Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Opinión

  • | 2018/10/04 00:01

    Al filo de la navaja

    Ashle Vance, importante periodista norteamericano, le dedicó una parte importante de su última etapa profesional a escribir la biografía de Elon Musk, sin duda uno de los íconos actuales del mundo empresarial. Una biografía muy entretenida que cuenta la historia del hombre hecho a pulso.

COMPARTIR

Ashle Vance, importante periodista norte americano, columnista entre otras de The Economist, Bloomberg Businessweek y The New York Times, le dedicó una parte importante de su última etapa profesional a escribir la biografía de Elon Musk, sin duda uno de los íconos actuales del mundo empresarial. Una biografía muy entretenida que cuenta la historia del hombre hecho a pulso, desde su genialidad, en contra de la adversidad.  

La biografia de Musk, apasionante por donde se le mire, podría decirse que tiene un hilo conductor similar al de los grandes genios: una infancia triste, una adolescencia convulsa e incomprendida llena de matices, que ha dado paso a una etapa precoz como emprendedor y empresario que ha puesto a soñar al mundo con Tesla Motors, Space X, PayPal y Solar City entre otros, emprendimientos cada uno en su campo que han llegado creando categorías de negocio, desplazando a los preexistentes y construyendo plataformas de negocio que hoy lo acercan a los pocos trillonarios del planeta siendo uno de esos líderes empresariales que muchos, o casi todos, quieren emular.

Esa es la parte linda de la historia. La biografía también cuenta el lado oscuro de la saga: la de un hombre controlador, obsesivo con el detalle, impulsivo, adicto al trabajo y con un record complicado de rotación de su grupo gerencial por los niveles de exigencia en dedicación y esfuerzo (allá lo del equilibrio de vida no pegó) pero sobre todo por manejar un modelo de comunicación que muy pocos son capaces de manejar.

Lea también: Todos deberíamos ser servidores públicos

Musk tiene un coctel muy complejo de manejar: un IQ muy por encima de los ya muy inteligentes ejecutivos que lo acompañan; una enorme capacidad de asumir riesgos que van más allá de cualquier tasa de retorno; y un modelo de comunicación directo, impulsivo, hiriente, que no admite fallas de discernimiento ni errores en la ejecución.

De otra parte, es de esos líderes que gobiernan por Twitter y que han logrado construir una marca personal tan o más grande que las compañías que ha creado, con un modelo de liderazgo por micrófono que permanentemente descoloca a los Ceos de sus compañías, retándolos, desautorizándolos, haciendo camino al andar mientras los suyos van barriendo detrás el reguero que va dejando frente a medios, accionistas y autoridades.

Es un estilo que lo acerca más a Trump, siempre levantando el polvo, y lo aleja de algunos Ceos tan afectos al Twitter pero tan distantes del tono de su comunicación como Jim Cook, Bill Gates, o Richard Brandson para mencionar solo algunos que procuran educar a través de las redes siempre con mensajes aleccionadores sin dejar de tocar los temas sensibles de la humanidad.

Lea también: Las marcas se vuelven políticas

Musk ha sido obligado recientemente a firmar un acuerdo con la SEC de pagar una multa de US$20 millones, dejar el cargo por tres años de presidente del consejo de administración (seguirá como CEO) y  a nombrar consejeros independientes, como consecuencia de una serie de tweets en los que dió como consumados hechos de transcendencia económica que impactaban la valoración de la empresa que aún no estaban confirmados.

Con sus 22,8 millones de seguidores (Tesla tiene 2,9 millones), que lo acercan más a una estrella de rock que a un líder empresarial, no es la primera vez que sus tweets tienen efectos mediáticos tan costosos y tan controversiales. Musk, que nunca se aguanta las ganas de opinar y que es vehemente al usar los 140 caracteres para defender su obra, ha levantado más de una ampolla en el sistema que esta vez le puso el ‘tate quieto‘.

El hecho no es menor. Abre no solo una discusión relevante alrededor de cómo utilizar las redes sociales sobre todo cuando como en este caso es más famoso el líder que la marca que representa, pero también frente a la responsabilidad en el uso personal de una herramienta, que trasciende la imagen propia, para afectar la de su círculo íntimo, la de sus ejecutivos y la de las empresas que maneja.

En Colombia no podemos estar ajenos a esta discusión y no solo en el ámbito privado y empresarial. Estamos empezando a acostumbrarnos a que las políticas de Gobierno, los fallos judiciales, las controversias internacionales y hasta los conflictos inter partes, empiezan a ser todos parte del dominio público porque sus actores no ahorran tiempo ni adjetivos para hacer público lo que muchas veces debe trascender a través de otro tipo de canales de comunicación.

Lea también: Liderazgo: nuestro derecho a soñar

Gobernar o liderar a través del micrófono, y hoy a través de las redes sociales, es de un riesgo y un impacto enorme. No solo empieza a deslegitimar a los medios especializados y profesionales cuando de identificar la fuente se trata, sino que damos por cierta información que no lo es: “solo es una opinión personal”.

Hoy no sabemos si la información es una opinión de la Corte Suprema o la opinión de un magistrado; es política de Gobierno o la opinión de un Ministro del despacho; si es una política del nuevo Presidente o la opinión de Uribe o si es caso juzgado o estamos todavía en la etapa probatoria y por lo mismo reserva del sumario.

El problema es que a diferencia de otros sistemas aquí nadie impone multas ni establece límites, y cuando como ha sucedido muchas veces se obliga a rectificar, se hace con cinismo, como una burla tajante al sistema, al público y al juez que impone la sanción.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 562

PORTADA

¿Qué va a hacer Carrasquilla después de la regla fiscal?

Las últimas semanas han sido bastante agitadas desde la perspectiva empresarial y económica. El comité consultivo de la regla fiscal decidió conceder un margen de maniobra al Gobierno en materia de gasto y endeudamiento, al flexibilizar algunos puntos el nivel de déficit fiscal permitido para 2019 y 2020.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en DINERO Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com
Su código de suscripción no se encuentra activo.