| 5/24/2018 12:01:00 AM

¿Qué impactos tendrá el accidente de Hidroituango en Colombia?

La emergencia de Hidroituango replantearía la estrategia del Gobierno en las subastas de energía y los planes de crecimiento de EPM.

Al cierre de esta edición, cientos de trabajadores de Hidroituango –el proyecto individual de infraestructura más grande del país– trabajaban a marchas forzadas para terminar la presa y llevarla a su nivel más alto para que las aguas del río Cauca logren ser evacuadas por el vertedero de la obra y la tensión generada por la emergencia logre reducirse.

Este es uno de los más recientes capítulos de la emergencia que vive el proyecto, originada hace varias semanas por el derrumbe de los túneles de desviación de las aguas del río Cauca que obligaron a Empresas Públicas de Medellín (EPM) a inundar la casa de máquinas –con equipos ya instalados– para evacuar las aguas y quitarle presión a la presa.

Las alarmas están encendidas porque el peor escenario es que la presa falle, situación que generaría una catástrofe de enormes proporciones, pues afectaría a cientos de miles de personas en las poblaciones aguas abajo del embalse.

La emergencia ha desencadenado distintos interrogantes, no solo en lo relacionado con el futuro del proyecto –cuya inversión se acerca a los $12 billones– sino sobre el sector eléctrico y los planes de EPM, una de las empresas más grandes y reconocidas en el país.

La empresa

Para EPM, la prioridad en el manejo de esta crisis ha sido la preservación de las vidas humanas y se ha destacado al poner a andar –junto con las autoridades nacionales y locales– todos los protocolos para cumplir este objetivo.

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Pero una vez pase la crisis –y ojalá sea pronto y sin afectaciones adicionales ni pérdidas de vidas–, EPM y las autoridades tendrán que determinar qué falló, si fue una circunstancia natural y definir si hubo o no responsabilidades. De hecho, en medio de la emergencia, Néstor Humberto Martínez, fiscal general de la Nación, anunció investigaciones sobre posibles sobornos en la contratación de la construcción de Hidroituango.

Mientras estos procesos se surten, también será necesario analizar el impacto en las finanzas de EPM y si la llevará a replantear su estrategia de crecimiento.

Después de la emergencia se conoció que el consorcio constructor –conformado por Camargo Correa, Conconcreto y Coninsa Ramón H.– está amparado por una póliza Todo Riesgo Construcción tomada por EPM, cuyo valor asciende a US$2.550 millones para cubrir daños materiales. La póliza del seguro de EPM incluye US$628 millones para cubrir el lucro cesante de la primera fase del proyecto (1.200 MW) y US$248 millones para cubrir la segunda (otros 1.200 MW).

Para Davivienda Corredores, desde la perspectiva de flujo de caja y cobertura de intereses, EPM cuenta con una posición sólida y una generación de flujo de caja operacional de $3,6 billones en los últimos 12 meses a marzo de 2018. Desde 2013, su capex ha sido alto por la construcción de Hidroituango y ha alcanzado en promedio 26,6% de los ingresos en los últimos 5 años, frente a un promedio de 17% de 2010 a 2012.

En una teleconferencia, EPM advirtió que a nivel de grupo cuenta con una caja total de $1,4 billones y con líneas de crédito disponibles por US$1.200 millones para atender sus obligaciones financieras.

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Sin embargo, para EPM la crisis podría llevarla a replantear sus metas. Una de sus megas –el objetivo durante un periodo determinado– es alcanzar en 2025 un Ebitda de $12,6 billones. Para 2017, esta cifra fue de $4,7 billones, lo que significa que para los próximos 8 años tendría que incorporar $8 billones nuevos en este indicador.

Para hacerlo, el crecimiento orgánico del Grupo le daría unos $4 billones, en los que están incluidos los ingresos por parte de nuevos grandes proyectos, como la planta de tratamiento de aguas y la entrada en operación de Hidroituango que estaba prevista para finales de este año.

El otro camino para llegar a esa mega era la compra de activos en operación y por eso el interés de EPM de participar en la venta de Gas Natural en el que iba a competir con Brookfield. Sin embargo, la crisis estalló en pleno proceso de la Oferta Pública de Adquisición (OPA) y EPM decidió mantenerse al margen.

También será necesario evaluar cómo quedaría su nivel de endeudamiento, EPM tiene un covenant de 3,5 veces de deuda/Ebitda y, aunque al cierre del primer trimestre lo mantenía controlado en 3,3, es muy posible que el indicador se afecte por el impacto de Hidroituango. Fitch colocó la calificación de largo plazo de EPM en “observación negativa desde una perspectiva estable” que refleja la probabilidad de mayores retrasos en la construcción del proyecto, “lo cual probablemente aumentará la presión sobre la estructura de capital de EPM de manera sostenida”.

Para EPM el impacto en los resultados financieros se daría en 2019 hacia adelante y no este año, por ingresos no recibidos, deterioro de activos, multas o garantías y pérdidas potenciales por compra de energía vendida y no generada por el proyecto.

Para el sector

La crisis también podría alterar los planes en el sector eléctrico, porque coincide con la decisión del Gobierno, a través de un decreto, de aumentar la participación en la matriz energética de proyectos de generación de energía renovable no convencional.

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El decreto abrió el debate: mientras los renovables no convencionales argumentaban mayor competencia, estabilidad en los precios y diversificación; para los establecidos Colombia tiene una matriz ‘limpia’ y se puede correr el riesgo de una sobreinstalación en la capacidad de generación. Además, establecen que los renovables no convencionales por su intermitencia no dan firmeza al sistema y se requieren plantas de respaldo.

Ahora, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) y la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme) tendrán que evaluar la posibilidad de una nueva subasta de energía para garantizar la energía en firme hacia el futuro, a raíz del retraso que podría tener Hidroituango y de las necesidades de energía del país en el mediano plazo.

Pero también hay un impacto a nivel de infraestructura. Las preocupaciones ante las dificultades que ha tenido la ingeniería en Colombia en los últimos meses no solo empiezan a ser más recurrentes sino que aumentan la percepción de riesgo que están viendo los financiadores –en especial, los locales– en los proyectos viales o energéticos.

El impacto de la emergencia en Hidroituango aún está por definirse y esperamos que esta crisis se pueda superar con el menor impacto posible.

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