| 10/30/2017 12:01:00 AM

Algunas enseñanzas de los TLC firmados

Se vuelve importante, no solo la cantidad, sino también la calidad de los Tratados de Libre Comercio firmados, sus implicaciones, la preparación que tuvimos para afrontarlos y los efectos reales que vienen ofreciendo y ofrecerán a la economía nacional.

Es claro que la competitividad de un país, actualmente, se ve impactada por todas las transacciones que surgen más allá de sus fronteras. Y medir los impactos que tiene esto es fundamental para determinar qué tan beneficiosas son realmente estas acciones y cómo afecta a la competitividad en los sectores productivos y empresariales locales.

Bajo este criterio, Colombia no sale bien librada. A mediados del mes pasado, la Contraloría General de la República emitió un informe sobre el desempeño que tienen actualmente los Tratados de Libre Comercio (TLC) firmados por Colombia con Estados Unidos y la Unión Europea. Infortunadamente, la auditoría reflejó aspectos graves como la falta de control y seguimiento en cuanto a productos que ingresan al país, y no concuerdan con las especificaciones técnicas acordadas en el acuerdo con Estados Unidos, la inexistencia de propuestas estratégicas para sacar provecho de los mismos, el estancamiento exportador de sectores como el minero-energético, entre otros aspectos.

Le puede interesar: Teletrabajo y home office: ganancias por lado y lado

Incluso, reveló que la Comisión de Libre Comercio, establecida en el TLC con Estados Unidos, no se reúne desde el año 2012. Por ende, no hay evidencia alguna de un seguimiento continuo a los compromisos adquiridos por ambos países, ni tampoco de las recomendaciones que se emitieron en aquella reunión. Además, se observó que el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo carece de robustos y dinámicos sistema de información que den cuenta de seguimientos a los TLC, bajo el uso de herramientas desplegadas de big data, dado el volumen de información que el comercio bilateral genera. Así, la rendición de cuentas se complica.

Ante un panorama en donde los propios empresarios y analistas no conocemos con total claridad sobre lo que sucede, vale la pena cuestionarse sobre qué beneficios y pérdidas dejan, entonces, los actuales TLC firmados. Infortunadamente más de la mitad dejan un déficit comercial, aspecto que profundiza el estado actual de nuestra balanza comercial y que no permite articular un fuerte eje exportador desde nuestra perspectiva de país productor de bienes y exportador de servicios.

En lo corrido del año, el tratado con México es el que más deja déficit a Colombia por un valor cercano a los US$1.090 millones, siguiéndole Estados Unidos y Alianza del Pacífico con US$877 millones y US$779 millones, respectivamente. No obstante, en total se calcula que el hueco comercial que dejan los ocho tratados que acumulan déficit es de US$4.220 millones aproximadamente.

Por su parte, y en contraste, el superávit más grande vino desde la Comunidad Andina de Naciones (CAN) obteniendo un total de USD$395 millones en los primeros seis meses del 2017. A esta le siguió el acuerdo con los países del Triángulo Norte (El Salvador, Honduras y Guatemala) con USD$184 millones. Infortunadamente, si comparamos con las cifras anteriores, los resultados mantienen una amplia brecha, fruto de la escasa fuerza exportadora que mantenemos en el país.

Y aunque la idea de estos tratados es que se dinamicen las exportaciones, en Colombia no se ven estos resultados por la baja competitividad que mantenemos en comparación a otros países. Por ende, nuestra oferta, muchas veces, no es comparable con la oferta internacional. Es necesario formar un aparato productivo que le apunte a la diversificación y a la búsqueda de mejorar las formas de hacer las cosas, para lo cual la tecnología es un factor indiscutiblemente necesario, sobre todo aprovechando las ventajas de la agroindustria, el fuerte capital humano, nuestra ubicación estratégica y el fortalecimiento de clústeres productivos que impacten en la inserción de cadenas de valor mundiales.

Debe reconocerse también que otro de los propósitos de los TLC es atraer inversión, aspecto en el que tampoco hemos tenido mucha suerte. En épocas de bonanza petrolera, la inversión llegaba en cuantiosas cantidades y se tenía unas reglas de juego mucho más claras para los inversionistas. Ahora, ya no hay sectores clave para el desarrollo para atraer potenciales inversiones que se traduzcan en nuevas operaciones con alta tecnología; lo que ha llegado mayoritariamente es inversión al comercio detallista.

Visite: Siga, siga… ¡Rusia con puestos!

Y aunque la minería y el petróleo son los que más incentivaron la desaceleración en la inversión extranjera, no son los únicos mercados afectados. Sectores como el eléctrico, transporte y servicios fueron algunos de los que más disminuyeron sus índices de inversión extranjera directa.

Hoy día, sigue el vacío de potenciar sectores estratégicos para atraer inversión y para desarrollar la movilidad en materia de exportaciones. En esto último, tenemos que afrontar problemas tales como el cumplimiento de las normas requeridas para exportación y los altos costos logísticos que mantienen a nuestras empresas, con una baja capacidad de llevar sus productos hacia más allá de nuestras fronteras. Aparte, lidiar con los cuellos de botella se vuelve vital para ser más competitivos.

Es claro reconocer las ventajas de tener varios acuerdos comerciales a nivel mundial que tienen efectos benéficos en materia comercial y económica, eso es evidente y no tiene discusión, siempre y cuando las condiciones de negociación hayan sido niveladas a ambos lados. La idea es que Colombia logre desarrollar mayores exportaciones que importaciones al dotar a nuestros sectores de todas las capacidades para que puedan prosperar con éxito. Allí, la participación de las empresas es y será un factor clave, dado que son actores que le pueden sacar el jugo a los tratados que, por ahora, se vaticinan como subestimados y con altas potencialidades.

Recomendado: ¿Cómo competimos? 

 

VIDEOS MÁS VISTOS

  • Cómo recibe Iván Duque la economía según el Banrep

    close
  • Conozca cómo se hace el cemento en Colombia

    close
  • “El talento es el que hace que las cosas ocurran”: presidente de Alpina

    close
  • ¿Cuáles son los retos de Colombia en educación?

    close
  • ¿Qué es la inflación y qué pasa en Venezuela?

    close
MÁS VIDEOS

EDICIÓN 548

PORTADA

Ranking de las empresas más innovadoras de Colombia en 2018

Ranking de las empresas colombianas más innovadoras según un estudio que lideran la Andi y la Revista Dinero. Encabezan las firmas industriales y de Medellín. Bogotá es la región con más compañías evaluadas.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en DINERO Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 548

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.