| 3/11/2019 5:23:00 PM

Venezuela sigue en caos: sin luz y sin agua

El gobierno de Nicolás Maduro no ha logrado superar la emergencia eléctrica, que atribuye a conspiraciones, mientras los ciudadanos enfrentan dificultades. Juan Guaidó, el presidente interino, decretó estado de emergencia, en momentos de convulsión.

Los venezolanos están viviendo sus horas más oscuras. Desde las 5 de la tarde del pasado jueves 7 de marzo medio país sigue sin energía eléctrica y mientras que en otras ciudades se ha restablecido el servicio, este presenta constante intermitencia. Pero el problema generado por una falla en la principal generadora de energía del país, el Guri, sigue sin solución y ya comienza a generar zozobra y alarma entre la población.

El apagón más largo en la historia de Venezuela está afectando la prestación de otros servicios como las comunicaciones y el agua potable, y ya se atribuyen más de 22 muertes en hospitales y centros de salud del país debido a las fallas en la energía. En el tema de agua potable, la situación se está volviendo crítica pues ante la ausencia del líquido, muchos sectores de la población han tenido que recurrir a fuentes poco aptas para el consumo humano.

 

Además del desconcierto por el colapso en los servicios, se han generado alertas por problemas de inseguridad que han comenzado a aflorar. En algunas ciudades se registran casos de saqueos a establecimientos comerciales ante la desesperación de los venezolanos por aprovisionarse de alimentos y bebidas. Esto llevó a que el presidente interino, Juan Guaidó, decidiera declarar este lunes el “estado de emergencia en el país”.

 

Esta declaratoria, que tuvo el apoyo de la bancada opositora en la Asamblea Nacional, plantea el llamado a la comunidad internacional para que ayude a solucionar la grave crisis de los servicios públicos, cuyo colapso está ocasionando una emergencia nacional.

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El gobierno de Nicolás Maduro insiste en que la falla que registra la principal planta generadora de energía, el Guri, es producto de un complot urdido entre la oposición y el gobierno de Estados Unidos. Pero el gobierno de Guaidó ha dicho que la mala gestión del gobierno, la falta de mantenimiento y el uso inadecuado de recursos para la inversión en los servicios públicos son los verdaderos culpables de la crisis.

 

Algunos expertos en temas de servicios públicos confirman que las malas decisiones adoptadas por el gobierno chavista son las culpables del caos que hoy registran la energía y el agua potable.

 

Un estudio de Transparencia Venezuela elaborado por Norberto Baussan y coordinado por Manuel Sánchez, bajo el título “Ahogados en la indolencia, ineficiencia, improvisación y desidia”, pone el dedo en la llaga sobre los grandes males que han afectado la prestación del servicio de agua en Venezuela.

 

Para los expertos, buena parte de los problemas que hoy existen en la prestación del servicio de agua tienen que ver con “el populismo rancio” y “la revolución” que llevó a que los planes de agua y saneamiento básico que se habían formulado hace más de dos décadas quedaran en el olvido.

 

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“Se dejaron contaminar las cuencas y fuentes de agua, se desarrollaron planes habitacionales donde no existe la medición ni cobros por consumo, lo que incentiva el despilfarro y mal uso y donde la cultura del agua no existe. En la Venezuela de Chávez y Maduro, los socios estratégicos se convirtieron en enemigos del servicio al desarrollar costosas obras que nunca entregaron bienestar a la sociedad”, asegura el estudio de los expertos de Transparencia Venezuela.

 

Por eso, sentencian que en la situación actual se está viviendo una verdadera implosión de los servicios públicos “y mientras este modelo continúe, no habrá forma posible de mejorar los servicios y dirigirnos al desarrollo”.

 

Son varios los problemas que enfrenta el servicio de acueducto, alcantarillado y saneamiento básico, pero entre los más serios están la falta de fuentes alternas, la mala gestión comercial y los bajos índices de cobranza “que permitan cubrir al menos el 70% de los costos operativos, incidiendo además en el buen uso del recurso y, por ende, cuidado del ambiente”.

 

En muchos casos, estos servicios públicos no son cobrados y en otros, las tarifas se mantienen congeladas, lo que repercute en la falta de recursos para invertir en la modernización de los sistemas. Pero no se cobra en muchos casos porque los servicios que presta el estado son muy deficientes. “El logro de metas en esta área requiere de tarifas adecuadas, catastros actualizados, sistemas de lectura y medición modernos y seguros y mucha cultura en la gestión de cobro, por lo que en ese camino es muy largo debido al abandono de estas prácticas por parte del Gobierno”, dicen los expertos de Transparencia Venezuela.

En el caso específico de la tarifa, al compararla con las que están vigentes en otros países de la región, encontraron que mientras el costo promedio del metro cubico es de 1 dólar, en Venezuela el costo medio de referencia es de 0,000036 de dólar.

 

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Un tema adicional tiene que ver con el manejo de las empresas de acueducto y alcantarillado del país, que siguen en manos del Estado y manejadas en buena medida por personas que no resultan idóneas. Particularmente en el caso del agua potable y saneamiento básico, también son los militares los que están al frente de su administración, lo que ha dificultado la llegada de verdaderos expertos a este sector, que permitan planear, modernizar, invertir y desarrollar planes acordes con el desarrollo del país.

 

Por eso, los investigadores concluyen que mientras el manejo de este servicio público se mantenga en manos de funcionarios que desconocen el tema, los venezolanos seguirán condenados a padecer los rigores de un sector en crisis.

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