| 10/3/2015 5:00:00 AM

El multimillonario que renunció dos veces a su fortuna... y la recuperó

A los 16 años, David Spencer-Percival terminó el bachillerato con la idea de no seguir ninguna carrera universitaria: quería comerse el mundo. Trabajar y volverse millonario.

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BBC
Si aceleramos un poco el tiempo -digamos unos 30 años-, podemos decir que Spencer-Percival había logrado, de alguna manera, su cometido: creó dos empresas de reclutamiento de personal desde cero y en menos de un año las convirtió en compañías que facturaban millones de dólares.

La primera fue en el año 2000, cuando su carrera en reclutamiento comenzó. Por entonces, Spencer-Percival, quien cumplía 44, fundó la empresa Huntress y la convirtió en una compañía que factura US$150 millones al año.

Pero no solo eso cuentan sus 30 años de trabajo interrumpido: trabajó como diseñador del cantante británico Robbie Williams en su etapa en el quinteto juvenil Take That durante la década de los 90.

Emocionado y aterrado


Pero más allá de su éxito arrollador, unos diez años después este empresario renunció a su salario millonario y vendió todo, incluso su esplendorosa mansión del siglo XIX en el centro de Reino Unido, su colección de autos clásicos y obras de arte.

Todo eso para recaudar fondos y empezar un nuevo negocio.

Y así ocurrió: en 2010, inició Spencer Ogden, una empresa especializada en reclutamiento dentro del campo de la energía.

Cinco años más tarde, Spencer Ogden registra una facturación de US$150 millones, tiene oficinas alrededor del mundo y emplea a 400 personas fijas y 900 contratistas.

Vender todo y decirle no a su sueldo de US$530.000 al año fue algo "aterrado y emocionante" a la vez, según cuenta quien tomó precisamente esa decisión.

"Me convertí en un hombre exitoso bastante joven y compré 'juguetes' caros, pero realmente nunca me satisficieron. Me pasé un año en la casa de subastas Christie's comprando antigüedades y en una semana las vendí todas".

Reventado

Lo que para muchos hubiera sido paralizador, para Spencer-Percival fue una bocanada de aire fresco.

"Me sentí tan libre. Me permitió ser mucho más flexible. Cuando tienes tantas cosas es bastante difícil mirar hacia adelante. Con las casas antiguas y grandes, por ejemplo, siempre hay un problema con el patio o con el techo. Mi pobre mujer, ella acababa de terminar de adecuar el séptimo cuarto y enseguida la vendimos", añadió.

Pero aclaró que su esposa, Bonita, fue "grandiosa, ella pudo ver claramente que no era feliz".
Trabajando en Huntress, el directivo no había podido sacar vacaciones en siete años, aunque la compañía ganó "cada premio que había en Reino Unido".

"Estaba 'reventado', para ser muy honesto", explicó.

Libre de ataduras entonces, decidió ir a Estados Unidos con su esposa durante tres meses.
Pero no fue con los "oídos vacíos": el multimillonario Peter Ogden, el fundador de Computacenter, le había dicho que le gustaría hacer "nuevos negocios" con él.

No al fracaso

"Peter Ogden me llamó y me dijo 'Hagamos algo que yo te respaldo'. Entonces me fui sabiendo que había un plan de negocios. No tenía nada, solo una montaña de dinero en el banco", anotó.

Después de trabajar varios años en el negocio del reclutamiento sabía que había una brecha en el sector energético.

"Yo quería hacer la compañía dedicada a la energía renovable, pero ése no es un gran mercado. Entonces fue cuando decidí ir por todo el rubro: nuclear, gas, petróleo y eléctrico. Lo hicimos y fue fenomenal", dijo el emprendedor.

Spencer-Percivel reveló que no recibió un sueldo durante dos años porque podía "ser algo elevado" en los primeros pasos de una recién fundada compañía.

Pero a pesar de algunos problemas, él siempre tuvo confianza en que el negocio saldría adelante: "Tenía la firme convicción que iba a ser exitoso. No trabajo para fallar".

Explicó que esa confianza en sí mismo la heredó de su padre, quien trabajaba en el sector de los seguros.

Y dado que a la nueva compañía le fue tan bien, su vida ha "regresado a como era antes", con nuevos carros clásicos, casas en el exclusivo barrio londinense de Chelsea e Ibiza, en España.

Una chaqueta para Robbie

Pero el inicio no fue tan glamoroso como su epílogo. Después de dejar el colegio, Spencer-Percival quería mudarse a Londres, pero en el banco donde trabajaba no le autorizaban el traslado.

Un amigo le recomendó buscar por el lado de las oficinas de contratación de personal y al poco tiempo encontró lo que le gustaba.

"Entonces me metí en el negocio de la moda. Dejé todo, para el terror de mis padres. No pagaban muy bien, pero me vestía a la última moda y estaba en las mejores fiestas", recordó.

Ahí fue donde conoció a Bonita, su esposa, que en ese entonces trabajaba como estilista del grupo Take That.

"Él vino a la tienda donde trabajaba. Me dijo que una de las chaquetas le quedaría bien a Robin Williams -el integrante más popular de la banda- que si se la podía llevar. Le dije que sí", señaló.

Fue entonces cuando otro amigo le dijo que le iría bien en el campo de reclutamiento. Y el resto es historia.
"Ahora el siguiente paso es convertir esta empresa en una gran compañía y creo que me voy a pasar los siguientes tres años en duplicar el tamaño de esta firma", concluyó.

"Pienso que este mercado tiene mucho potencial".

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