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| 7/19/2018 12:01:00 AM

Cuánto costaría sacar el tesoro del galeón San José

La vicepresidente de la República, Marta Lucía Ramírez, anunció que continuará con la APP para recuperar el galeón San José. Esa será una de las tareas más desafiantes de este gobierno. En este artículo publicado en nuestra edición impresa se cuenta cómo van los planes y qué tecnología se usaría para poner a flote este tesoro valorado en US$330 millones. Texto actualizado.

La ida a pique del galeón San José solo tardó lo que se demora rezar un credo. 310 años después del hundimiento, hoy el objetivo central es recuperar el mítico tesoro no naufrague.

Estamos hablando de una tarea titánica, pues, aparte de la complejidad técnica y científica, el esquema utilizado para contratar a la compañía que hará la recuperación no ha estado exento de polémicas. En ese sentido, algunos académicos de las universidades Nacional, del Norte y de Antioquia, entre otros, han expresado en varios escenarios que no están de acuerdo con la forma cómo se estructuró la Alianza Público Privada (APP) que permitirá sacar a flote las monedas, lingotes de oro y plata, piedras preciosas y demás mobiliario de la mítica embarcación.

Un fallo del Tribunal de Cundinamarca denegó las peticiones de una acción popular que pedía medidas cautelares que habrían podido paralizar la adjudicación de la APP. Así que desde 2018, la APP tiene vía libre. Ahora, la discusión jurídica se centra en la forma de pago del servicio de recuperación de los bienes del galeón, más no en la tecnología que se usará. La Vicepresidente anunció que no se pagará en especie: es decir, que habrá un presupuesto y que el tesoro quedará todo en manos de Colombia.

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Lo primero es que para entender este tesoro es necesario sumergirse en la economía de la época colonial. Específicamente en el año 1708 cuando se produjo la batalla entre ingleses y españoles que terminó con el hundimiento del galeón San José en las costas de la isla de Barú. Por aquella época, la Armada española tenía como una de sus principales misiones irrigar oro, plata y piedras preciosas desde América hacia España para financiar la guerra de sucesión (1701- 1713) que vivía buena parte de Europa, incluida la Corona española.

El problema era que los ingleses –enemigos de los españoles– y asentados en Jamaica al mando del almirante Charles Wagner, iban a hacer todo lo posible para que esos tesoros no cruzaran el Atlántico hacia España. En teoría, el galeón San José y su gemelo, el galeón San Joaquín, estaban llenos de oro y plata y otros bienes antes de zarpar de Cartagena rumbo a España.

El San José habría explotado en medio de una feroz batalla con los barcos británicos, mientras que San Joaquín logró volver al puerto de Cartagena.

¿Qué hay entonces a 600 metros de profundidad marina y cómo se piensa sacar? En diálogo con Dinero, el director del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh), en julio de 2018, Eduardo Montenegro, explicó que la idea es instalar una plataforma metálica en el lecho marino (ver foto) en donde podrá operar un robot especializado cuya principal misión será inyectar chorros controlados de aire en la superficie para ir descubriendo los objetos.

Este barrido con aire se hará por capas de 30 centímetros cada una, algo que los expertos llaman excavación estratigráfica.

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“Una vez queden los objetos a la vista, un ducto especial recogerá la arena que se levanta. Al mismo tiempo se hará un registro de la ubicación y una caracterización de cada uno de estos elementos”, dijo el director.

Otro robot, adecuado con palas especiales, llegará al sitio y extraerá cada una de las piezas. Estos objetos y tesoros serán trasladados unos metros al costado del barco hundido para ser almacenados en cajas o urnas, antes de ser llevadas a la superficie donde estará un barco oceanográfico.

Este trabajo de ir barriendo la profundidad del agua podría tardar unos 6 meses, debido a que es necesario proceder con el mayor sigilo y seguridad para no afectar las piezas encontradas.

Foto: Un robot de última tecnología será el encargado de hacer las primeras labores de excavación submarina.

La APP incluye la utilización de un barco con capacidad para funcionar las 24 horas del día en 3 turnos laborales de 8 horas cada uno. La operación diaria de esta embarcación costaría unos US$200.000, incluyendo los robots, el equipo y la logística.

Aparte de los dos robots que harán las labores de arqueología submarina, habrá otro vehículo submarino que hará reconocimiento de toda el área.

El operativo de extracción es tan inédito que varios canales de cable especializados en temas científicos han intentado negociar con el gobierno colombiano por los derechos para transmitir esta recuperación. La misión no tiene antecedentes, debido a la magnitud del tesoro, la profundidad y la metodología usada.

“Esto no se ha hecho nunca. En ese orden de ideas, tenemos todos los riesgos asociados a una incertidumbre científica; vale la pena recordar que la ciencia funciona por ensayo y error. En todo caso, vamos a hacer pruebas y ensayos antes de iniciar la extracción para llegar con toda la experiencia posible”, dijo Montenegro, quien agregó que las pruebas se podrían hacer cerca al hundimiento para evaluar asuntos como las corrientes de agua y nivel de dureza del lecho marino.

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En otras palabras, se va a hacer una excavación arqueológica pero a 600 metros de profundidad marina. Eso puede derivar en complicaciones de todo tipo, pues podrían presentarse imprevistos. “Por ejemplo, en las terrazas de Ciudad Perdida de la Sierra Nevada de Santa Marta hay una serie de túneles construidos por hormigas durante años. Eso ha afectado la calidad de la estructura. En cuanto al galeón hundido, no sabemos qué ha pasado allá abajo, podría existir –y estoy especulando– un tipo de peces que durante 3 siglos modificó las condiciones de la zona”, explicó.

Pero hay más riesgos. Según Montenegro, hace un año sucedió un sismo a unos 100 kilómetros de la ubicación donde están los restos del galeón San José. Eso produjo un deslizamiento de tierra submarina que ocasionó inundaciones en las costas de Santa Marta. Lo preocupante es que a poco más de un kilómetro del naufragio está ubicado un abisal, un abismo submarino. Si llegara a producirse un derrumbe en esa zona, los restos del San José podrían perderse.

La otra gran pregunta es qué tipo de objetos hay allí abajo. Las primeras imágenes conocidas y divulgadas por la Presidencia de la República dan cuenta de varios cañones de bronce y algunos utensilios de cocina. Para el Icanh es muy probable que haya más de mil tipos de objetos distintos.

El primer análisis será revisar en qué estado se encuentran los restos (si los hay) del galeón mismo. Según dice Fernán Martínez Mahecha, uno de los autores del libro ‘El galeón San José, la parábola vital del barco y su tesoro legendario’, el barco tenía solo 400 metros cuadrados habitables, el equivalente a 3 buses articulados de Transmilenio. En promedio, navegaba con 600 personas en condiciones muy precarias. Se sabe además que podía tener de largo (eslora) unos 42 metros y que el área de carga podría tener unos 250 metros cúbicos.

“Tenemos un registro que da cuenta de la dotación militar, es decir, de los cañones y las balas. También sabemos de la existencia de faroles, toda la cocina con sus utensilios, peroles y tinajas. Del mismo modo, esperamos hallar algo del mobiliario del barco, como puertas, ventanas y decoración. No hay que olvidar que era el barco más prestigioso que tenía España en ese momento”, contó el director del Icanh.

En esa época era muy común decorar y tallar la madera. Por eso se habla de la existencia en el barco de un león tallado y de un gran espejo de popa.

En cuanto al tesoro en metal y piedras preciosas, hay algunas aproximaciones de lo que podría haber.

Montenegro explica que el ‘mundo colonial‘ era bastante reglado y que en ese orden de ideas es posible realizar algunas aproximaciones.

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Para el año en que se produjo el colapso del barco (1708), las monedas se transportaban en cajas o urnas que podían contener unas 3 mil unidades. “Cada caja tenía un volumen de 84 centímetros cúbicos, eso quiere decir que en un metro cúbico cabrían unas 23. El cálculo es que en el galeón San José habría unas 20 de estas cajas por metro cúbico disponible.

De qué estaban hechas las monedas, cuánto pesaban y cuánto podrían valer hoy son las preguntas clave para determinar un valor comercial del hallazgo.

Según el Gobierno, la denominación básica en la economía colonial era el real. Un real es una moneda de plata de 8. Es decir, contiene una onza de plata (28 gramos). También existían otras denominaciones como el real de 4, el real de 2 y un real de un octavo de onza (3,5 gramos). Por todo esto, en la actualidad llamamos a lo que tenemos en los bolsillos pesos de plata.

Por aquellos días también estaban los escudos que se acuñaron en oro. Un escudo de 8 tenía una onza de oro y así sucesivamente como en la escala de los reales.

En resumen, el valor del escudo –en esa época- equivalía a 16 reales de plata–. El asunto es que por obvias razones (había menos oro que plata disponible) por lo que habían mucho menos escudos que reales.

También hay que decir que la Reina Isabel (Castilla) fue muy sabia al establecer un valor de referencia para cada moneda que se acuñara. Eso quería decir que cada moneda debía tener el mismo peso y –según la denominación– el mismo contenido de oro y plata, so pena de muerte. Antes de esa reglamentación, las monedas variaban mucho en peso y contenido.

Otro dato interesante es que en la época de la Colonia (Felipe II) la relación de cambio entre una onza de plata y una de oro era de 1-16, mientras que en la actualidad es de 1-75, es decir 5 veces más.

El reporte colonial de lo contenido en el galeón San José da cuenta la existencia de 10 millones de pesos. Teniendo en cuenta que cada peso era un real de 8, el tesoro equivaldría a unos 10 millones de onzas, que al cambio actual supondría unos $463.000 millones.

Pero como hemos dicho antes, todo depende del número de monedas, su peso y metal con el que fueron acuñados.

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Así las cosas, la previsión más cercana es la siguiente: 7 millones de monedas de plata, que hoy valdrían US$125 millones; 1,5 millones de monedas de oro con un valor aproximado de US$120 millones; barras de plata por un millón de dólares, barras de oro por unos US$ 100 millones y gemas, piedras y esmeraldas por US$4 millones. El gran total: US$330 millones.

Este ejercicio cambiario era necesario, pero lo verdaderamente importante es destacar el tesoro patrimonial y cultural que tenemos en ciernes para los colombianos. La APP prevé unas inversiones cercanas a los US$70 millones, en donde se incluye la extracción de los bienes (US$35 millones) y la construcción de un museo en Cartagena, muy cerca de la Base Naval. La polémica se centra en qué parte del tesoro podría terminar financiando estos gastos. Para algunos eso es casi una herejía en la medida que cada moneda tiene una historia que contar y no debe ser transada.

Otra visión la tiene el Icanh, que defiende el modelo y explica que no hay presupuesto para financiar toda la operación. Además se dice que es muy posible que las monedas halladas no sean únicas e irrepetibles, por lo que pueden ser objeto de comercialización.

Tampoco hay que olvidar que el año pasado fueron transferidos $1,3 billones de un fondo de ciencia y tecnología que fue alimentado con regalías a vías terciarias. Dinero con el que se podrían financiar hasta 5 excavaciones arqueológicas como el galeón San José.

Bien lo decía el almirante inglés que acosó y habría hundido el galeón frente a las costas de Cartagena, Charles Wagner: “un hombre que no pelea por un galeón no pelea por nada”.

EDICIÓN 562

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