| 11/6/2012 10:00:00 AM

Los cinco temas que definirán las elecciones en EE.UU.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su rival republicano, Mitt Romney, se enfrentan en unos comicios que prometen ser de los más reñidos en la historia reciente del país.

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BBC
1. El gran problema

Casi el 80% de los votantes cree que la economía es uno de los asuntos más importantes para decidir por quien votar, según una investigación publicada recientemente por la encuestadora Rasmussen Reports.

"El mayor problema es la economía y el empleo forma parte de ello", dice Scott Rasmussen. "No sólo se trata de la preocupación por aquellos que no tienen trabajo. Hay un 28% de trabajadores a los que les preocupa perder su trabajo pronto".

"Y entra el mercado inmobiliario. Sólo el 47% de los propietarios creen que su casa vale más que la hipoteca que pagan, lo cual es increíble en Estados Unidos. Se nos enseñó que los precios aumentaban: 'Compra una casa y observa cómo crece el patrimonio'. Muchas personas se sienten traicionadas".

Los presidentes Jimmy Carter y George Bush (padre) dejaron la Casa Blanca sin poder ser reelegidos, mientras la economía pasaba por un mal momento.

El desempleo ha estado por encima del 8% durante 43 meses, mientras que la deuda federal ha superado los US$16 billones. Estos datos hacen que muchos comentaristas se pregunten por qué Obama no va de segundo en las encuestas o si la economía es realmente un problema tan importante como los votantes dicen que es.

Sin embargo, no todas las cifras son pesimistas, dice Rasmussen. "Los estadounidenses no sienten que están mejor que hace cuatro años, pero tampoco perciben que están peor y por eso esta elección es tan cerrada".

Ahora bien, el hecho de que presidente no esté de segundo en los sondeos encuestas tampoco significa que la economía no sea un gran problema, añade el experto. Muchos estadounidenses piensan que Obama ha hecho un mal trabajo, pero no creen que Romney pueda hacerlo mejor. Un buen número de votantes todavía cree que los problemas económicos son culpa de George W. Bush.

2. Sólo algunos estados importan

Los estados péndulo -o campos de batalla- son llamados así porque se diferencian de la mayor parte del país, que es claramente demócrata o republicana.

Ohio, cuyo desempleo está por debajo de la media nacional, ha adquirido fama de mítico por haber elegido -desde 1960 y sin excepción- al candidato que luego se convierte en presidente. Con 18 votos electorales, el gasto de campaña en este estado ha sido de decenas de millones de dólares.

Los hogares de Ohio han recibido llamadas telefónicas automatizadas de activistas dos veces a la semana durante seis meses. Y, cada noche, el horario estelar de televisión estuvo dominado por anuncios relacionados con la campaña.

"He vivido en media docena de estados diferentes, pero nunca había visto esta saturación en la televisión, la radio y otros medios de comunicación", dice Tim Gaddie, de 37 años, quien estudia un doctorado en la Bowling Green State University de Ohio y trabaja en un museo de historia local.

"Yo estaba en Indiana en las elecciones pasadas, definitivamente es mucho más complicado aquí. Lo que más me molesta son las llamadas telefónicas. Sin embargo, me alegra que la gente se preocupe lo suficiente como para participar y discutir el asunto".

Hay dos Estados Unidos durante la campaña electoral: uno en el que es difícil escapar al bombardeo de consignas y mensajes de campaña, y otro en el que la vida continúa casi con normalidad.

3. El electorado está cambiando

Cada mes hay 50.000 hispanos más que son elegibles para votar en Estados Unidos. La comunidad latina ha superado la marca de los 50 millones en 2010, lo que representa el 16,3% de la población nacional.

Esta es la primera elección en la que ambos candidatos han aparecido en la televisión en español, en un foro de discusión sobre inmigración.

En 2008, Obama recibió el 68% del voto latino. Se espera que en esta ocasión pueda obtener más o menos el mismo respaldo, asegura Gabriel Sánchez, experto en políticas latinas de la Universidad de Nuevo México.

"La pregunta no es si Romney pueda capturar un porcentaje del voto latino que resulte suficiente para ganar. La pregunta es si el número de votantes latinos será lo suficientemente alto para otorgarle la victoria a un presidente".

Conscientes de que la dura postura de Romney sobre inmigración podría costarle votos latinos, republicanos influyentes como Jeb Bush han pedido que se suavice el tono cuando se hable del tema, diciendo que "la demografía es el destino" y no puede ser ignorada.

La senadora Lindsay Graham ha dicho más claramente: "No estamos generando suficientes blancos molestos que puedan mantenernos en el negocio por mucho tiempo".

4. No sólo se trata de EE.UU.

La política exterior sigue siendo considerada como un tema secundario entre los votantes estadounidenses, aunque el mes pasado de asesinato del embajador de EE.UU. en Libia, Christopher Stevens, ha conseguido meter el asunto en la agenda de campaña, junto con Irán, Israel y Afganistán.

Romney, quien fue acusado de ser un oportunista por atacar a Obama tras la muerte de Stevens, considera que el presidente ha sido blando con Irán y ha traicionado a Israel.

También ha prometido endurecerse con China por lo que él llama "manipulación cambiaria", lo que podría generar una guerra comercial.

"En un electorado tan grande y tan diverso como el de Estados Unidos, siempre habrá algún tema candente de política exterior", dice Shaun Bowler, profesor de ciencias políticas de la Universidad de California Riverside.

"Por ejemplo, es posible que a los árabes estadounidenses les motiven las discusiones sobre los palestinos, o que a los cubanos le importen las políticas relacionadas con Cuba".

"En la actualidad aún hay margen para que la política exterior pase al frente y se convierta en un tema clave: el programa nuclear de Irán y la reacción de Israel, Siria fuera de control o incluso algún atentado terrorista".

Hay un enorme interés internacional por saber quién vivirá en la Casa Blanca, debido a que las acciones del presidente estadounidense tendrán un impacto global.

5. Gane quien gane, se espera más estancamiento

Este martes no sólo se elegirá presidente. Todos los asientos de la Cámara de Representantes y un tercio de los escaños del Senado serán sometidos a votación.

Si bien estos comicios no han recibido tanta atención, podrían ser cruciales para el éxito de la presidencia de Obama o de Romney.

Los republicanos controlan la Cámara de Representantes y los demócratas el Senado. Al menos que alguna de las dos cambie de manos, el estancamiento actual podría continuar. Son tan pocos los proyectos de ley que fueron aprobados en 2011, que ahora al Congreso se le conoce por "no hacer nada".

Esta inercia, mejor ilustrada por el fracaso para llegar a un acuerdo sobre el techo de la deuda hace un año, ha contribuido a que el Congreso tenga los más bajos índices históricos de aprobación entre los estadounidenses. El nivel de bloqueo reciente ha sido muy alto, incluso para los estándares del país.

Sin embargo, el expresidente Bill Clinton ha sido optimista al decir que espera una mayor cooperación en el Congreso después de estas elecciones.

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