| 10/26/2017 12:01:00 AM

Colombia necesita mejorar su competitividad, ¿cómo lograrlo?

La capacidad de crecimiento sostenido de la economía está disminuyendo y se prevé que continúe con esta tendencia. ¿Cómo se podría restablecer?

En los últimos dos auges que tuvo la economía desde 2002, auspiciados por la abundante liquidez externa y los elevados precios de las materias primas exportadas, el país aceleró su desarrollo económico de una manera similar a otros de América Latina.

Con base en un dinámico crecimiento económico y un incremento de los ingresos públicos, como destaca el Consejo Privado de Competitividad (CPC), durante esos años en Colombia disminuyeron la pobreza (de 50% a 20% de la población) y la indigencia (de 18% a 9%); el desempleo cayó por debajo de dos dígitos, se redujo la informalidad laboral (de 58% a 50%), la clase media se duplicó (a 31% de la población) y superó a la menos favorecida (28%).

Al final del superciclo de las materias primas, sin embargo, la ralentización del ingreso nacional por el deterioro de los términos de intercambio exigió que las economías exportadoras de estos bienes ajustaran su demanda interna para disminuir los crecientes desbalances fiscal y externo. Por eso su actividad económica se frenó.

Se esperaba que las pronunciadas depreciaciones de las monedas latinoamericanas, entre ellas el peso colombiano, estimularan las exportaciones de otros bienes y servicios, para moderar el impacto del ajuste sobre el crecimiento. Pero eso no ocurrió por la lenta expansión de la economía mundial, la desaceleración de la región y su baja competitividad.

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En Colombia esta permaneció estancada durante la última década. En este periodo el país descendió 3 puestos (al número 66 entre 137) en el escalafón del índice global de competitividad del Foro Económico Mundial (FEM). Los resultados de Colombia en este indicador en 2017 también son decepcionantes: respecto de 2016 ocurrió una desmejora generalizada, por lo cual descendió 5 puestos.

Los cuellos de botella de la competitividad de Colombia son casi los mismos que en otros países de la región. Dentro de las condiciones básicas, las falencias más notables están en las instituciones, sobre todo por la corrupción, que les resta credibilidad, debilita la eficacia del gasto público y obstaculiza la mejora en la calidad de los bienes y servicios del Estado. En el último año, el país cayó cinco puestos en la escala de las instituciones (al puesto 117). A pesar de mejoras marginales, la salud y la educación primaria (con un ascenso de 2 puestos, al 88) y la infraestructura (con una caída de 3, al 87) tampoco contribuyen a elevar la competitividad. Incluso en una de las grandes fortalezas de la economía en el pasado, su estabilidad macroeconómica, hubo una disminución (del puesto 9 al 62), por el incumplimiento de la meta de inflación y el aumento de los objetivos de déficit gubernamental permitido por la regla fiscal. En los pilares potenciadores de eficiencia, las fallas más protuberantes están en la ineficiencia de los mercados de bienes (con un descenso de 2 puestos, al 102) y de trabajo (con una caída del 7 al 88).

Por último, en el pilar de innovación y sofisticación, la talanquera que más obstruye, está en la innovación, pese a la mejora del año pasado (con un incremento de 6 escalones, al 73).

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Como no mejora la competitividad, que es el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan la productividad, tampoco aumenta esta de manera sostenida. Por eso, cuando se frenan la acumulación de capital y la generación de empleo, al entrar la economía en una recesión, su capacidad de crecimiento se resiente mucho. Como no se incrementa la productividad, tampoco se diversifican las exportaciones y la informalidad permanece alta. En estas condiciones se dificulta cerrar la brecha en el bienestar de la población, comparado con el de los países avanzados. Además, con la desaceleración que enfrenta la actividad económica en la coyuntura actual y el descenso en la tasa de crecimiento potencial, se entorpece consolidar el desarrollo económico de la última década.Por eso, como otras economías latinoamericanas, Colombia necesita mejorar su competitividad para incrementar la productividad, de modo que pueda restablecer su capacidad de crecimiento.

De acuerdo con el diagnóstico del FEM, el CPC sugiere focalizar los esfuerzos en mejorar las instituciones, la infraestructura, la salud y la educación primaria, la eficiencia de los mercados de bienes y de trabajo, así como acelerar la innovación. Si Colombia se convirtiera en el país latinoamericano más competitivo en cada uno de estos pilares, saltaría al puesto 27 en el ranking de competitividad.

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En consecuencia, para mejorar las instituciones, el CPC recomienda combatir la corrupción, aumentar los requisitos para ser juez e incrementar la transparencia en los procesos del sistema judicial. Con el propósito de perfeccionar la educación, propone incrementar su cobertura neta a 100% y combatir la deserción escolar. En infraestructura aconseja destrabar los obstáculos y la desconfianza que surgieron por los escándalos de corrupción, para asegurar su financiación. En transporte de carga plantea realizar una transición hacia un esquema de libre competencia en fletes y descongelar el parque automotor. Con el fin de acelerar la adopción de tecnología moderna, busca la implementación de un programa nacional de extensión tecnológica robusto. Con el propósito de estimular la innovación reclama un programa de desregulación inteligente. También considera necesario complementar la política de desarrollo productivo con otra de ciencia, tecnología e innovación decidida y enfocada. Para lograr una asignación óptima de los recursos requiere mejorar la eficiencia del mercado laboral, por medio de la reducción de los costos laborales no salariales y la disminución de los costos de despido. También quiere mejorar la eficiencia del mercado de bienes, a través de la promoción de la competencia, para lo cual exige dar mayor independencia y fortaleza a la Superindustria.

Para restablecer la capacidad de crecimiento y encontrar nuevos motores de actividad económica, el país necesita mejorar su competitividad.

Para lograrlo, esta debería ser una política de Estado que incorpore las recomendaciones del CPC.

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