Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Opinión

  • | 2019/05/02 00:01

    La pobreza de los cafeteros es un gran negocio

    No hay ninguna posibilidad de que la actual crisis de precios externos produzca los cambios que necesita el sector.

COMPARTIR

Resulta conveniente que la mayoría de las 540.000 familias cafeteras sean pobres. Primero que todo, es conveniente para el gremio caficultor. Con un número tan abultado de pobres, la Federación Nacional de Cafeteros siempre ha tenido poder para hablarle de frente al Gobierno. Ya no tanto poder como cuando las exportaciones de café eran nuestra principal fuente de divisas y el gremio podía exigir más devaluación de la tasa de cambio cuando caían los precios del grano. Pero sí poder suficiente para que, en vez de devaluación, haya subsidios directos a los caficultores.

Por cada carga de café, los caficultores están recibiendo actualmente $30.000 de subsidio. Pero la Federación cree que los caficultores tienen derecho a más: “Las condiciones establecidas por el Gobierno (...) desconocen absolutamente la realidad que vive el sector porque no compensa a la estructura de costos, ni la caída del precio”. ¿Qué otro gremio puede ser tan atrevido? Como si la productividad de las tierras cafeteras fuera responsabilidad del Gobierno y no de la Federación y sus afiliados.

Le puede interesar: Empleo pleno y trabajo decente para todos

La pobreza de la mayoría de las familias cafeteras también les conviene a los grandes caficultores, que no son pobres, y que no son pocos (cerca de 10.000). Mientras que los $30.000 por carga no sacan de la pobreza al pequeño productor, se convierten en unos buenos millones para el gran caficultor. Arguyendo espíritu solidario, los representantes de los cafeteros nunca han permitido que los subsidios se focalicen en los pequeños productores. Incluso cuando se trata de subsidios de crédito, que son aún más concentrados que los subsidios de precio.

Como la mayoría de los caficultores son pobres, no tienen cómo informarse bien. Ellos sencillamente tienen fe en la Federación, de la misma forma que pueden tener fe en el Papa. Se sienten orgullosos de la “institucionalidad cafetera”, pero no saben lo que les cuesta. Primero que todo, no son conscientes de que son el único sector donde los impuestos son más altos cuando los precios de venta son más bajos. Por ejemplo, si el café está a US$2 por libra, tienen que pagar una contribución cafetera que representa 3% del valor exportado. Pero si el café está a un dólar por libra, como ahora, tienen que pagar 6% de contribución. Los caficultores pobres tampoco saben que hay un segundo impuesto que tienen que pagarle a la Federación a través de la “garantía de compra”: el precio al que les compran el café está calculado para dejarle a la Federación una rentabilidad extra que se usa para pagar los salarios de los burócratas, que no son pobres. Sumando ambos impuestos, los caficultores le pagan a la Federación una tasa de impuestos de más de 15%.

Los caficultores tampoco saben que la productividad de los cafetales colombianos se ha quedado atrás, y que por eso ellos no pueden salir de la pobreza. Hace tres décadas, cuando se rompió el Pacto de Cuotas, los cafetales colombianos eran 60% más productivos que los del resto del mundo. A pesar de la gran recuperación de los últimos cinco años, los cafetales colombianos son apenas 10% más productivos que en el resto del mundo. Los rendimientos en Vietnam son el triple del resto del mundo, y los costos de producción por hectárea son más bajos que en Colombia.

Le sugerimos: El fracaso agrícola

La pobreza de los caficultores les conviene también a los políticos. ¿Qué político en sus cabales despreciaría más de un millón de votos? Algunos argumentan, incluso, que subsidiar a los caficultores es un buen negocio político, porque los caficultores son de centro-derecha. Mientras sigan siéndolo, puede mantenerse a raya el riesgo del socialismo, que sería un pésimo negocio para los políticos de derecha y para los ricos.

La pobreza de los caficultores es un gran negocio. Siendo así, no hay ninguna posibilidad de que la actual crisis de precios externos genere los cambios que necesitaría el sector para poder funcionar en forma más competitiva, sin los gravámenes y restricciones que tiene en la actualidad.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 562

PORTADA

¿Qué va a hacer Carrasquilla después de la regla fiscal?

Las últimas semanas han sido bastante agitadas desde la perspectiva empresarial y económica. El comité consultivo de la regla fiscal decidió conceder un margen de maniobra al Gobierno en materia de gasto y endeudamiento, al flexibilizar algunos puntos el nivel de déficit fiscal permitido para 2019 y 2020.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en DINERO Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com
Su código de suscripción no se encuentra activo.