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| 8/16/2018 12:01:00 AM

¿Llegó la revancha para Alberto Carrasquilla?

Al Ministro de Hacienda se le hundió una reforma tributaria en 2004. La que está a punto de presentar al país tendrá que defenderla con los mismos argumentos de entonces. ¿Logrará convencer esta vez?

Que la historia se repite no es un principio cualquiera. La evidencia empírica muestra cómo las sociedades giran permanentemente en torno a hechos similares o, inclusive, iguales.

Tal vez eso es lo que está a punto de enfrentar el nuevo ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, porque él está a punto de presentar ante el Congreso una reforma tributaria cuyos fundamentos son muy parecidos a los que esgrimió en 2004 para justificar un proyecto que terminó siendo un fracaso y hundido en el Legislativo.

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El asunto no es que Carrasquilla insista en los mismos argumentos: sí lo es que siempre ha tenido la razón en materia de impuestos. Dos años después de ese fracaso, en 2006, Carrasquilla intentó de nuevo ante el Congreso con una reforma que él consideraba estructural. Los senadores y representantes se la aprobaron, pero peluqueada. Entonces, ante las preguntas de los periodistas sobre la decisión, respondió: “Mucha gente en este país perdió autoridad moral para ponerse a decir que el estatuto tributario es muy complejo. El régimen de impuestos que tenemos hoy es el que le gusta a esta democracia representativa”. Esta frase era producto de una enorme frustración: luego de proponer una reforma que beneficiara a todos, la norma terminó en 2006 favoreciendo a las personas de salarios altos, las empresas que tenían exenciones y a los ricos que seguían sin pagar el IVA por los productos que compran en sus supermercados.

Así que ‘representatividad’ es la meta en este nuevo afán de reforma para el actual sistema tributario colombiano. El país ha convertido su ley de impuestos en una colcha de retazos producto de medidas que buscan beneficiar a sectores específicos; en muchos casos, estas mismas normas lo que hacen es generar inequidad, como las famosas exclusiones y exenciones en IVA que están allí para impedir un golpe a las clases de menor ingreso, pero que terminan beneficiando mayoritariamente a las de mayores ingresos.

Así que la cruzada por reformar el estatuto tributario es más que necesaria, porque si algo ha pasado en los últimos 20 años es que este país cambió y para bien; Carrasquilla lo tiene claro. Así que es necesario sentarse a pensar tal y como lo propone él, cuál es el régimen tributario que nos representa hoy.

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Las primeras puntadas

Durante su rueda de prensa el Ministro expuso las primeras ideas que guiarán esta tarea.

Primero, el alto funcionario tiene claro que el sistema tributario es “agresivo con las empresas formales”. Esa ha sido una queja de los empresarios que tienen la esperanza de que en renta se les reduzca la carga. Hoy, la mayor parte del recaudo por esta vía se concentra en algo más de 3.200 empresas y, para las más pequeñas, la carga tributaria es realmente un problema. Por eso el Ministro dijo que van a mirar las dificultades ese impuesto para las empresas desde una perspectiva más amplia que la simple tarifa, por ejemplo con medidas que permitan el descuento del pago de tributos locales como el de Industria y Comercio (ICA).

La que va a resultar muy polémica es su propuesta en IVA. La idea es la misma de la frustrada reforma de 2004: gravar un número mayor de productos, pues las exenciones y exclusiones tienen un impacto fiscal billonario y se podría compensar el impacto sobre las clases menos favorecidas mediante un mecanismo de devolución.

El problema en la propuesta de 2004, según lo analizó Fedesarrollo, fue que el Congreso no quiso meterse con las regresivas exenciones en renta. Así, cuando el país conoció la ponencia de la reforma, la opinión pública se enfureció y le retiró el respaldo a la iniciativa, porque implicaba gravar más productos con IVA, pero mantener exenciones a sectores específicos.

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Es aquí donde la historia parece repetirse. En la primera rueda de prensa de su administración, Carrasquilla afirmó que en el IVA “es donde están las mayores exenciones de nuestro sistema tributario, que son del orden de $40 billones. La razón es que se considera que los componentes de cierta parte del consumo nacional deberían pagar un IVA de 0%, por su regresividad. Ese es un argumento completamente serio: la población más pobre de nuestro país no debería estar sujeta al pago de esos impuestos”.

¿Cuál es la solución? El propio Carrasquilla explicó: “como en Colombia hemos avanzado en tener un censo de la pobreza, mucho mejor que el de la mayoría de países, y tenemos una idea acerca de quiénes son y dónde está la población pobre, podemos con ese conocimiento y los desarrollos tecnológicos actuales hacer esas transferencias de forma muy eficiente y rápida, asegurándonos de que ese componente de regresividad tributaria que tiene el IVA sea revertido por completo”.

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Desde esta perspectiva –la de las líneas generales de la nueva reforma tributaria– es claro que el nuevo Ministro busca una reforma estructural que refleje las nuevas condiciones de la economía colombiana logrando que más personas aporten a través de los impuestos, y consolidando mecanismos de compensación para las clases menos favorecidas. Durante el debate legislativo quedará en claro si el Congreso está a la altura de este desafío o si, por el contrario, persistirá en seguir haciendo populismo con el estatuto tributario. De lograrlo, Carrasquilla habrá tenido su merecida revancha.

EDICIÓN 562

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