Opinión

  • | 2016/12/08 00:01

    La coprofagia: Exorcizando las redes

    Coprofagia: Ingestión voluntaria de heces.

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La conducta ha sido estudiada por los más importantes psicólogos de los dos últimos siglos como una aberración, que si bien es poco común, hace parte de la infinidad de trastornos con los que desafortunadamente tiene y debe convivir la naturaleza humana.

El tema es que pareciera que esta enfermedad (así está catalogada en psiquiatría), pudiera estar convirtiéndose ahora, en el siglo de las redes, en viral. Una masiva y morbosa aberración social, que ha permeado hasta lo más recóndito de una psiquis social que empieza a verse trastocada por la deformación de mantenerse vigentes, informados, útiles y socialmente incluidos.

En la pasada campaña por la Paz se hizo evidente de ambos lados. Sicarios informáticos perfectamente bien adiestrados dejaron colar,... ups, porquerías, mentiras, verdades a medias para darles un calificativo bondadoso que se derramaron como virus mortal que se inoculó en la sangre de los más débiles: aquellos que consumen información sin filtro, sin ir más allá, sin querer encontrar y entender la contraparte y degluten, sin masticar siquiera, cualquier cosa que leen y la aceptan como verdadera.

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En la campaña presidencial norteamericana sucedió lo mismo, ni que fuera una enfermedad propia o adquirida en estas latitudes: es global. Heces informáticas de todo tipo, colocadas estratégicamente en las redes “más” fuertes y por ende más vulnerables, que tienen un efecto multiplicador y explotan untando a diestra y siniestra las más de las veces sin posibilidad de hacerles el quite. Su viralidad les da fuerza y pareciera no haber escudo para librarse de su fetidez.

La pregunta que me hago es si como sociedad estamos incluso consumiendo conscientemente porquería, incluso cuando proviene de fuente cierta. Si el grado de morbo ha llegado a límites tales que estamos dispuestos a tragarnos todo tipo de información sin taparnos las narices con la disculpa de hacer parte de alguno de estos movimientos disque moralizadores tan afectos ahora que el mundo defiende tan vehementemente las injusticias.

Lo digo por el caso del por supuesto horrendo asesinato de Yuliana y el manejo que le han dado los medios y sobre todo las redes. Nada más enfermo, triste y demoníaco que el espantoso asesinato de la niña. Por supuesto que demanda la efectiva intervención de la justicia como de hecho ha sucedido, la más severa sanción social y la solidaridad a través de cualquier medio con el dolor de la familia. Lo anterior no justifica sin embargo ni el amarillismo de los medios ni la irresponsabilidad en el uso de las redes.

Los medios han sido francamente irrespetuosos con el dolor de esta familia queriendo exponer cada detalle con una minucia innecesaria. Las redes han hecho eco de esta irresponsabilidad potenciándola. A los pocos minutos de que la noticia se hiciera viral ya estaban sacrificando en la redes, foto incluida, a un homónimo que nada tenía que ver con el hecho. Nos ha dado por ser periodistas de turno sin la capacitación ni el adiestramiento para serlo.

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El problema de las redes sociales, invento increíble cuando es bien utilizado, es que está dando patente de corso para diseminar información verdadera dándole el mismo peso que a las noticias falsas o a las dinámicas de acoso e insulto, sin que exista ningún tipo de filtro o curaduría a lo que se monta y lo que es más grave aún, sin que exista veto de tipo ético a su contenido. Sí, veto.

Github, la mayor plataforma de colaboración para software del mundo, tuvo que entrar a conjurar el problema de bullying, machismo, acoso e insultos que amenazaba con llevarse la plataforma por delante, creando un equipo interno de gestión de orígenes diversos para detectar y sancionar efectivamente estos comportamientos.

Apple y Snapchat Discover le han salido al quite a este  problema haciendo control manual, supervisando de manera rígida y dando aprobación particular a cada fuente sin premiar los likes, los follows y los algoritmos manipulados. Facebook y Twitter por el contrario se han mantenido al margen de la discusión aludiendo la espantosa “libertad de expresión” que tanto daño le está haciendo a este mundo asumiendo la cómoda posición del avestruz.

Sí se puede. Apple News lo hace en una plataforma de 70MM de usuarios activos y más de 4.000 publicaciones. Lo hace aplicando principios de gestión claros e inequívocos con equipos que trabajan en la moderación del contenido y en el manejo de barreras de entrada.

El sueño de crear plataformas totalmente abiertas y sin limitaciones a la participación es ingenuo. Hemos probado como sociedad que necesitamos, desafortunadamente,  reglas para protegernos de nosotros mismos, de nuestro morbo, crueldad y de la inseguridad que nos acompaña cada vez que le hacemos clic a una información falsa, mentirosa o que le hace daño a alguien. Nos hemos probado inmaduros a la hora de usar la potencia de una tecnología que no puede estar ni al garete ni a merced, desafortunadamente, de la naturaleza humana.

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