Opinión

  • | 2018/06/09 00:01

    Calidad de educación superior: pasamos de "preocuparnos" a "ocuparnos"

    Cuando el debate se basa en arengas, suposiciones, deformaciones ideológicas, desinformación, agresiones y mezquindades, se generan resistencias innecesarias y no aporta en nada al mejoramiento del sistema. Ese debate que parece más de corte “politiquero” y “electorero” no es bienvenido.

COMPARTIR

El acceso con mayor cobertura y con mayor calidad a la educación superior no solamente se ha puesto en uno de los primeros lugares del debate electoral sino que, más allá de ello, resulta ser una necesidad sentida para todo nuestro sistema educativo para consolidar los grandes y significativos logros que ha tenido Colombia en esta materia durante las últimas dos décadas.

El compromiso con la calidad en las instituciones de educación superior resulta, hoy más que nunca, una prioridad a pesar de las dificultades que surgen tanto para definir como para medir con contundencia y coherencia las múltiples dimensiones que suponen la comprensión de un concepto tan complejo como calidad en la educación.

La tradición colombiana en la creación y consolidación de un sistema de aseguramiento de la calidad, la utilización de estándares y dimensiones, internacionales para la autoevaluación y la acreditación de programas e instituciones, el reto de empezar a ver algunas de nuestras instituciones colombianas entrar en diversos rankings internacionales con distintos énfasis en sus mediciones, el desarrollo de programas como Colombia Científica que apuesta por el fortalecimiento de la calidad del sistema en su conjunto a través de innovadoras estrategias de formación del capital humano y de conformación de alianzas de investigación, desarrollo e innovación entre Universidades e instituciones de educación superior (IES) nacionales (acreditadas y no acreditadas) e internacionales del más alto nivel con actores y representantes del sector productivo, demuestra que nuestro sistema camina en la dirección correcta de pertinencia y calidad.

Lea también: Gabriel Betancur Mejía: sobre todo un maestro

Vale la pena reconocer también la evolución (especialmente en las últimas 2 décadas) del sistema de aseguramiento de la calidad y el compromiso del Estado con el desarrollo y evolución de dicho sistema.  En la reciente publicación del Banco Mundial: “Momento decisivo: La educación superior en América Latina y el Caribe” dirigida por los reconocidos expertos, colegas y amigos María Marta Ferreyra, Ciro Avitabile, Javier Botero Álvarez, Francisco Haimovich Paz y Sergio Urzúa se afirma con contundencia que: “Medir la calidad de la educación es un reto por varias razones. Una razón es la falta de consenso con respecto a los resultados esperados de la educación… Por consiguiente, a menudo la elección de las medidas de calidad viene determinada por la disponibilidad de los datos. Otro reto crucial para la medición de la calidad de la educación es el que plantea la distinción entre la contribución de los diferentes insumos, que es necesaria para cuantificar la contribución concreta de las IES”

En este sentido las autoridades colombianas le han propuesto al sistema unas reformas y mejoramientos en los referentes de calidad. La preocupación por esta dimensión es en sí misma loable y debe ser aplaudida y rodeada por todos los actores del sistema que son (o somos) los primeros interesados en el mejoramiento de la calidad, pues el logro de la calidad será el principal garante para consolidar los avances significativos en cobertura, equidad y diversidad, que ha experimentado nuestro sistema.

No se pierda: Roberto Arias Pérez: ejemplo de grandeza y carácter

En términos concretos del viceministerio de educación superior ha propuesto reflexiones significativas como:

  1. La independencia, rigurosidad, transparencia, imparcialidad, institucionalidad y responsabilidad de entes fundamentales para el sistema como la Comisión Nacional Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior CONACES y el Consejo Nacional de Acreditación CNA.
  1. Se hacen precisiones y alcances sobre el proceso mismo de evaluación, sus dimensiones y etapas, buscando coherencia, eficacia y eficiencia tan reclamada por los actores y las instituciones en temas tan sensibles como condiciones institucionales, registros calificados y acreditaciones de alta calidad.
  1. Se intenta brindar mayor claridad en las condiciones referentes a programas a distancia y virtuales para el diseño y evaluación de programas de modalidad virtual, tan necesaria en las nuevas lógicas de la sociedad de la información.
  1. Se realizan precisiones en la descripción de las condiciones de calidad de manera que en la evaluación de cada una de ellas se comprenda la obligación de analizar la naturaleza y el nivel de los programas.

Debo destacar la apertura para discusiones y construcciones previas a las que fueron convocados todos los actores, particularmente Instituciones de Educación Superior, Asociaciones y ciudadanía, con miras a entregar este proyecto normativo. Este tipo de ejercicios participativos e incluyentes, favorecen ambientes más propicios para la regulación y mejoramiento de un sistema de calidad más incluyente que reconozca la diversidad de las realidades territoriales y de las instituciones de educación superior y que responda a la pertinencia de los programas ofertados y el impacto del logro estudiantil para las dinámicas de desarrollo de los territorios.

Seguramente seguirá habiendo muchísimo espacio de discusión y de mejoramiento. El sistema debe evolucionar al ritmo de la realidad nacional e internacional, pero valoro especialmente que hayamos pasado de “preocuparnos” a “ocuparnos”. Como de costumbre, el debate sobre educación y particularmente sobre calidad es un debate amplio, de diversas posiciones y muchas veces apasionado porque involucra, no sólo a muchos actores, sino sobre todo a múltiples intereses. Una vez más debo insistir, aunque parezca obvio, que el debate de ideas, argumentos técnicos y preocupación genuina por el mejoramiento del sistema siempre será bienvenido. Pero cuando el debate se basa en arengas, suposiciones, deformaciones ideológicas, desinformación, agresiones y mezquindades, se generan resistencias innecesarias y no aporta en nada al mejoramiento del sistema. Ese debate que parece más de corte “politiquero” y “electorero” no es bienvenido.

Le recomendamos: Más propuestas, menos populismo

 

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 554

PORTADA

¿Qué está pensando Alberto Carrasquilla?

La propuesta de ajuste tributario que el Ministro de Hacienda le presentó al país parece no haberle gustado a nadie. ¿Hacia dónde nos quiere llevar quien es considerado por muchos uno de los mejores economistas de la región?

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en DINERO Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com
Su código de suscripción no se encuentra activo.