| 3/1/2018 12:01:00 AM

Vicepresidente Naranjo explica cómo recibe Colombia su dividendo de la paz

El vicepresidente Óscar Naranjo explica cuáles son los beneficios que la paz está ofreciendo ya a los empresarios. Agita el debate sobre temas clave como la delincuencia juvenil y el narcotráfico.

Son muchas las preguntas que tienen los empresarios colombianos acerca del futuro del país en medio del posconflicto. Nadie más idóneo para responder a esas dudas que el hoy vicepresidente de la República, Óscar Naranjo, quien es el responsable de implementar los acuerdos de paz, fortalecer la estrategia para la sustitución de cultivos ilícitos y la lucha contra las bandas criminales y mejorar la seguridad ciudadana. Durante un extenso diálogo con Dinero, Naranjo explicó temas sensibles, como el futuro de la propiedad de la tierra en las zonas de posconflicto.

También habló de los efectos nocivos del narcotráfico en Colombia y de la necesidad de hacer un análisis sobre los proveedores de ácidos e insumos para la producción de drogas ilícitas.

Según las autoridades, Colombia produjo el año pasado unas 860 toneladas métricas de narcóticos y de ese total se habrían incautado unas 417 toneladas. Esas más de 400 toneladas que salen de Colombia se pueden convertir en 600 toneladas en las calles de otros mercados, una vez los traficantes terminen de degradar su pureza. Ese es un mercado billonario.

En ese frente, Naranjo fue claro al afirmar que la política de reducción de cultivos no dará resultados a corto plazo.

Recomendado: Cinco libros que analizan la inseguridad ciudadana

Además mencionó detalles sobre la nueva etapa que se inicia 15 meses después de suscrito el acuerdo con las Farc, en donde los empresarios e inversionistas serán protagonistas.

La creciente tendencia de la ciudadanía a armarse, el problema carcelario y las nuevas posibilidades de la paz forman parte de la agenda en este diálogo. Todos estos temas conforman parte de la preocupación actual de los empresarios. Estas son las respuestas de Naranjo.

¿Cuál es la estrategia actual frente al tema de las drogas?

Hubo un crecimiento en las áreas sembradas. Sin embargo, hay una respuesta estratégica y por primera vez en 35 años de cultivos tenemos la oportunidad de cambiar la lógica para dar respuesta al campesino en el tema de la resiembra.

Desde 1999 hasta 2015, cuando la meta era erradicar 140.000 hectáreas (ha), se fumigaron 1,8 millones de ha. Significa que se tenía una capacidad de resiembra enorme.

El Gobierno ha suscrito acuerdos colectivos de sustitución con 123.000 familias y ya hemos sustituido 16.000 ha. Eso debería cambiar la tendencia de los últimos años, pero no va a haber resultados maravillosos en este primer año porque es un proceso secuencial, largo y demorado.

Usted es un experto en temas de narcotráfico, ¿cuáles pueden ser las salidas a este problema?

Allí hay una discusión de fondo. La tragedia por los opiáceos en Estados Unidos dejó 65.000 muertos el año pasado. Allí se cuentan las drogas legales, las naturales y las drogas sintéticas ilegales. Creo que el mundo está inmovilizado para dar un paso hacia adelante.

También hay una discusión fuerte sobre el lavado de activos e igualmente sobre dónde están las utilidades del narcotráfico. Si el negocio es tan monumental, dónde están las utilidades; yo podría decir que no están en Colombia, puedo asegurarlo.

Puede interesarle: Las heridas ocultas tras la fachada de país próspero y estable de Costa Rica

Son cifras descomunales. Ahora bien, ¿dónde está el tema de los precursores? Colombia no produciría un solo gramo de coca si no fuera por los ácidos que se requieren en los laboratorios. ¿De dónde sacan los ácidos?, son muchas toneladas.

También hay que mirar otras variables. Sobre todo la de las drogas y la violencia. Había menos droga en la época de Pablo Escobar cuando había más violencia. Eso sin dejar de lado el componente fiscal para combatir las drogas, ese esfuerzo es grande y en ese aspecto nosotros no dependemos de la comunidad internacional.

¿Cuánto puede ser ese esfuerzo en dinero?

Hace poco me dieron una cifra para exponerla en una asamblea de drogas que se llevará a cabo el 14 de marzo en Viena (Austria). En los últimos años se han destinado unos US$12.000 millones en este frente.

Hablemos ahora de los atentados recientes a la infraestructura petrolera...

Hay una afectación. Sin embargo, hoy diría que estamos un poco por debajo del promedio histórico de ataques a los poliductos. Hablo de la frecuencia con que se hacen, los barriles que se derraman y la capacidad de respuesta en la reparación. En esos tres aspectos hemos mejorado con respecto a las cifras que se veían en 2013.

Sin embargo la violencia preocupa porque espanta la inversión. ¿Cómo arreglar ese tema?

El Gobierno partió de la premisa de que lo ideal era tener paz total. Eso significaba acuerdos con las Farc, ELN y el desmantelamiento de las bandas criminales. Por eso hoy se mantiene abierta la mesa con el ELN.

La opción real es producir un desescalamiento del conflicto con el ELN, pero ellos tienen que ser coherentes.

Lea también: EE.UU crea ranking de países en nuevo sistema de advertencia para viajeros

Es necesario que el ELN abandone la violencia. Resulta preocupante la campaña para asesinar líderes sociales reincorporados de las Farc, esa sí es la mayor incoherencia que puede haber.

Otro tema que preocupa a es la seguridad ciudadana. ¿Qué pasa en ese frente?

Es necesario salir de la discusión de si se trata de percepción o inseguridad real. La seguridad es una sola y esa dicotomía hay que acabarla. Si hay mala percepción, la seguridad está mal, algo está pasando aunque el delito esté bajo.

Segundo, hay que salir del discurso de que la policía captura y los jueces después sueltan a los delincuentes, porque se crea un clima de desconfianza en la institucionalidad. Eso está llevando al linchamiento público del delincuente. Es un discurso que genera más violencia.

Así mismo, hay que volver a responsabilizar a los alcaldes con el tema de la seguridad ciudadana. El alcalde debe asumir más control en los procesos de seguridad.

También hay que ver dónde se está originando la cantera del delito urbano. Y eso se llama delincuencia juvenil, que no está siendo atendida.

Foto: La seguridad urbana es uno de los grandes retos que tendrá que enfrentar el próximo gobierno.

Si no se contiene la delincuencia juvenil vamos a tener un proceso de crecimiento del crimen. Basta con preguntar ¿cuántos centros de infractores para menores funcionan? ¡Ninguno! No tenemos un sistema de tratamiento al infractor menor. ¿Por qué? porque el ICBF lo que hace es contratar a un tercero para el tratamiento de esos menores: por un lado, lo hace con curas; por otro, con una ONG o con monjas, eso no sirve para nada.

Recomendado: ¡Pilas! Los robos se incrementan en un 35% por temporada navideña

En todo el mundo hay delincuencia y la hay desde Caín y Abel. El tema es que debe tender a ser menos violenta.

Entre otras cosas, hay violencia porque la circulación de armas legales e ilegales en Colombia es demasiado alta. Yo creo que nosotros tendríamos que ir a un proceso de desarme de la población. Y si no, va a haber violencia.

Hay un dato intersante. En 2017 la Policía incautó 23.000 armas de fuego ilegales, eso es tres veces más de lo que entregó las Farc, después de todo ese debate (del acuerdo).

En cuanto a armas blancas fueron como 750.000, todo mundo quiere ir con un cuchillo por la calle.

¿Cómo se haría ese desarme?

Cambiando la ley. Hay una visión histórica que los ciudadanos tienen que estar armados. Colombia permite la tenencia (arma en el domicilio) y posesión (por la calle). Yo terminaría con la posesión. Desarmar a la población es una prioridad.

Si un inversionista se va hoy para los Llanos, ¿qué condiciones de seguridad va a encontrar?

En la peor época del conflicto colombiano, con el mayor número de violencia y secuestrados, hubo un empresariado que se arriesgó para generar riqueza. Hoy ya no están todos esos riesgos, pero tampoco han desaparecido en su totalidad. Lo claro es que hay mejores condiciones objetivas para ir a esos territorios a hacer inversión.

Ahora bien, el efecto que produce el proceso de paz con las Farc es que por lo menos 7 millones de colombianos, que han estado confinados a unos territorios y a no tener acceso a bienes y servicios, se han convertido en una masa crítica para generar procesos empresariales.

Uno puede ampliar ese circuito a 12 millones de colombianos, teniendo en cuenta las áreas rurales que resultan beneficiadas por el posconflicto.

¿Cómo van las obras por impuestos?

El Gobierno está creando condiciones para consolidar la paz; hay que hablar de las Zomac, las obras por impuestos y la recuperación del agro.

Lea también: Superindustria ratifica sanciones al cartel de la Seguridad Privada

Hay unos 225 proyectos de Zomac identificados, estos se dividen en eléctrico, vial, acueductos y alcantarillado, comunicación y electrificación. Estuve hace unos días en Putumayo, específicamente en Villa Garzón. Siempre que llego a un sitio pregunto cuántos homicidios hubo. En este caso el alcalde me dijo que hace unos años había entre 100 y 120 muertos al año y que el año pasado solo uno. Me dijo: “estoy listo para hacer lo que quiera, tráigame empresarios”.

Si el empresario se sale de la lógica nacional sobre conflicto y paz y va al territorio, encuentra que hay condiciones.

¿Hay otros ejemplos de ese tipo? ¿Qué pasa en el Catatumbo?

Hay varios casos. Veo cosas que se están dando, desde La Uribe a Tumaco, donde está llegando inversión. En el caso del Catatumbo, trajimos a Bogotá hace unos días a 15 alcaldes para una rueda de negocios y el desarrollo de proyectos. Se fueron felices porque hay mucho potencial.

Los empresarios también están pendientes de las regulaciones en el tema de tierras. ¿Cómo va?

Cada vez se cae más el rumor en el sentido que el acuerdo (con las Farc) iba hacia un modelo socialista de tenencia de la tierra. Ese mito se cayó.

La Ley de Tierras, como está proyectada, lo que hará será afianzar las líneas rojas en un estado social de derecho democrático. La tenencia es sagrada y hay compatibilidad entre la tenencia campesina y la agroindustrial.

En cuanto a las Zidres, está por expedirse un Conpes para dar más claridad frente a ese tema.

Puede interesarle: Pese a frenazo de minas e hidrocarburos, seguridad privada espera crecer 8,3%

Yo veo que hay empresarios que esperan las elecciones. Creo que competitivamente están perdiendo tiempo. Si yo fuera empresario, lo que estaba era visitando las regiones para ver qué hace uno. Por ejemplo, hay un incentivo tributario para construir hoteles en poblaciones de menos de 200.000 habitantes.

Se viene hablando de recursos importantes para el posconflicto, ¿Eso está garantizado?

El proceso de paz tuvo primero una discusión política, luego vino la jurídica y ahora viene la económica, que es enorme. Hemos avanzado en las dos primeras de manera suficiente, llegó la hora de la discusión económica para poner en marcha eso. Más si se tiene en cuenta que alrededor de la paz se construyó un plan de implementación a 15 años con recursos por $129 billones. Se trata de un plan de desarrollo de mediano y largo plazo.

En este caso, las aristas para la participación empresarial son enormes, teniendo en cuenta que hay una visión de transformación del territorio rural y acuérdese que se fue el germen de los conflictos en Colombia.

Es necesario cerrar la brecha de inequidad entre el mundo rural y el urbano y al mismo tiempo descentralizar la empresa y la generación de riqueza.

¿Cuál es su opinión con el tema de los activos no declarados por las Farc?

Si hay un miembro de las Farc que de manera clandestina e ilegal está violando el acuerdo porque se mantiene en una línea de testaferrato, pues a ese señor hay que judicializarlo.

Eso sí, no se puede producir una generalización con todas las Farc, pero los que estén implicados perderían los beneficios y quedarían expulsados de la Justicia Especial de Paz (JEP).

¿Cómo está el tema de la presencia del Estado en los municipios afectados por el conflicto?

Hay tres tipos de categorías para esos municipios. El primero es donde hay violencia pero no hay un actor criminal dominante; es decir, hay varios. El segundo caso es donde hay actores dominantes como el Clan del Golfo, el ELN y las Farc. Y, por último, las poblaciones donde el actor era las Farc.

Con el Plan Horus hemos llegado a 600 veredas de esos municipios con presencia permanente de la Fuerza Pública. Donde el actor principal era las Farc ha sido más fácil restablecer el orden.

Puede interesarle: Autoridades colombianas extraditan a EE.UU al "Pablo Escobar" de Ecuador

En resumen, tenemos 43 municipios priorizados para disminuir la violencia. De esos, 21 ya tienen una reducción como resultado del Plan Horus.

Foto: El vicepresidente Naranjo hizo un llamado para que no se haga justicia por cuenta propia. El discurso debe cambiar.

También es necesario llevar más justicia a los territorios. Es clave llevar unos 3.000 inspectores de Policía a esas áreas para que tomen decisiones y resuelvan los casos de las comunidades. Una manera de acabar con el crimen organizado es la bancarización, esa es mi hipótesis. El mundo informal se acerca al mundo ilegal y el mundo ilegal al mundo criminal. Cuando tiene mucha informalidad la posibilidad que le contamine de ilegalidad es altísima. ¿Cómo se combate eso? Con bancarización.

¿Hay una política interna contra las drogas?

Tenemos un déficit de prevención y política de drogas. Nuestra energía institucional se centró en la lucha contra los carteles y la exportación. Creo que tenemos un problema de consumo grande y no hay respuestas a la población.

¿Existe la posibilidad de echar para atrás el acuerdo con las Farc?

Los colombianos son más inflexibles frente a la violencia. En mi época de director de la Policía enterraba entre 300 y 400 policías al año. Nunca vi una reacción como la que se produjo hace unos días en Barranquilla con la muerte de 6 policias. Ese sentimiento de no volver a la guerra no lo puede desconocer ningún político.

Tampoco creo que haya una reversión debido a las seguridades jurídicas que tiene el acuerdo. No se trata de un acuerdo impuesto desde el Ejecutivo de manera arbitraria.

Los avances y retos

¿Cómo va el tema de seguridad en el país?

Tenemos la cifra de homicidios más baja de los últimos 42 años. Pasamos de tener 29.000 casos en 2002 a tener el año pasado 12.000. Nuestra tasa por cada 100.000 habitantes está en 24, eso nos pone a dos puntos de ser incorporados en un rango de ‘normalidad de violencia’.

Lea también: Fiscalía halló bienes sin declarar de las FARC valorados en $1,3 billones

En secuestros llegamos a tener 3.800 casos denunciados en 2001 y el año pasado terminamos con cerca de 200. La vida y la libertad están más protegidas.Cayó el hurto de carros entre 2010 y 2017.¿Y los celulares?Es el objeto de mayor apetito en el mercado criminal. Ha hecho agua el sistema de justicia contra el delito común. Aquí llamamos a eso ‘delito menor’ durante muchos años. Hay un agujero en todos los términos que tenemos que superar.

¿Y el tema carcelario?

Hoy tenemos el mayor número de presos en la historia de Colombia, cerca de 163.000 internos. También tenemos la mayor reincidencia: 65%.Yo creo que el sistema carcelario fracasó. Si no se es capaz de resocializar a nadie para que salga de la cárcel y no delinca, usted lo que tiene son universidades del delito.

EDICIÓN 544

PORTADA

5.000 empresas: Dos décadas de evolución empresarial

Hace 25 años nació Dinero y para esta edición hemos querido traer no solo 25 historias empresariales que ejemplifiquen las transformaciones que han tenido las compañías en Colombia –a través de 5 grupos–, sino también la evolución del ranking en estos últimos años.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en DINERO Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 544

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.