| 2/5/2015 6:00:00 AM

De vuelta a casa

La subdirectora de Fedesarrollo es una de los profesionales que más veces ha ido y vuelto a este think tank, uno de los más importantes de América Latina. Su misión: ayudar a mantener el alto nivel investigativo de la entidad.

Natalia Salazar es una mujer poco predecible. Tras una exitosa carrera que la llevó a ser investigadora del Banco de la República y de Fedesarrollo; jefe de la División Monetaria y del Sector Financiero de Planeación Nacional, vicepresidente de Asobancaria y de Anif, y viceministra de Hacienda, esta economista se propuso sorprender a su familia cuando decidió que quería aprovechar su más reciente temporada en Washington para realizar una maestría en un área distinta a la economía.

“En periodismo”, les dijo a su esposo, el también economista Rodrigo Suescún, y a su hija de 16 años, Cecilia. Ambos, incrédulos, le preguntaron si estaba segura de que esa era la mejor área para ella, pues la veían más en temas como economía de la salud o en alguna otra ciencia social. Pero ella, resuelta, les respondió que ya todo estaba listo para comenzar a estudiar en la prestigiosa universidad de Georgetown.

Su decisión no fue el resultado de una decepción con la economía, ni de la necesidad de cambiar de área de trabajo. Por el contrario, explica, le gusta tanto su profesión que considera que con las habilidades del periodismo la puede volver más interesante. “Es que los economistas escribimos muy aburrido”, confiesa.

Admite, sin embargo, que en su casa quisiera poner el letrero de “no se aceptan más economistas”, pues considera que con ella y su esposo es suficiente, aunque no descarta que su hija les siga los pasos.

Pero, justo cuando estaba más encarretada con su magíster, le llegó una propuesta que no pudo rechazar, pues no solo implicaba su regreso a Colombia, sino a su casa en términos laborales: Fedesarrollo.

Le ofrecieron reemplazar a Juan Mauricio Ramírez en la subdirección de la entidad, un cargo que ya había ocupado, pero que aceptó porque le encanta la investigación y está convencida de que Fedesarrollo es el mejor lugar para hacerlo en el país. No en vano esta entidad, creada en los años 70, es hoy el octavo mejor centro de pensamiento de Centro y Suramérica, según el índice Global Go to Think Tank, que realiza la Universidad de Pennsylvania.

“Esta es una entidad pequeña, lo que la hace agradable para trabajar, pero además tiene una relevancia increíble, sin filiación política y durante todo este tiempo ha protegido su independencia”, asegura esta economista de la Universidad de los Andes.

Aclara que aunque los investigadores de Fedesarrollo –cuenta con 10 que son senior y entre ellos hay varios exministros de Hacienda– no emprenden una investigación sobre un tema por decisión propia, sino que el trabajo es motivado por los clientes que les pagan para hacerlo; la condición es que todos los resultados de sus estudios sean públicos. Los dan a conocer a través de comunicados, foros y ruedas de prensa, así la conclusión no le guste a quien pagó la investigación.

“Esa es la garantía de nuestra independencia y creo que uno de los factores que nos ayudó a ubicarnos bien en el índice internacional, donde fueron evaluados 2.700 centros de investigación”, sostiene Natalia, quizás una de las economistas que más ha reincidido en Fedesarrollo.

Allí llegó luego de haber salido de su primer trabajo en el Banco de la República, donde conoció a su esposo, pues las normas del banco en ese momento impedían que laboraran parejas. En el think tank comenzó haciendo un estudio con Eduardo Lora, que buscaba determinar la posibilidad de que en el país se repitiera una crisis bancaria como la de los años 80.

Su primera temporada en Fedesarrollo fue de cinco años. Después trabajó en Planeación, Asobancaria y Anif y regresó al centro de estudios, esta vez como investigadora asociada, durante dos años. Llegó al Ministerio de Hacienda, cuando el jefe de esa cartera era Óscar Iván Zuluaga y al terminar el periodo del futuro candidato presidencial, regresó a Fedesarrollo como subdirectora. Curiosamente su reemplazo en el Viceministerio de Hacienda fue su esposo.

En 2012, Suescún dejó el cargo de Viceministro para irse a trabajar con el Banco Mundial en Washington, lo que motivó el retiro de Natalia de Fedesarrollo y su oportunidad para estudiar periodismo. Ahora, le llegó el momento de regresar a casa.

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