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Opinión

  • | 2020/08/04 00:01

    Duque tiene dos años más para definir su legado

    Colombia cambió en dos años de Gobierno del presidente Iván Duque. Su legado se determinará por su capacidad de mantener la economía a flote tras la covid-19, lidiar con una potencial oleada de protesta social y labrar el camino para un posible sucesor.

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Llegamos al punto intermedio del Gobierno de Iván Duque. El primer año se destacó por su ineficiencia legislativa a la vez que quería reformar el tipo de relacionamiento entre el Ejecutivo y el Legislativo. La falta de “mermelada” hizo que el Gobierno dependiera de los partidos independientes para tramitar sus principales propuestas legislativas, específicamente la Ley de Financiamiento y luego el Plan Nacional de Desarrollo.  

Sin embargo, el Gobierno se chocó contra la pared cuando intentó modificar el acuerdo de paz mediante la reforma a la JEP. En el campo internacional, Duque se la jugó por el apoyo a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela, desafiando abiertamente a Nicolás Maduro mediante un cerco diplomático, una apuesta que hasta ahora no ha rendido frutos.  

La crisis de aquel país generó la que es, según Acnur, la movilización humana más grande de la historia reciente del hemisferio occidental: la de ciudadanos venezolanos huyendo hacia Colombia. Los efectos socioeconómicos de esta ola migratoria también han supuesto un desafío importante para la actual Administración. Los constantes roces de miembros del gabinete con la oposición, los grupos independientes e incluso los mismos miembros de la coalición de Gobierno hicieron que la Administración pasara su primer año sin pena ni gloria, algo que fue catalogado como un “primer año de aprendizajes”.  

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El segundo año, sin embargo, tuvo tres grandes aristas: una oleada de protesta social, el regreso de la mermelada y la crisis de la covid-19. 

La protesta social fue motivada por una variedad de quejas y estimulada por protestas a gran escala en otros países latinoamericanos. Cientos de miles de colombianos salieron a las calles para manifestarse contra los rumores de una reforma pensional y educativa, el precario progreso de la implementación de los acuerdos de paz, la corrupción gubernamental, la desigualdad social y el retroceso de las regulaciones ambientales, entre otros temas.  

El Gobierno, hábilmente, le salió al paso a las protestas y logró menguar su intensidad mediante la estrategia de la “Conversación Nacional”. A pesar de esto, las conversaciones entabladas no concluyeron en propuestas legislativas concretas durante el primer semestre de 2020.   

Los cambios en el gabinete ministerial ocurridos a principios del año tuvieron como objetivo darle mayor margen de maniobra al Gobierno, particularmente con los partidos independientes como Cambio Radical, el Partido de la U y el Partido Liberal.  

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Sin embargo, el ingreso informal de estos partidos al Gobierno no necesariamente significó que este o esos partidos matizaran sus posiciones frente a los temas gruesos, que incluyen la implementación de los acuerdos de paz, las imperiosas reformas laborales, pensionales y del sector salud, que son cada día más urgentes. Tampoco la “mermelada” ha significado vía libre para que el Gobierno avance en el trámite de una reforma a la justicia o tenido éxito en introducir cambios sustanciales al acuerdo de paz.  

La pandemia de la covid-19 es el evento económico, social y político que jugó un papel crucial en el segundo año del gobierno, pues desde el anuncio del primer caso, el 6 de marzo, el Gobierno ha sido consumido por la atención que ha dado a la pandemia. A pesar de que el Gobierno colombiano actuó con celeridad para enfrentar el virus, con el pasar del tiempo este ha sido incapaz de impedir el crecimiento de la curva de contagio. Aunque a comparación de Estados Unidos, Brasil y México, el Gobierno de Iván Duque ha tomado con mayor seriedad la pandemia y la ha enfrentado con políticas públicas basadas en la ciencia, también ha tenido enormes descaches, como lo fue en su momento el Día sin IVA.   

Sin quererlo, el virus le dio un rumbo a un Gobierno que había tenido dificultad encontrando una causa. Así, logró engranar todos los esfuerzos del Estado en un tema que, de paso, cuenta con amplio apoyo entre la opinión pública.  

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Con la pandemia, el Gobierno de Duque ha tenido varias oportunidades de demostrar su gestión administrativa (al procurar elementos de protección personal, ventiladores, otorgar subsidios e ingresos temporales y gestionar recursos con los mercados de deuda internacionales), diplomática (al gestionar apoyos de países donantes para asistir en los esfuerzos de la pandemia, buscar que Colombia acceda a la vacuna que varios países buscan, y navegando la delicada geopolítica entre Estados Unidos y China) y política (al mantener al Congreso al margen de las discusiones importantes para darle manejo a la pandemia, hablando directamente con la opinión pública mediante el programa presidencial diario y logrando unir en un mismo propósito a la mayoría de los gobernantes locales).  

Llegará un momento en que la pandemia se acabará, y mal que bien el legado de Duque como presidente está íntimamente entrelazado con los resultados de la misma, que se medirán no solo en fatalidades, sino en indicadores económicos como el desempleo, el crecimiento del PIB y la desigualdad social.  

El Congreso también se juega su legitimidad ya que bajo el actual liderazgo deberá demostrar que puede hacer propuestas en beneficio del país entero y cumplir su función de control político. Asimismo, podrá demostrar un semblante de eficiencia, aunque sea tan sólo un evento temporal.   

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Duque tiene, entonces, dos años para definir su legado. Y el tiempo no juega a su favor propiamente, teniendo en cuenta que desde ya hay grupos políticos buscando más bien posicionarse para las próximas elecciones. Desde Colombia Risk Analysis hemos hecho un análisis a conciencia sobre siete ejes temáticos (política exterior, Venezuela, implementación de los acuerdos de paz, política económica, manejo de lacovid-19, descontento social y potenciales sucesores del Gobierno de Duque), que determinarán el legado de Iván Duque y también el cauce político del país en el mediano plazo. ¿Cuál de todos los factores será el más importante para definir si Iván Duque pasará a la historia? 

  

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