Opinión

  • | 2018/11/07 00:01

    Competitividad: reversando el ‘modo cangrejo’

    Las cifras sobre nuestro atraso en competitividad no pueden ser más elocuentes.

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En materia de competitividad, al gobierno de Duque se le presenta una valiosa oportunidad de reversar el ‘modo cangrejo’ en que ha estado sumido el país en los últimos años. Porque en términos relativos, lo que hemos hecho es retroceder, en vez de avanzar.

La Directora del Consejo Privado de Competitividad, Rosario Córdoba, lo expresa sin tapujos: “Más allá de los avances que se dieron en algunos periodos y de los cambios metodológicos, desde el 2015 se observa una caída en los tres indicadores más empleados a nivel internacional: en el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial (WEF), Colombia pasó del puesto 61 entre 140 países en el 2015 al puesto 66 entre 137 en el 2017 y, con la nueva metodología, del puesto 57 entre 135 al 60 entre 140; en el Anuario de Competitividad Mundial del Instituto para el Desarrollo de la Gerencia, el país descendió del puesto 51 en el 2015 al 58 en el 2018, y en el escalafón Doing Business del Banco Mundial, de la posición 51 a la 65 en el mismo periodo.

…Hace doce años nos propusimos ser uno de los tres países más competitivos de América Latina. Sin embargo, desde entonces Colombia solo ha logrado avanzar un puesto en la región en el ranking del WEF. Hoy, el país ocupa la quinta posición, aparentemente cerca de lograr la meta, puesto que en una escala de 0 a 100 se encuentra a 1,1 puntos del tercero, Uruguay. Sin embargo, el país está recortando su distancia a la frontera a una velocidad menor que la del promedio mundial y regional. Entre el 2017 y el 2018, los 140 países del WEF mejoraron en promedio 0,5 puntos, América Latina lo hizo 0,2 puntos, y el avance de Colombia fue de tan solo 0,1. A ese ritmo no avanzaremos en competitividad. Llegó la hora de acelerar.”

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Las cifras sobre nuestro atraso en competitividad no pueden ser más elocuentes:

  • Apenas el 13,9% de los programas de pregrado y posgrado de educación superior cuentan con acreditación de alta calidad. Entre 1990 y 2016 Colombia aumentó su cobertura en educación superior del 14% al 59%. Chile pasó del 19% al 90% en el mismo período.
  • El 73% del transporte de carga del país está concentrado en el modo carretera y de las 2.400 empresas de trasporte registradas, alrededor de 2.000 son informales. El tren fue relegado al olvido.
  • Los procesos (léase burocracia) de comercio exterior, representan el 70% de los tiempos en toda la cadena logística. El comercio, luego de más de dos décadas de apertura exportadora, no ha aumentado.
  • Colombia no solo se sitúa por debajo de la velocidad promedio de conexión a internet, sino que entre 192 países ha descendido 30 escaños en los últimos 8 años en el Índice de Gobierno Electrónico.
  • El impuesto de renta en Colombia recae sobre los ingresos y no sobre las utilidades de las sociedades. Cada dos años hay una nueva reforma tributaria. Lo de ‘reglas de juego estables’, aquí no pegó!
  • La informalidad laboral en Colombia se estima entre el 57,8% y el 65,9%. Exceptuando a Brasil y a República Dominicana, Colombia es el país latinoamericano con mayor tasa de desempleo.

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¡El número de regulaciones en Colombia es absurdamente alto…altísimo! En el 2016 se generaron 9.222 normas, más del doble que en el 2001. A la burocracia del Estado se le dio rienda suelta para crear trabas a la competitividad como le viniera en gana. Duque debiera hacer efectiva su promesa de campaña de que, por cada nueva norma, era obligatorio derogar dos reglamentaciones inútiles e inoperantes.

En este país existe un inexplicable sesgo anti–empresarial. El connotado analista Nicolás Uribe, en reciente tweet afirma: “La única manera de generar empleo es a través de las empresas nuevas y viejas. La única manera de pagar lo justo por el empleo es a través de las empresas. La única manera de aumentar formalidad en salud y pensión es a través de las empresas. ¿Por qué matonean a las empresas?” Mientras permitamos sesgos estúpidos en contra de las empresas y la actividad empresaria, jamás vamos a salir adelante.

                                              *****

Apostilla: A nadie le gusta pagar impuestos nuevos o adicionales. El problema es que el gobierno de Santos les dejó a los colombianos no solo la olla raspada, sino comprometida. El país esta prácticamente arruinado.

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