Opinión

  • | 2019/04/25 00:01

    El reto de pasar “del dicho al hecho” y lograr una Colombia sostenible

    En Colombia, por lo general, por lo que veo, dedicamos un 80% de nuestro tiempo a repetir las mismas cosas que ya todos sabemos. En otras palabras, desbalanceamos la fórmula y nos quedamos en escudriñar los problemas, sin ni siquiera analizarlos de una manera que vaya más allá de lo que nos dejan ver nuestras narices.

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Acepto que hago parte de la cifra del promedio. Se dice que revisamos unas 82 veces el celular diariamente. Lo hacemos para ver correos o redes sociales. Nos alerta un zumbido o chiflido y corremos a ver quién es y para qué. Si, soy de los del promedio excepto de una cosa: “me maman los grupos de whatsapp”. Siento que en ocasiones fluye información superflua y en otras, se puede perder información valiosa en el tumulto de mensajes que se envían. Es una opinión personal, pero me aturden. Por eso soy selectivo y pertenezco a unos cuantos que están contados con la mano.

Estos 5 a los que pertenezco me inspiran por la calidad de información que comparten, la intención con la que se hace, y sobre todo: el carisma de sus miembros. Personas que trabajan por una sociedad más participativa, educada, equitativa y responsable con nuestro medio ambiente. Estos son: #NosUneUnPropósito #ElAvisperoVerde #HoraDelCafé #NegociosVerdes y #Activistas

A continuación voy a exponer lo que he aprendido de estos grupos y lo que usted podría aprender para construir un país más sostenible, al menos en una de las 82 veces que mira su celular al día.

La fórmula

En una anterior columna mencioné un método que le aprendí a Michael, mi ex-jefe alemán quien me dio un consejo para ser más efectivo. El hombre me dijo “Rozo, dedíquele un 20% a analizar los problemas, un 10% para definir un reto, un 20% para establecer un método y plan de trabajo y el 50% restante a hacer, simplemente a hacer”.

En Colombia, por lo general, por lo que veo, dedicamos un 80% de nuestro tiempo a repetir las mismas cosas que ya todos sabemos: que la corrupción, aplicamos el retrovisor, que lo uno, que lo otro. En otras palabras, desbalanceamos la fórmula y nos quedamos en escudriñar los problemas, sin ni siquiera analizarlos de una manera que vaya más allá de lo que nos dejan ver nuestras narices.

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Esta es la razón por la cual no avanzamos y nos quedamos inertes. Esta es la razón por la cual las políticas públicas van a paso de tortuga y la cohesión social se debilita. Al quedarnos en el problema, siempre encontraremos una excusa maravillosa para hacer responsable del problema al otro.

Usted no me podrá contradecir porque lo habrá vivido en aquella reunión de domingo con su familia y amigos en donde “se arregla el país” al son de unas onces. Lo veo cuando analizo los debates en el congreso o cuando hago capacitaciones con empresarios. Siempre las mismas respuestas y lugares comunes que nos limitan trascender. Es momento de aplicar la fórmula.

Lecciones que me dan estos grupos para trascender

Haga: Lo dijo claramente Juan David Escobar: “el tiro está en hacer”. Punto, al grano, a la yugular, más claro no puede ser. Y es que ahí está el asunto de todo esto: lograr demostrar que las buenas intenciones son posibles porque se pensaron, pero sobre todo, porque se hicieron.

Y sí, es que nos cuesta hacer, nos paniquea y nos da miedo arriesgarnos por miedo a perder, al “qué dirán” o a ser criticados. Nos quedamos con intenciones y pasa el tiempo y quedan solamente las frustraciones al mirar atrás y reconocer que se pudo hacer pero no se hizo. Mauricio Cárdenas, un miembro de casi todos estos grupos me lo dijo alguna vez: “Julio Andrés, dé el primer paso y reafirme en la marcha”. Lo cual en otras palabras significa: si nos quedamos hasta que todo esté perfectamente planificado en el excel, la sombra de los imposibles limitará la acción. Aquí es donde aplican las palabras que me dijo Michael años atrás: “el exceso de análisis produce parálisis”.

Inspire: Hace unos días, fui invitado a conocer a las caras que hacen que retumbe mi celular varias veces al día. En un evento de NosUneUnPropósito, reafirmé que no estoy solo en medio de este camino de hacer lo que me apasiona: “luchar contra la deforestación por medio del emprendimiento sostenible”. Escuchar sus voces y sentir la misma pasión que cada uno evoca por cada una de sus causas particulares, era el espaldarazo que necesitaba para afrontar con positivismo la siguiente jornada de selva que tendré en las siguientes semanas. Más allá de todo esto, hubo algo que me marcó y que no había considerado, a lo mejor porque aún no soy padre.  Ver a un hombre de 29 años, liderando a todo este grupo de líderes, hablando con propiedad y motivándonos a trabajar por un país más sostenible, fue inspirador per-se. El es Gabriel. Pero más poderoso aún, fue saber que su mamá estaba ahí sentada, en la misma tribuna en la que yo estaba. La escuché exponiendo su pasión como docente en sostenibilidad, pero lo que más me impactó fue verla en ese instante siendo alumna de su hijo. Vi cómo sus ojos alumbraban de orgullo al ver a Gabriel tan grande haciendo cosas grandes por nuestro país. Ahí fue cuando me dije: “si llego a tener hijos, todo lo que hago habrá valido la pena cuando ellos estén liderando los tiempos de la Colombia sostenible que me sueño ahora”. Esa inspiración es la que necesita nuestro país. A veces sobran las palabras, las cátedras y los debates. Basta tan sólo con ser un ejemplo para todos aquellos los que vienen atrás, tal y como María Isabel evidentemente lo ha sido con Gabriel.

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Estos dos párrafos los resume mejor e incluso de una manera más poderosa Juliana Uribe del Avispero, a quien no conozco aún en persona, pero si por sus actos y por su TED. Ella dijo: “Estrategia, acción y pasión”. Me pude haber ahorrado toda esta columna y simplemente haber sido más conciso al escribir estas tres palabras mencionadas por Juliana.

Para finalizar, cierro con lo que he aprendido de Ana María Londoño, Hugo Andrés, Marcela P y Ana Karina, personas que me han enseñado a que el ego y el desinterés por ayudar al colega y amigo rompe valida los sustentos más grandes que necesita nuestro país para lograr el país que soñamos: servir, dar y colaborar.

P.D 1: Juliana Gutierrez, te quedé mal una vez -mea culpa!- Colombia necesita más LowCarbonCities para que nuestras ciudades sean más eficientes, vivibles y sostenibles!; Jani, tu utopía es la mía...y Laura V., el fuego que usted tiene inspira a seguir creyendo, esta columna es para usted.

Les envío un abrazo y nos leeremos el próximo jueves.

@julioandresrozo

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