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Opinión

  • | 2016/12/18 00:01

    El sistema no está listo

    Mucho escuchamos últimamente sobre la generación de los millennial. Que son comprometidos con ellos mismos, que solo buscan sus ideales, que son ciudadanos del mundo, que debemos entenderlos y adaptar la vida y las organizaciones para ellos porque serán los líderes absolutos en el 2025.

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En las últimas semanas tuve que ver, entrevistar e interactuar con muchos millennials. Está claro que sí vienen con un chip diferente y que el sistema debe prestar atención a que son retadores para lograr un alto compromiso y menos dolores de cabeza en el caminar.

Sin embargo, hablando con un casi millennial, que además tiene un alto compromiso con su trabajo y sus ideales pero entiende que el mundo no es quien debe estar agradecido por haber nacido, me hizo pensar en algo que no había reflexionado y que hace todo el sentido: el sistema no está listo aún… y entonces, ¿qué vamos a hacer mientras llega el 2025?

Claramente les admiro a los millennials esta gran capacidad de creer en ellos mismos y comprometerse por encima de todo con sus sueños. Pero es una realidad que  hoy los líderes, las empresas, las juntas directivas y casi todos los que reclutan no son millennials. Pertenecen a una generación donde tener la camiseta puesta vale la pena.

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Dentro de mis conversaciones de estas semanas noté que en algunos casos los nuevos adultos ni saben para dónde quieren caminar. Tienen una súper preparación, realmente conocen el mundo pero por variadas razones piensan que las cosas se logran sin esfuerzo. Es como que la vida les debe todo, no hay que esforzarse, todo debe ser rápido, la palabra sacrificio no es muy bien valorada y la camiseta puesta es temporal.

Creo que ambas generaciones merecemos algo de transición. Si bien soy apasionada y comprometida con lo que creo y soy del concepto de camiseta puesta, es bueno ganar un poco de millennial. Me gusta creer que el compromiso también es conmigo y que los sueños son alcanzables.

Pero debe estar claro que también los millennials podrían hacer un esfuerzo al entender el sistema y quienes están adelante todavía. Hay que reforzar los valores, estar comprometido con los sueños propios no implica ser egoísta, creer en sí mismo no quiere decir ser arrogante y tener ambición no implica me llevo todo por delante.

En una organización esperamos gente a la que le gusten los retos, pero está visto que hay una tendencia a las estructuras matriciales y el trabajo autónomo. Hacer carrera, arrancar en la base, aprender del negocio y entender que no se puede empezar como CEO es vital para la profundidad de conocimiento de un buen líder futuro.

Lo he dicho en reiteradas reflexiones. Me gusta el espíritu de los millennials, creo que de hecho nací en una generación equivocada a mis convicciones, pero también por la máxima del respeto hay que decirle a los nuevos adultos que respeten la experiencia, los años trabajados y que también hay que poner las manos en el campo para entender el mundo.

Qué bueno que dentro de la diversidad que necesitamos nos nutramos todos de la diferencia en las organizaciones y en el mundo. Sin prejuicios, desde una óptica empática entendamos que los objetivos comunes dentro de un equipo siempre serán mejores y más emocionantes de celebrar.

El sistema no está listo aún, no es millennial puro. Hay que respetar lo que está, retarlo sí, dentro del respeto y la lógica, pero el mundo está compuesto por todas las generaciones. Vamos a compartirlo mientras se pueda y vamos a disfrutarlo mientras tengamos la bendición de estar vivos para hacerlo.

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