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| 9/27/2018 12:01:00 AM

100 episodios determinantes de la economía colombiana desde el siglo XIX

Cien episodios de la historia económica de Colombia, de Roberto Junguito, describe la evolución de la economía y sus instituciones desde el siglo XIX. Gracias a ese marco institucional hoy es posible salvaguardar la estabilidad macroeconómica y financiera.

Roberto Junguito Bonnet es uno de los economistas más brillantes de su generación. Por esta razón ha ocupado los cargos públicos más altos de la dirección de la economía. Fue ministro de Agricultura y de Hacienda, codirector del Banco de la República (BR), representante de Colombia en la Organización Internacional del Café (OIC) y director ejecutivo alterno del Fondo Monetario Internacional (FMI). Su trayectoria en el sector privado también ha sido destacada. Fue director de Fedesarrollo y presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Asoexport y Fasecolda. Por su profundo conocimiento de la economía y las finanzas públicas participó además en la Misión de Finanzas Intergubernamentales y en la Comisión del Gasto y la Inversión Pública.

Por estos motivos, el lanzamiento de su último libro, Cien Episodios de la Historia Económica de Colombia, constituye un acontecimiento de gran trascendencia, porque nos ayuda a entender el devenir de la economía colombiana desde el siglo XIX, así como el surgimiento y la evolución de las instituciones que rigen la política económica en el país, en cuya génesis y desarrollo desempeñó en muchos casos un papel protagónico. Con su amabilidad innata, Junguito le contó a Dinero algunos de los episodios más importantes.

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Fin al desorden

Uno de los hechos de mayor trascendencia en el siglo pasado fue la creación del Banco de la República, la Superintendencia Bancaria y la Contraloría General en 1923, por recomendación de la misión Kemmerer.

La fundación del Emisor puso fin al desorden monetario que había en el país desde la Guerra de los Mil Días, cuando se financió el gasto público con una emisión caótica de dinero sin respaldo en oro, que condujo a una hiperinflación.

El Banco de la República fue establecido como un banco semipúblico de emisión, bajo el patrón oro, que podía hacer giros y descuentos, recibir depósitos y otorgar crédito a sus bancos accionistas. También podía recibir depósitos de las entidades públicas y servir de agente fiscal del gobierno. Además se le atribuyó la función de manejar las reservas internacionales.

Adiós al patrón oro

La convertibilidad de los billetes en Colombia duró hasta 1931, cuando Inglaterra abandonó el patrón oro. El país no lo hizo entonces, sino que adoptó un control de cambios para frenar la pérdida de las reservas internacionales y mantuvo alineada la tasa de cambio con el dólar de los Estados Unidos, que continuó regido por el patrón oro. Cuando ese país lo abandonó en 1933, el nuestro tuvo que hacerlo.

Fortalecimiento de la tributación directa

Un evento de gran importancia para la formación de la actual estructura fiscal del país fue la introducción del impuesto de renta en 1918, basada en las propuestas de Esteban Jaramillo.

Otro hecho trascendental fue el fortalecimiento de la tributación directa en la reforma de 1935, en el primer gobierno de Alfonso López Pumarejo, que modificó el impuesto sobre la renta e introdujo el de exceso de utilidades y el del patrimonio. Con ello los impuestos indirectos perdieron importancia frente a los directos.

Más intervención

También en la administración López Pumarejo. se hizo una reforma constitucional que le dio al Estado un mayor poder para intervenir la economía y se promulgó la Ley 200 de 1936, que constituyó un intento de reforma agraria.

La intervención se acentuó en el gobierno de Eduardo Santos, cuando se crearon entidades paraestatales de crédito y fomento para la industria, la agricultura, el café, la vivienda y los servicios públicos.

En 1961 se creó el Departamento Nacional de Planeación (DNP). Entonces comenzó la planeación indicativa, por medio del Plan Decenal de Desarrollo, que pretendió establecer la filosofía del manejo económico del Frente Nacional. El Plan propuso la sustitución de las importaciones, el aumento de la protección y la introducción de exenciones al impuesto de renta para algunos sectores.

La Junta Monetaria

Desde 1951 el Banrepública tenía la obligación de implementar la política monetaria, cambiaria y crediticia, con el fin de estimular el surgimiento de condiciones propicias para el desarrollo económico. Con ese objetivo, su Junta Directiva fijaba los cupos de crédito para los distintos sectores y determinaba las tasas máximas para el crédito comercial, al tiempo que tenía las funciones del manejo monetario y fijaba sus tasas de interés. Además, algunos de sus miembros provenían de la banca y de los gremios privados.

Para evitar ese conflicto de intereses, que generaba desorden monetario, se creó la Junta Monetaria en 1963. A ella se le asignaron el manejo monetario, para administrar la liquidez; el crediticio, para dirigir el crédito de fomento y regular el del sistema bancario; y el cambiario, para determinar la tasa de cambio y regular el comercio exterior.

Sus miembros eran los ministros de Hacienda, Agricultura y Desarrollo, el gerente del Emisor y el director del DNP.

A través de la Junta, el Estado adquirió el ejercicio de la soberanía monetaria. Sin embargo, el Banco de la República continuó operando como un híbrido entre un banco central que financiaba el déficit fiscal con emisión y una institución de crédito de fomento. Esa mezcla heterodoxa, que se prolongó hasta 1991, le dificultaba el control de la inflación.

La Constitución de 1991 estableció la independencia del Banco y le asignó a su Junta Directiva el manejo monetario, cambiario y crediticio, junto con el mandato de preservar el poder adquisitivo de la moneda. También eliminó las funciones que tenía de otorgar crédito de fomento al sector privado y de financiar al gobierno.

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La reforma tributaria de López

Esta reforma tuvo un carácter estructural. Se basó en las recomendaciones de la Misión Musgrave, que aconsejó reforzar los impuestos indirectos, sobre todo el gravamen a las ventas, introducido en 1963 para los bienes manufacturados terminados nacionales e importados.

La reforma de 1974 se promulgó bajo una emergencia económica y reorganizó los impuestos de renta, ventas y herencias.

Permitió descontar los impuestos pagados en las compras de las empresas, excepto los de los bienes de capital. También estableció un sistema de devoluciones para los exportadores, los productores de bienes exentos y aquellos cuyo producto final se gravara a una tasa mayor que los insumos. Además, se amplió la base al incluir varios servicios. Con ello se consolidó la transformación del impuesto a las ventas en IVA.

La reforma redujo las tasas del impuesto de renta para las personas de ingresos medios y bajos, eliminó algunos incentivos fiscales, sustituyó varias exenciones por descuentos, introdujo un gravamen a las ganancias ocasionales, otorgó una amnistía tributaria y estableció una renta presuntiva mínima sobre el patrimonio líquido.

También unificó y simplificó el impuesto de renta para las empresas.

La modernización de la economía

En el Gobierno de César Gaviria se adoptaron una serie de reformas para dar una mayor libertad a los mercados, con el fin de acelerar el crecimiento. La reforma financiera redujo las barreras de entrada y robusteció la regulación y la supervisión, para estimular la competencia. La cambiaria traspasó a los intermediarios financieros el manejo de las operaciones de cambioLa laboral flexibilizó el mercado de trabajo. Por último, la apertura de la economía liberó las importaciones de las restricciones cuantitativas, al tiempo que redujo y homogenizó el arancel.

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La liberación cambiaria

Entre 1994 y 1999 el régimen cambiario en Colombia tuvo una banda, dentro de la cual la tasa de cambio fluctuaba con libertad, a menos que se aproximara a sus límites. En esos casos el Banco de la República intervenía para comprar divisas si la tasa se encaminaba al límite inferior, o para vender si estaba próxima al superior.

La banda permitió implementar la política cambiaria con una mayor independencia de la monetaria, gracias a lo cual la tasa de cambio ganó flexibilidad. También evitó los traumatismos de las devaluaciones pronunciadas en el régimen de tasa fija.

Sin embargo, la banda se hizo insostenible por los profundos desbalances macroeconómicos y la escasez de financiación externa en 1999, por lo cual hubo que liberar la tasa de cambio.

Desde entonces, el país tiene un régimen de flotación administrada, que facilita la operación del esquema de inflación objetivo adoptado por el Banco a partir de 2000. En este la Junta Directiva anuncia la meta de inflación y trata de alcanzarla estableciendo la tasa de interés para las operaciones de mercado abierto, mediante las cuales suministra liquidez a los bancos.

La responsabilidad fiscal

Con el fin de fortalecer la disciplina de los distintos gobiernos en el manejo de las finanzas del Estado, en Colombia se instituyó una ley de responsabilidad fiscal en 2003. La Ley institucionalizó la planeación fiscal, por medio de la obligación del Ministerio de Hacienda de elaborar un Marco Fiscal de Mediano Plazo, que contiene el plan financiero, el programa macroeconómico, las metas de ingresos, gastos, balances y deuda del sector público, el costo de las exenciones tributarias y los pasivos contingentes.

Para complementar la responsabilidad fiscal, el país adoptó una regla fiscal en 2011, con el propósito de garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas en el mediano plazo. La regla ordena que el déficit estructural no debe exceder 1% del PIB a partir de 2022 y establece una senda de convergencia a ese valor. También precisa las condiciones en las cuales el gasto público puede ser contracíclico. Además, opera bajo la supervisión de un comité consultivo independiente del gobierno, que establece las metas puntuales del déficit corriente y certifica su cumplimiento.

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En opinión del autor, el esquema institucional que surgió luego de esta evolución ha sido eficaz para salvaguardar la estabilidad macroeconómica y financiera del país, tanto en la crisis financiera internacional, como durante el ajuste al descenso de los precios de las materias primas, al final del superciclo. Por eso constituye uno de los activos más valiosos de la economía nacional, que se debe utilizar para enfrentar los retos que tiene la economía por delante, como el tránsito a la normalidad monetaria de la Fed y una eventual guerra comercial.

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