| 3/28/2018 12:01:00 AM

¿Cómo depender menos de materias primas y entrar en las cadenas de valor?

La mejora de las métricas del sector externo, que preocupa a las calificadoras, depende de los precios de las materias primas. ¿Se puede hacer algún cambio?

Después del ajuste que llevó a cabo la economía para acomodarse al deterioro de sus términos de intercambio, causado por la caída de los precios de las materias primas exportadas, los resultados del sector externo de Colombia mejoraron el año pasado. El déficit en la cuenta corriente en 2017 (-3,3% del PIB) disminuyó respecto de 2016 (-4,3% del PIB).

De manera similar a como lo hizo en ese año –cuando se estrechó 2,1% del PIB–, la reducción del año pasado se debió a un descenso del déficit comercial. Sin embargo, en esta ocasión la mejora fue el efecto de un incremento de los ingresos por exportaciones de bienes (15,8%) y no de la disminución de los egresos por importaciones.

La mayor parte del repunte se originó en las exportaciones de productos primarios, gracias a un alza de los precios del petróleo y el carbón.

El déficit en la cuenta corriente se pudo financiar con comodidad con un superávit de la misma magnitud en la cuenta de capital (3,3% del PIB), originado en un abundante flujo de inversión extranjera directa (4,7% del PIB), que llegó a los sectores de minas e hidrocarburos, transporte y comunicaciones, industria y servicios financieros. Aunque en menor medida que el año anterior, la inversión de portafolio (2,5% del PIB) continuó entrando a los mercados de TES y acciones y adquiriendo las emisiones de deuda pública en el exterior.

Los analistas esperan en promedio que este año el déficit en la cuenta corriente se mantenga alrededor de esa magnitud (3,2% del PIB) y que sea algo menor en el mediano plazo (3% del PIB). Para lograrlo, prevén que el desbalance comercial permanecerá alrededor de su magnitud actual, gracias al incremento balanceado de los ingresos por exportaciones y los egresos por importaciones, a unas tasas cercanas al 5% anual.

Lea también: La economía colombiana podría sufrir una recaída

El descenso del déficit y su conservación en esa magnitud permitirá estabilizar la deuda externa alrededor de 40% del PIB y tres veces los ingresos por exportaciones de bienes. En esa magnitud el riesgo de vulnerabilidad externa, aunque no es despreciable, permanecerá manejable. Contribuirán a acotarlo un abundante saldo de reservas internacionales –cercano a un año de importaciones–, el acceso a la línea de crédito contingente del FMI (US$11.350 millones) y el régimen de tasa de cambio flexible.

Sin embargo, en las condiciones actuales, ese riesgo sigue dependiendo en una gran medida de los ingresos por las exportaciones de materias primas, que son muy sensibles a las fluctuaciones de sus precios internacionales. Para lograr una mejora de la solvencia externa perdurable y menos dependiente de la volatilidad de los mercados de esos bienes, habría que cambiar de manera sustancial la composición de las exportaciones.

Con este fin, Colombia podría insistir en diversificar su oferta exportable por medio de la inclusión de manufacturas terminadas, para venderlas en los mercados de otros países latinoamericanos e incluso en otros más exigentes, como los de los países más desarrollados, de la manera que ha intentado con altibajos desde 1990.

Al mismo tiempo debería ensayar otro camino menos tortuoso hacia la diversificación, que le ha permitido a los países que lo han transitado con éxito sacar el mejor provecho del comercio internacional en las últimas dos décadas. Se trata de entrar con mayor profundidad en las cadenas globales de valor (CGV).

Mucho importado

Hasta ahora la inserción de la economía colombiana en ellas es minúscula, como sugiere, por ejemplo, que apenas 8,9% del valor de las exportaciones esté compuesto por el de insumos importados, con una reducción de 3 puntos porcentuales desde 2005. En Brasil, Argentina y Perú esa proporción con dificultad llega a 12%, mientras en Chile es de 19%, en Costa Rica 26%, en China, Suecia y Dinamarca cercana a 30%, en México 33%, en Corea 38%, en Singapur 40% y en Irlanda 48%.

La baja inserción de Colombia en las CGV se debe en buena parte al estancamiento de su competitividad, que le impide mejorar de una manera sostenida su productividad. En este aspecto los principales cuellos de botella son, de acuerdo con los indicadores de del Foro Económico Mundial, el defectuoso entorno institucional, la mala calidad de la salud, la educación y la infraestructura, la ineficiencia de los mercados de bienes y de factores, sobre todo del laboral, junto con la poca innovación y sofisticación de la producción.

Recomendado: Enka aumentó sus ventas un 30 en 2017 con la estrategia de reciclar botellas

Sin embargo, como afirma con frecuencia Rosario Córdoba, presidente del Consejo Privado de Competitividad, mejorarla es una tarea de mediano plazo, en la cual se debe trabajar todos los días. Mientras tanto, como explican Pilar Esguerra y Sergio Parra, del Banco de la República, se podrían remover los incentivos que surgen de las barreras comerciales y la dispersión del arancel, que hacen que los empresarios prefieran producir bienes de consumo casi con exclusividad para el mercado doméstico, por medio de cadenas de valor cuya mayor parte se localiza dentro del país; al tiempo que rechazan la de generar bienes intermedios y de capital para la exportación.

En vista de que las CGV se han estructurado en función de los procesos de producción de las multinacionales, que los dividen entre países para aprovechar sus ventajas comparativas, mejorar su eficiencia y disminuir sus costos de producción, una forma de intentar ingresar a ellas es atraer la inversión extranjera directa. Para lograrlo, también es vital mejorar la competitividad del país o crear zonas francas para que las compañías extranjeras se localicen allí. Sin embargo, estos enclaves tienen un alto costo fiscal, por lo cual no se debería optar por ellos si sus beneficios no lo exceden.

De este modo, incrementar la participación de Colombia en las CGV podría destrabar su desarrollo exportador, contribuir a mejorar su solvencia externa, aumentar la tasa de inversión, incrementar la capacidad de crecimiento de la economía, acelerar el ingreso por habitante y elevar el bienestar de la población. Ojalá los candidatos presidenciales sean conscientes de estas ventajas, para que diseñen estrategias con el fin de lograrlo.

VIDEOS MÁS VISTOS

  • ¿Qué es el liderazgo digital?

    close
  • "Empecé mi empresa con un alicate y dos destornilladores": fundador de Haceb

    close
  • El secreto de Frisby "es volver a emprender"

    close
  • Así está el panorama financiero para el cierre de 2018

    close
  • Nayib Neme habla sobre economía y las torres Atrio de Bogotá

    close
MÁS VIDEOS

EDICIÓN 550

PORTADA

Ranking de las 1.000 Pymes más grandes del país

Las Pymes siguen fuertes como base de la economía. En el país son más de 96% de las unidades empresariales y responden por cerca de 80% del empleo. Dinero presenta las mil más grandes, medidas por sus ventas de 2017.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en DINERO Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 550

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.