Opinión

  • | 2018/11/22 00:01

    Tres verdades sobre el IVA

    En Colombia la realidad puede ser muy distinta a lo que dicen las leyes y lo que predican los populistas.

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La muy elevada evasión en el IVA, la estimo en 41%, exige que nos coordinemos para combatirla. Esto tiene raíces complejas en la vasta informalidad en que operan comercios, talleres y empresas por todo el país. Y a diferencia de otros países, lo que explica la informalidad en Colombia no es ni la pobreza de nuestra gente, ni el exceso de regulaciones (que sin duda son excesivas), ni la complejidad y elevados costos de cumplimiento de las normas tributarias (que también sin duda son imperfectas). En Colombia existe una poderosa economía criminal que necesita esconder enormes capitales de los ojos de las autoridades, los estadounidenses y la Ley. Esa es la causa.

Por todo esto en Colombia hay una actividad económica muy rentable, con importantes capitales, que no tributa y que opera en la informalidad. Esto genera unas incómodas interrelaciones entre la economía legal y estos otros canales que comercializan todo tipo de productos para más de un 40% de la población. Los legales terminan vendiendo a gente que no quiere aparecer ante los ojos del Estado. Esto implica que las mercancías salen de las fábricas o mayoristas no con una factura para su venta en tienda de barrio, sino con remisiones que empiezan a medio legalizar, primero con prefacturas, que toca negociar su contenido a gusto del comprador; hasta que finalmente emiten una factura (mentirosa) que no refleja la realidad en el valor, fecha, cantidad e identificación del comprador. Son cerca de 40% de los declarantes del impuesto de renta que sistemáticamente hacen esto. Como es de esperarse, muchos aprovechan y dejan de declarar esos ingresos y registran absurdas pérdidas de inventarios y robos de mercancía para justificar los insumos en ellas consumidos.

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La discusión sobre el IVA no tiene sentido si no se reconoce que Colombia tiene agujeros negros tributarios: fuerzas poderosísimas que necesitan exportaciones ficticias y devoluciones del IVA falsas, con cadenas de empresas de papel que las cámaras de comercio anuncian como formalización: de cerca de un millón de sociedades inscritas ante la Dian, solo existen 400.000 y 330.000 pagan impuestos.

Expertos en administración tributaria como el profesor de LSE Ehtisham Ahmad han documentado cómo el IVA, con facturación electrónica en tiempo real, en todas las transacciones de comercio exterior, complementada con trazabilidad electrónica del transporte de carga hace muy difícil esconder ventas y entrega de mercancías.

Más importante aún, el costo de transacciones para los más pobres de pagos y giros se podría abaratar drásticamente gracias al celular. El ejemplo del Wechat en China es una ilustración, de cómo la tecnología permite a los pequeños hacer visibles sus negocios, productos y precios en los mapas digitales y a sus clientes pagar, recibir factura y acreditar los ‘Ivas’ pagados con solo un clic.

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Lo segundo es que el IVA en Colombia, en parte por la concentración de la pobreza en las zonas rurales, puede ser un impuesto progresivo si es complementado con esquemas de transferencias de dinero, como proponen. El consumo de quienes tienen más dinero es mucho mayor que el del resto de la población y por ende el impuesto que deberían pagar debería ser superior. Pero, el subsidio a los ricos por la exención de IVA a la canasta es tal que al eliminarlo y compensar el indicador de desigualdad de Colombia (el índice Gini), que es ofensivamente alto, se reduciría de 0,57 a 0,51, sacándonos de la cima de los países más desiguales del mundo. Valentina Martínez me ayudó a escribir este artículo y midió la incidencia de la reforma al IVA aplicando la metodología del proyecto Commitment to Equity (CEQ) a la Encuesta de Calidad de Vida (ECV) de 2014. 

Aunque todo lo anterior es positivo, queda un reto por resolver. El impacto de la reforma en los deciles vulnerables 4 a 6 de las ciudades aumentaría la pobreza moderada entre 2,7% y 4%. La población menos pobre de entre los pobres se vería afectada por el cobro del IVA a la canasta familiar y tiene que ser compensada. Mis ideas de educación, salud, etc. no tienen suficiente impacto ya que menos del 1% paga salud, solo entre el 7% y 14% estudia en institución privada y entre 38% y 48% estudia educación superior en institución privada. Las becas universitarias parecerían el camino para compensar a esta vulnerable población.

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