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| 9/5/2019 4:31:00 AM

Brexit: días de furia

El primer ministro Boris Johnson desató la incertidumbre con su batalla con el Parlamento por la salida sin acuerdo de la Unión Europea. Eso ha golpeado la inversión, los mercados y a la libra.

Los mercados internacionales volvieron a estresarse esta semana por la crisis política que vive el Reino Unido ante la posible salida sin acuerdo de la Unión Europea (UE) el 31 de octubre. Este escenario, que los medios europeos han bautizado ‘Brexit brutal‘, tiene con los nervios de punta a inversionistas, empresarios y a miles de ciudadanos que siguen protestando contra esta decisión. El enfrentamiento por la salida de la Unión Europea arrancó en junio de 2016, cuando la opción de salir, o Brexit, ganó el referendo convocado para definir la permanencia de este país en el bloque comercial europeo. Pero más recientemente, las refriegas entre los partidos han puesto a temblar al mundo económico al punto que este martes la libra estuvo por debajo de los 1,2 por dólar, cifra que no registraba desde 2017.

Las primeras cuentas económicas sobre un Brexit sin acuerdo no son muy halagüeñas para los bolsillos de los británicos. Un estudio de la conferencia de Naciones Unidas sobre el Comercio y Desarrollo, Unctad, asegura que esta decisión provocaría una pérdida de US$16.000 millones para los británicos solo en exportaciones hacia la Unión Europea, pues perderían las preferencias arancelarias. Y los expertos estiman en miles de millones de dólares las pérdidas por las exportaciones hacia otros países sin preferencias, pues tendría que comenzar a negociar tratado por tratado.

Boris Johnson, primer ministro británico

El estudio de la Unctad, recogido por la agencia AFP, indica que, al perder el acceso preferencial, los productos británicos de exportación tendrían que pagar en aranceles una cifra muy parecida a 7% del valor de las exportaciones totales del Reino Unido hacia la UE. El daño en materia de inversión podría aumentar, aunque ya está descontado desde junio de 2016, cuando 52% de los británicos votó por salir del bloque europeo. Sin embargo, esto podría empeorar. Ya decenas de empresas y bancos han salido del país por el temor a la pérdida de beneficios en la Unión Europea y las dificultades que podrían enfrentar en temas de migración y movilización de personas.

Hueso duro de roer

Desde que el Brexit ganó el referendo, el gobierno de Theresa May había tratado de manejar su salida en el marco de negociaciones y con la mayor prudencia. Sin embargo, todo cambió con la llegada al poder del primer ministro británico, el conservador Boris Johnson, cuyo talante ha exacerbado los ánimos políticos. Se ha enfrentado frecuentemente con el partido laborista y otros grupos políticos, a quienes les advirtió que con arreglo o sin él el país estará fuera de la UE el 31 de octubre próximo.

Sin embargo, en los primeros días de agosto, la Cámara aprobó empezar a debatir una legislación para forzar a Johnson a solicitar una prórroga del Brexit, si no hay pacto antes del 31 de octubre. Por eso, en la última semana de agosto, luego de hacer un trámite formal ante la reina Isabel II, Johnson provocó un gran incendio al anunciar que suspendería las labores parlamentarias desde mediados de septiembre hasta el 14 de octubre, para quitarle al Parlamento un tiempo valioso. Incluso amenazó con convocar elecciones para el 14 de octubre para forzar la salida.

La pelea se extendió esta semana a sus propios compañeros de partido, los tories, quienes protagonizaron una rebelión sin precedentes. Este martes varios de ellos decidieron rebelarse y apoyar a la oposición en su idea de aprobar una ley que permita extender las negociaciones y lograr una salida ordenada. Esto llevó a que Johnson quedara con un apoyo minoritario. Los opositores calificaron la medida contra el Parlamento como una especie de golpe y un intento de amordazarlos y evitar una discusión a fondo del tema. Esta decisión desembocó en la zambra que vivió este martes el recinto de los Comunes, cuando reiniciaban labores luego de las vacaciones de verano. En ese escenario incluso políticos del propio partido de Johnson decidieron rechazar un Brexit duro. En el plano político la situación se ha vuelto turbulenta, y en el comercial y social tiene igual o mayor complejidad. Bruselas, sede administrativa de la UE, sigue con mucha atención el drama que en capítulos sucesivos viven el gobierno británico y el parlamento. Johnson ha insistido en que no dará el brazo a torcer y que prefiere convocar nuevas elecciones para formar gobierno antes que prorrogar el Brexit. Pero el convulso escenario que vive desde comienzos de semana podrían cambiarle los planes.

Para el 31 de octubre está prevista la salida del Reino Unido de la UE. Pero hay quienes se niegan a estas fechas. 

Los días de furia no se limitan a los enfrentamientos políticos. También muchos ciudadanos han decidido salir a las calles a protestar contra una decisión en este sentido y las movilizaciones en redes sociales también han venido creciendo. El divorcio de la UE y el Reino Unido se ha convertido en un drama que tiene a la política y a la economía de cabeza. Y a los mercados al borde de un ataque de nervios.

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