Opinión

  • | 2019/02/05 00:01

    Blockchain y la reinvención de las democracias liberales

    Hay que decirlo fuerte y claro: las respuestas a los desafíos actuales de la democracia no son el nacionalismo o liberalismo, sino la actualización de nuestro mecanismo para llegar a consensos.

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El futuro es rara vez lineal y los hechos que realmente lo definen siempre nos sorprenden. Encontrar esa próxima gran apuesta es difícil. Algunos como Neil Humphrey, investigador de la Universidad de Manchester, lo han intentado. En su libro, ‘El arte del pensamiento contrario’, reflexiona sobre el comportamiento de aquellos que no se dejan llevar por las masas y que encuentran en la lejanía de la ‘manada’ el espacio fundamental para el proceso de toma de decisiones.  

Las redes sociales son la perfecta analogía para la ‘manada’, que Humphrey menciona. Estas albergan una creciente masa crítica que nubla la razón. A diario depositamos la atención en los ‘trendings topics’ que generan, lo que a la larga altera las decisiones -a veces sin argumentos- e incluso convierten la realidad en un falso espejo de nuestras emociones. Esto ha quedado patente en el ‘Brexit’ o en el peso que Facebook ha ganado en recientes los procesos electorales alrededor del mundo.

Las redes sociales no solo nos han enceguecido, sino que nos han hecho participes de la destrucción de la democracia, la cual atraviesa por una crisis de escala global.

Mientras tanto, aunque no lo vemos por el ruido de las redes, en la arena política se pelean globalistas y nacionalistas. Esta confrontación redefine las reglas del comercio internacional, la inmigración y el sistema monetario internacional. Este escenario nos regresa a una pregunta básica: ¿Cómo gobernarnos para que la mayoría de los grupos de interés de una sociedad sean representados con justicia?

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Para responderla, la humanidad ensayó tres opciones: monarquías, dictaduras y democracias liberales. Cada uno de estos experimentos fue abrupto y devino en guerras mundiales, revoluciones, etc. Fueron formas de entender, en palabras de Winston Churchill, que las “democracias liberales son la peor forma de gobierno, excepto por todas las anteriores”.

Personajes como Steve Banon, exjefe de estrategia de Donald Trump, lo entendieron y actuaron frente a la debilidad de las democracias causada por los oligopolios multinacionales. Sin embargo, ellos no plantean una solución 100% nacionalista porque saben que traerá los problemas del pasado: inestabilidad geopolítica y bajo crecimiento económico.

Compañías más importantes por capitalización S&P 500. Fuente: Finviz.

Una cadena de bloques para la democracia

 En su libro, Blockchain Revolution, Don & Alex Tapscott, definen al Blockchain como un “libro digital incorruptible de transacciones económicas, que pueden programarse para registrar prácticamente todo lo que tiene valor".

Esas transacciones se realizan a través de cadenas de bloques, que usan consenso para elegir a un líder, que luego determina los contenidos del siguiente registro, el bloque que se agrega a un libro mayor o una cadena de transacciones basadas en un contrato inteligente.

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Si aplicamos este sistema a las democracias, entenderemos que las soluciones no están en los discursos de los políticos actuales, sino en los laboratorios de la comunidad tecnológica. Allí pueden surgir herramientas que permitan crear nuevos mecanismos de consenso, estimulado una nueva ola de progreso en nuestra civilización.

Estos son algunos de los algoritmos de consenso que están en vigor en este momento:

-Proof of work (PoW): Este prueba que se ha completado el trabajo necesario para verificar todas las transacciones válidas en un bloque y, por lo tanto, se puede agregar al Blockchain.
-Proof of stake (PoS): El creador de un nuevo bloque se elige de manera determinista, a menudo en función de la cantidad de riqueza o estaca que tienen dentro de la cadena de bloques específica.
-Delegate proof of stake (DPoS): utiliza un sistema de reputación y votación en tiempo real para lograr el consenso. Los miembros de la comunidad votan por unos ‘super representantes’ para asegurar su red y estos son recompensados al recibir pagos pequeños para validar las transacciones del siguiente bloque.

Las criptomonedas fueron uno de los primeros experimentos en utilizar esta tecnología. Bitcoin empleó el PoW, que ha terminado siendo más lenta y no tan descentralizada como se esperaba originalmente. Por su parte, Ethereum lo ha llevado un paso más allá y funciona según el método de PoS y EOS, una plataforma de blockchain para el desarrollo de aplicaciones descentralizadas, está basada en DPoS.

En la práctica, si quisiéramos hacer la mejor herramienta democrática debemos reunir las mejores características y promesas de las tecnologías de contrato inteligente y combinarlas en una plataforma fácil de usar para el usuario.

¿Cómo sería una sociedad con estas herramientas de consenso? Sin duda, la próxima ola de desarrollo tecnológico que avecina tendrá empleará el Blockchain. De hecho, esta tecnología ya está conectando el método de consenso de contrato inteligente con los sistemas económicos y políticos tradicionales.

Hay que decirlo fuerte y claro: la respuesta a los desafíos actuales de la democracia no son el nacionalismo o liberalismo, sino la actualización de nuestro mecanismo para llegar a consensos.

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