje.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en DINERO Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 545

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.