Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Opinión

  • | 2020/05/31 09:59

    Luces que nunca se apagan

    Cuando estamos muy jóvenes nos sentimos invencibles, eternos, infinitos. El ímpetu de la juventud lo acompaña esa cantidad de sueños y promesas que nos hacemos cuando empezamos a trabajar.

COMPARTIR

Recuerdo cómo veía a mi primer jefe. En el organigrama ni siquiera lo era, de hecho, tenía varios jefes porque era una agencia de publicidad formada por tres socios, pilos, con ganas, que se complementaban superbien. Llegué muy joven. Los veía grandes, monumentales exitosos.

La mayoría de nosotros recuerda a su primer jefe como algo inmenso. Es lógico porque al ser más jóvenes e inexpertos los que están más arriba tienen más experiencia y años de cancha, son los sénior que van marcando el camino.

Lo conocí en una entrevista. Era de ese tipo de personas que sientes que conoces desde hace mucho tiempo. Como si de otra vida lo trajeran a enseñarte, a mostrarte por dónde es que es.

Me pareció genial, creativo, con un alma bohemia y una mente increíble. Al ser el director creativo de su propia agencia ese personaje me pareció inmenso. Tenía mucha experiencia, sabía manejar los clientes mejor que los mismos ejecutivos y siempre encontraba el lado bueno a las cosas.

Lea también: Colombianos han enviado 14,1 millones de giros durante la pandemia

Aprendí muchísimo de él. Y es que del primer jefe se aprende un montón. De lo bueno, de lo malo, de lo que eres y de lo que proyectas.

No puedo creer que los años pasen tan rápido. Tenía un alma tan libre que parecía más bien un milenial adelantado a su tiempo. De mente abierta, gran escucha, amante del buen gusto y un papá orgulloso, ese era mi jefe, que me enseñó a brillar con luz propia.

Fue el primero en enseñarme que la vida va pasando como debe pasar. El día que renuncié para irme a un cargo más grande y de mayor responsabilidad cuando yo solo tenía 23 años me sonrió y me dijo que yo iba a llegar lejos. Me felicitó y empezó a darme todos los consejos para que mi carrera fuera exitosa.

El gran Peter, conocido por tantos, amado por muchos, admirado por todos aquellos que conocieron su gran inteligencia y sagacidad. No lo veía hace muchos años, pero la maravilla de las redes sociales me permitieron ver que su vida andaba bien, rodeado de nietos y con la misma infatigable sonrisa. Lo vi incluso en su moto hasta hace poco.

Hoy de repente me entero de que el cielo se enfiestó porque se nos fue de este mundo. Pensé entonces en cómo la infinitud, la eternidad, el control, no son de este mundo. Tuve mil recuerdos de mi primera experiencia laboral al lado de un mago del mundo creativo en la publicidad.

Todos hemos tenido varios jefes seguramente en el camino de la vida profesional. Hay unos que marcan por buenos y otros por malos. Este es uno de esos que no solo me marcó por sus habilidades profesionales sino por su eterna buena actitud. Su risa casi infantil y su mente creativa. Gran líder, pero sobre todo un ser humano feliz que vivió su vida como quiso.

Lea también: Centros comerciales, listos para volver tras pérdidas de hasta 90%

Hoy recordé con una nostalgia a mi primer jefe, mi primer empleo. Muchas veces la vida nos lleva corriendo a un ritmo que nos hace olvidar lo valioso de la gente que vamos conociendo en el camino. Con él conocí otra gente linda, increíblemente inteligente que con su presencia me ayudaron a crecer y a afianzar que mis sueños iban a tener el ritmo que yo les pusiera.

Me queda la pregunta de si mañana muriera ya hice todo lo que quiero, es evidente que aún me quedan pendientes, pero lejos de mi control saber cuándo es que es mi turno o el de cada uno. Hay una fuerza superior que sí lo sabe y hoy se llevó a Peter.

Hay luces que nunca se apagan, por más de que ya no estén con nosotros. Luces brillantes, llenas de vida, invención y creatividad, luces inquietas capaces de buscar nuevas formas para ayudar a los demás, luces sonrientes, vibrantes, leales, amigas, compañeras de viaje, luces de trabajo incansable por Cali, por la región, por la gente.

Algunas luces nunca se extinguen, se quedan con nosotros para iluminar nuestros corazones. En homenaje a Peter Martin Q.E.P.D. (iHQ).

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 592

PORTADA

Coronavirus: ¿vamos perdiendo la pelea?

En los próximos dos meses, Colombia llegará a su pico de contagios de coronavirus. A final de año o antes podría alcanzar los 3,6 millones de infectados y superar los 40.000 muertos, según estimaciones del Gobierno. Luego de tres meses de confinamiento, apenas viene lo más duro.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en DINERO Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com
Su código de suscripción no se encuentra activo.