| 3/7/2019 12:01:00 AM

PIB de 2018 creció sin sorpresas

Los resultados del comportamiento de la economía en 2018 estuvieron dentro de lo esperado por analistas. Para 2019 hay que estar atentos.

Tal vez las únicas sorpresas que quedaron después de conocerse los datos de crecimiento de la economía en 2018 –que fue de 2,7% y dentro de lo esperado por el mercado estuvieron relacionadas con un desafortunado anuncio del presidente Iván Duque y el ajuste de la cifra de 2017.

Hace unos días, en su viaje a Estados Unidos, el Jefe de Estado había señalado que el crecimiento del cuarto trimestre de la economía el año pasado se habría acercado a 3,4% y fue de 2,8%.

Pero la segunda sorpresa fue mayor: al conocerse el resultado de 2018, el Dane informó que revisó a la baja el comportamiento de la economía en 2017. Según la entidad, la economía se aceleró solo 1,4%, cuando el resultado inicial para ese año había sido 1,8%. La revisión provino de los sectores de la minería y el financiero que implicaron, en el PIB por demanda, una reducción de la inversión fija.

Aunque estos dos hechos han generado inquietud, los resultados de 2018, estuvieron dentro de las expectativas: 2,8% de crecimiento en el último trimestre y 2,7% a lo largo de todo el año. Según el BBVA, la inversión fue el componente del PIB que más aceleró entre 2017 y 2018. Lo hizo en parte por el efecto base estadístico más favorable luego de la revisión de 2017, pero también por la recuperación del sector de la construcción, más marcada al final del año, con un crecimiento de 4% en el último trimestre. De hecho este impulso, le permitió cerrar el año con un crecimiento de 0,3% positivo.

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Las actividades económicas que más contribuyeron a la dinámica de crecimiento a lo largo de 2018, fueron administración pública y defensa, planes de seguridad social de afiliación obligatoria, educación, actividades de atención de la salud humana y servicios sociales que creció 4,1%; comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores y motocicletas; transporte y almacenamiento; alojamiento y servicios de comida, que tuvo un incremento de 3,1%, y las actividades profesionales, científicas y técnicas; actividades de servicios administrativos y de apoyo que crecieron 5%.

El comercio impulsó el consumo de los hogares.

Solo el sector de explotación de minas y canteras registró un crecimiento negativo, con -0,8% en 2018 y -0,1% en el último trimestre.

El análisis

Para Daniel Velandia, jefe de estudios económicos de Credicorp, la cifra de crecimiento del año pasado “fue un buen dato. Se está empezando a materializar la llegada de Duque a la Presidencia y el último trimestre se ve más fuerte en los resultados. El balance es al alza. Para este año, nuestra estimación es 3,3%, pero en los próximos días vamos a actualizarla y no descarto que se revise con un sesgo al alza”, dice.

En general, las expectativas de crecimiento para este año están por encima de 3% y la más optimista es la del Gobierno que la ha calculado en 3,6%. De hecho, uno de los grandes impulsores ha sido el sector público. Se espera que este año, en el que terminan los mandatos regionales, el desarrollo de proyectos jalone el crecimiento.

El sector financiero ha dado señales interesantes en los últimos meses. Según cálculos de la Superintendencia Financiera, el país llevaba cerca de 20 meses en que la cartera comercial tenía una tasa real de crecimiento negativo. Ya por primera vez, en casi dos años se acerca a cero y muestra una tendencia ascendente. Esto representa un mejor apetito de los empresarios para tomar crédito y ha aumentado la demanda.

Para Camilo Herrera, presidente de la junta directiva de la consultora Raddar, el crecimiento de 2,7% de la economía en 2018, era predecible. Pero tiene gratas sorpresas: los resultados del comercio al por mayor y al por menor, que aunque agrupa otros subsectores, crece al 3,1% –todo indica que el consumo final fue uno de los motores más importantes que jalonó la economía–; “la industria comienza a crecer y es una buena noticia” y la llamativa recuperación de la construcción, que ya dejó de decrecer. 

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Agro, Industria y Construcción crecen; son grandes generadores de empleo y eso es positivo. Pero esto riñe con los datos de la encuesta de desempleo y creo que enero es un mes con un ruido muy grande porque mucha gente sale a buscar empleo, y si se suma a los venezolanos que han llegado al país, el número aumenta. Esa cifra hay que verla desde febrero, cuando normalmente se ajusta”, dice Herrera.

Las remesas también despiertan expectativas. El año pasado llegaron a $18,8 billones, que impulsaron el gasto de los hogares y fueron un motor importante de crecimiento.

Aunque el agro creció 2%, preocupan el desempleo rural y la baja rentabilidad.

Uno de los resultados más relevantes es el papel del gasto público en el crecimiento de la economía. A pesar de su importancia, la pregunta es si en medio del apretón fiscal, será sostenible.

“Preocupa que el Estado sigue siendo muy importante en el crecimiento y se esperaría que, con bajas tasas de interés y con la reforma tributaria, las empresas le apuesten más al crecimiento. Hay que hacer inversión y es el momento en que el sector privado tome la batuta del crecimiento”, dice un analista.

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La economia en 2018 creció casi el doble frente a 2017 y muchos esperan que este año siga la tendencia al alza. Pero aún no es suficiente para transformar el país y convertirlo en un referente regional. Hay un gran trabajo pendiente.

Alertas

Las amenazas en materia de crecimiento corren por varios frentes: el primero, Venezuela, pues cualquier situación que pase en el vecino país, para bien o para mal, impactará el comportamiento de la economía en Colombia. “El crecimiento para este año puede estar entre 3,2% y 3,5%, pero con un asterisco grandísimo: que a Venezuela no le pasa nada”, dice Camilo Herrera, de Raddar.

El comportamiento de la industria cambió la tendencia.

La segunda amenaza es que las regiones no logren ejecutar el gasto requerido. Por ejemplo, está por verse el impacto de la crisis de Hidroituango en el comportamiento de los proyectos en Medellín, y en Bogotá, que tiene centenares de frentes y planes de inversión por más de $40 billones. Se espera que muchos de esas obras avancen y no tengan inconvenientes. La tercera amenaza para el país y para el planeta está en la expectativa de lo que pase con la guerra comercial entre Estados Unidos y China. A esto se suma el comportamiento del petróleo: las esperanzas están puestas en que el precio no caiga demasiado.

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