Opinión

  • | 2017/12/10 00:01

    La Inteligencia Artificial y la importancia de ser más humanos que las máquinas

    ¿Quiénes son los seres humanos irremplazables por máquinas? La respuesta a esta pregunta con connotaciones tecnológicas, filosóficas, morales y biológicas podría ser, quizás: solo los humanos más humanos.

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Desde la antigüedad nos hemos venido comparando con los animales encontrando lo que es distintivo de los seres humanos; de hecho, Daniel Gilbert en Stumbling on Happiness dice que cada psicólogo en algún momento de su carrera proclama “el ser humano es el único animal que…”. Sin embargo, ahora, la pregunta es: Si lo los computadores pueden razonar, ¿qué es exclusivo de los humanos?, ¿qué es lo que realmente diferencia a la humanidad de las máquinas?

La dicotomía de oportunidad y miedo ha estado presente desde el comienzo de la sociedad industrial en el siglo XIX. Al mismo tiempo que hemos tenido fascinación por la participación de la tecnología en las actividades humanas y en la automatización, se ha padecido angustia por la devaluación de las capacidades humanas. En septiembre de 2017, el presidente de Rusia,Vladimir Putin, declaró que el control de la inteligencia artificial será crucial para determinar los poderes globales, y que aunque tiene oportunidades colosales también tiene amenazas difíciles de predecir, y enfatizó “quien sea que se convierta en el líder en la inteligencia artificial será el soberano del mundo”.  

Una de las tendencias crecientes de inteligencia artificial (AI) es la inteligencia artificial emocional, es desarrollar algoritmos que detecten emociones humanas (tristeza, alegría, miedo e ira), y estados cognitivos complejos (distracción, fatiga, atención, etc.) y respondan empáticamente de acuerdo con esto. Quizás cuando tengamos computadores más empáticos, desarrollemos más compasión.

El concurso por el que se participa por el Premio Loebner de inteligencia artificial está inspirado en la propuesta del matemático británico y científico de la computación Alan Turing (1912-1954), para medir la inteligencia de los computadores. El test de Turing fue presentado en 1950 en su paper Computer Machinery and Intelligence en la revista filosófica Mind, y básicamente formula las preguntas: ¿Pueden los computadores pensar?, y si lo pueden hacer ¿cómo podemos probarlo? Para responder estas preguntas Turing propuso que la inteligencia artificial puede ser probada si las respuestas que de un computador son indistinguibles de las que daría un ser humano. Turing predijo que para el año 2000, los computadores serían capaces de manipular el 30 por ciento de los jueceshumanos, y como resultado se podría empezar a hablar de “machine learning”.

Este premio -que consiste en US$100.000 y una medalla de oro, y fue patrocinado por el empresario y filántropo estadounidense Dr.Hugh Gene Loebner- fue diseñado en 1990 porThe Cambridge Center for Behavioral Studiespara ser entregado a la computadora que demostrara a un panel de jurados humanos que puede “pensar”, dando respuestas indistinguibles de las que daría un “homo sapiens”. Anualmente, se entrega un premio en efectivo y una medalla de bronce a los programadores del “computador más humano”.

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En 2011 Brian Christian publicó su libro The most human human: What talking to computers teaches us about to be alive donde comparte su experiencia como “confederado humano”, cuyo rol es “defender a los humanos” y buscar mantener la supremacía humana y conseguir que los computadores no ganen el test en el marco del concurso Loebner en 2009.

Su preparación para el concurso llevó a Christian a preguntarse qué significa actuar tan humanamente como sea posible, qué significa esto en la vida. La recomendación de los organizadores de la competencia fue actuar lo más humanamente posible, pues después de todo, eres un humano. Christian se preguntó: ¿Cómo se puede ser más humano que otros seres humanos?

El filósofo británico John Lucas dice que si se aprueba el test de Turing no será "porque las máquinas sean tan inteligentes, sino porque los humanos, muchos de ellos al menos, son tan de madera”. Es decir, la prueba de Turing, no es para medir las máquinas, es para medirnos como humanos. 

En el año 2011 Brian Christian fue el ganador del Turing Test demostrando que era más humano que las maquinas, y ¿cómo lo logró?, siendo el mismo, y buscando ser más humano que otros seres humanos. 

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