MARIO VALENCIA

2018 fue el año de las elecciones y la cruda realidad de la improvisación

Este 2018 dejó varios hitos en el trasegar político, económico y social del país, que vale la pena repasar y analizar para saber lo que vendrá en 2019. Fue el año de las elecciones más importantes de los últimos tiempos.

Mario Valencia, Mario Valencia
17 de diciembre de 2018

El Congreso se renovó en un 60%, con una bancada alternativa numerosa y que desde ya se ha caracterizado por la calidad de los debates. Asimismo, Los sectores opositores al continuismo lograron la votación presidencial más alta en la historia, aunque insuficiente para hacerse al primer cargo del Estado.

La victoria de Iván Duque, en un principio, suscitó un halo de tranquilidad para algunos sectores del centro político, por su juventud y estilo diferente al del líder eterno de su partido. El nombramiento de ministros jóvenes y técnicos alimentó esta expectativa. También el hecho de que se quiso hacer creer que existía una fisura entre el gobierno y las bancadas gobiernistas del Congreso, habiendo puesto fin a la mermelada.

No obstante, rápidamente ha quedado claro que la tal fisura hace parte del conocido juego de policía bueno y policía malo, en la misma lógica retardataria. Asimismo, que la juventud del gabinete es realmente inexperiencia e improvisación y que este será un gobierno corporativista, no al servicio del empresariado y la creación de riqueza nacional, sino de pequeños y poderosos sectores económicos tipo monopolistas.

Le puede interesar: Improvisa y fracasarás

La reforma tributaria, que crea más exenciones para las 10.000 empresas más grandes del país, el 0,73% del total, y que no resuelve los problemas de competitividad, es prueba del talante que tendrá un gobierno que a pocos meses de posesionarse ya tiene una imagen supremamente negativa. La férrea defensa desde el gobierno al fiscal Néstor Humberto Martínez, a pesar de toda la evidencia de corrupción, también muestra que pesan más los negocios particulares del grupo empresarial más poderoso del país, que los intereses generales y la defensa de un Estado que sea facilitador del bienestar social y la iniciativa privada.

En agosto de 2018 se llevó a cabo la Consulta Anticorrupción, que logró la votación más alta en cualquier elección que se haya hecho en la historia de Colombia. 11.671.420 personas acudieron a las urnas para expresarle a la clase dirigente actual la insatisfacción con los corruptos, que son el mayor obstáculo inmediato que enfrenta el país para su desarrollo. No obstante, prácticamente todas las iniciativas se hundieron en el Congreso.

La incapacidad del gobierno para afrontar la crisis política, económica y social es evidente. En menos de un mes, el gobierno presentó 3 reformas tributarias completamente diferentes. Como resultado de esta orientación económica, se consolidó un nuevo movimiento estudiantil que obtuvo más financiación para la educación pública, el logro más destacado de 2018.

Le sugerimos: 100 días de soledad

Bajo este panorama, la perspectiva económica del país no parece muy halagüeña. El gobierno persiste en la defensa de los tratados de libre comercio que promueven un comercio desleal y no hay atisbo de propuestas para la defensa de la producción nacional agrícola y manufacturera. Por el contrario, lo que persiste en el mal llamado Plan de Desarrollo, es la profundización del extractivismo, ahora con ‘fracking’.

La situación internacional no es más alentadora. Las fuerzas políticas del continente llamadas a liderar una transformación positiva y una transición desde el neoliberalismo hacia otro tipo de economía, fracasaron en el intento de construir unas lógicas de poder estatal alternativas. Las fuerzas retardatarias se han reorganizado y recuperado parte del terreno perdido, con estrategias electorales mucho más efectivas y aprovechándose de los errores cometidos, especialmente por la corrupción.

El 2019 estará marcado por el descontento popular, frente a las reformas que se vienen, como la pensional, para seguir favoreciendo a los grandes grupos de poder. Ojalá los partidos políticos alternativos sepan aprovechar el momento y logren victorias contundentes en las elecciones de octubre.

Feliz 2019.

Lea también:Un comensal más