Opinión

  • | 2019/02/10 00:01

    ¿Eres de los de doble agenda?

    Las empresas son colectivos donde todo el mundo es importante, pero al final nadie lo es. Se supone que al tener un trabajo de equipo , si alguien se va, la empresa debe subsistir y ser exitosa. Así que bájate de la nube de pensar que sin ti y sin tu doble agenda el mundo se acaba.

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Cuando era más joven siempre pensé que el tema no era grave. Con una personalidad frentera y algo irreverente como decían las monjas del colegio, era bastante difícil creer que el mundo no decía lo que sentía en realidad.

Creía con convicción que solo unos pocos manejaban dobles discursos y que en general la gente sí decía lo que pensaba. Lo más divertido es que dada mi gran confianza hacia los demás y que normalmente no tengo mala intención en mis acciones, hasta hace muy poco (por no decir que todavía) sigo creyendo en la buena fe y en que la gente sí  dice lo que piensa.

He concluido que uno de los grandes problemas de las relaciones sociales en las organizaciones no es solo la falta de inteligencia emocional sino las dobles agendas. mentiroso y mal intencionado.Si todo el mundo entendiera que el universo está hecho para ser compartido y que alcanza el brillo para todos, el mundo sería más fácil. Pero parece que nos enfrascamos en una conducta egoísta donde en el fondo tal vez sabemos que algunas cosas se hacen mal y por eso es mejor no poner la cara.

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Hace muchos años llegue de Cali a una multinacional a trabajar en Bogotá. Supongo que los primeros meses me vestía fatal y extrañaba profundamente la alegría y las sonrisas del Valle. La gente bonita que incluso te habla en una fila del supermercado. Venía de una empresa con un nivel de exigencia muy alto así que mi tema no era técnico.

Empecé a ver que la gente me decía que sí y luego no hacía las cosas. En mi empresa anterior y también por esta cultura alegre donde no todo es un problema, las cosas se decían de frente y la verdad nadie se ofendía, porque era válido estar en desacuerdo. Era válido querer pensar distinto y lo mejor era entendible cometer errores.

Así que tuve un problema más rápido de lo que pensé. Recuerdo mucho a un personaje muy elegante, joven pero bastante clásico y “cachaco” con el que no logre entenderme, no solo por razones de estilo sino por que le encantaba filosofar y no aplicar. Yo amo la filosofía, pero me apasiona que las cosas pasen, así que este señor me ponía un poco desesperada.

Jamás me dijo lo que pensaba. A pesar de ser mucho mayor que yo, lo único sensato que se le ocurrió fue hacerme quedar mal con mi jefe y otros seres de talante corporativo e importante porque mi “forma” no era la adecuada. La verdad es que jamás ni siquiera le alcé la voz. Solamente cometí el gran error de decirle de frente que su forma de trabajar no me estaba funcionando y por tanto el resultado de todos se veía afectado. La verdad duele y al final… ¿adivinen a quién regañaron?

Es obvio que no se puede esperar que una organización se adapte a un estilo individual. Pero por qué no dejamos de actuar como orates y entendemos que cada quien tiene su manera de ver las cosas y que lo maravilloso es poder compartir esa diferencia.

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La doble agenda sigue existiendo. No era un tema como yo creía de cachorro donde de verdad confiaba en lo que los demás decían. Esa frase de “pacto de caballeros” de antaño me encanta. No porque sea sexista o no. Porque tiene un profundo significado donde la palabra se honra y el respeto por el otro se mantiene.

Las cosas son como deben ser. Debo empezar a entender que el primer equivocado puedo ser yo. Pero que me lo digan directamente a mí, no tenemos que ir a diferentes estancias, campañas de lobby interno y de lucha de poderes para tener razón.

Las empresas son colectivos donde todo el mundo es importante, pero al final nadie lo es. Se supone que al tener un trabajo de equipo , si alguien se va,  la empresa debe subsistir y ser exitosa. Así que bájate de la nube de pensar que sin ti y sin tu doble agenda el mundo se acaba.

Más bien trata de trabajar bien, de ser buena onda, la ley de la correspondencia existe y es mejor que te sorprenda con regalos maravillosos y no con agendas dobles inversas que te hagan daño. Pórtate bien y así se portarán bien contigo.

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