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| 8/12/2019 5:44:00 AM

Tormenta a la vista, lo que viene con el Brexit

Todo indica que Reino Unido se retirará de la Unión Europea sin acuerdo. ¿Resistirá su economía?

En Reino Unido, muchos de los ciudadanos no toman en serio al nuevo primer ministro, Boris Johnson. Lo ven como un payaso excéntrico que suele cambiar de opinión con el viento. Sin embargo, otros, como el mercado financiero, sí toman muy en serio los riesgos de que Johnson haya llegado al número 10 de Downing Street.

Para no ir más lejos: el 30 de julio, apenas una semana después de llegar al poder, la libra esterlina sufrió su peor caída en los últimos años. Ese día, la moneda británica cerró en los mercados a 1,22 dólares. Así pasó en 2016 después de que el brexit ganó el referendo.

La razón de esta súbita caída tiene que ver con una afirmación que Johnson, junto a otros brexiteers duros, ha repetido obstinadamente tanto en campaña como ahora: si para el 31 de octubre la Unión Europea (UE) no ha renegociado el acuerdo de salida firmado con Theresa May, Reino Unido saldrá del grupo de los 28 sin acuerdo.

Para expertos en el asunto, al igual que para empresarios e inversionistas, que el Reino Unido se salga sin un acuerdo definido sería una de las peores debacles económicas de una de las potencias políticas y económicas del mundo. El golpe que sufrió la libra esterlina la última semana de julio solamente representa la primera gota de la tormenta que vendrá, en caso de que Johnson cumpla su palabra. Las razones abundan.

En primer lugar, salirse de la UE sin acuerdo significa que gran parte del comercio de Reino Unido con el resto del mundo sufrirá un duro golpe. Según la Confederación de Industria Británica, si la salida sin acuerdo se concreta, el primero de noviembre los bienes de los países europeos que lleguen a Reino Unido tendrán una subida en sus tarifas de 5,7%. De manera parecida, los productos exportados por los británicos podrían recibir un aumento de las tarifas de 4,3%.

Ahora, no solo las tarifas subirían, sino que toda la cadena comercial marítima que pase por el Canal de la Mancha se volvería más lenta. Investigadores de la Universidad Imperial de Londres han calculado que un retraso de solo dos minutos en el Canal causaría trancones comerciales de 47 kilómetros de largo. Todo se volvería más lento porque, al retirarse Reino Unido sin acuerdo, puertos como Calais, en Francia, tendrían que aplicar muchas más medidas y controles para recibir bienes provenientes de la isla.

Pero no solo el comercio marítimo se vería afectado. Algunos brexiteers han dicho que otros de los productos que comercializa el Reino Unido, como gas o electricidad, se transportan gracias a oleoductos u otras redes. Pero estos bienes tampoco están exentos de cambios. Tal como han repetido incesantemente los negociadores europeos en Bruselas, una salida sin acuerdo también obligaría a la UE a hacer "duros cambios legales" en la manera de comerciar con Reino Unido. Es decir: los acuerdos sobre este tipo de productos tendrían que ser detalladamente revisados y discutidos.

Además, el panorama general resulta bastante desalentador. Sin un acuerdo de salida, Reino Unido acumularía en los próximos años deudas por casi 30.000 millones de libras, cifra cercana al 1,4% del PIB. Sumado a esto, los pronósticos coinciden en que la economía desacelerará su crecimiento. Las propias cifras del gobierno pasado señalaron que un brexit sin acuerdo produciría un golpe de 9,3% en la economía británica en los próximos quince años.

Sin importar este sombrío escenario, todo parece indicar que Johnson no moverá un dedo para evitarlo. Recientemente le exigió a la UE replantear el acuerdo que firmaron con su antecesora, y puso la condición de modificar uno de los puntos más sensibles del texto: el tema irlandés.

Hasta el momento, el acuerdo reza que en caso de que haya una salida sin acuerdo, no se impondrá una frontera dura entre las dos Irlandas, teniendo en cuenta el Acuerdo del Viernes Santo, que dio fin a uno de los conflictos más sangrientos del siglo XX. La UE ha dicho que no modificará el acuerdo (las negociaciones para ellos ya terminaron) y mucho menos si le exigen meterse con un asunto tan delicado.

Entonces, ¿qué va a hacer el gobierno? Por el momento, Johnson le ha pedido a las empresas más importantes del país que "se preparen para lo peor". Sin embargo, como señala un reciente artículo de The Economist, los empresarios no han movido un solo dedo. No lo han hecho por optimistas sino como una forma de protesta: afirman que el gobierno debe ofrecer las soluciones al caos que los políticos nacionalistas crearon.

Hasta el momento, Boris Johnson no tiene un plan claro. El gobierno ha destinado 6.000 millones de libras para atenuar el golpe, pero no parece suficiente. En los próximos años, el mundo podría presenciar las dificultades de una de las grandes potencias económicas del mundo.

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